La Cepeda

Poblada en la antigüedad por los astures amacos, la Cepeda es una comarca central de la provincia de León, al norte de Astorga. Es una tierra de transición, donde finaliza la submeseta norte y se entronca con los Montes de León.

Es un espacio bello, de rica fauna y variados paisajes, en el que se ubica algo más de medio centenar de pequeños pueblos tradicionalmente ligados a la explotación de la tierra.

Esta es la página de la Cepeda en Guiarte.com, donde podrás encontrar toda la información para conocer y disfrutar de esta pintoresca comarca leonesa.

La crónica

Exposición de Benito Escarpizo
Hasta el 29 de agosto se puede ver en el Teatro Gullón de Astorga una bella exposición del pintor cepedano Benito Escarpizo
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Localización

La Cepeda, una pequeña y encantadora comarca rural en León, España.

Datos de interés sobre La Cepeda

Datos de interés de La Cepeda, una pequeña comarca rural leonesa. Historia, paisaje, sus gentes, poblaciones, etc.

Datos generales de La Cepeda

Para comenzar a conocer la comarca, vienen bien una serie de datos generales.

Embalse de San Vicente, en terrenos de los municipios de Villamejil y Benavides. Imagen de guiarte.com

Datos generales de la comarca:.

Municipios:

MAGAZ, 72,6 kilómetros cuadrados

QUINTANA DEL CASTILLO , 155,7 kilómetros cuadrados

VILLAGATÓN, 167,7 kilómetros cuadrados

VILLAMEJIL , 79 kilómetros cuadrados

VILLAOBISPO 31,8 kilómetros cuadrados

VALDESAMARRIO 61,7 kilómetros cuadrados

Población:

Según el censo total de los pueblos integrados en la actual mancomunidad de La Cepeda - los ayuntamientos de Magaz de Cepeda, Quintana del Castillo, Villagatón, Villamejil y Villaobispo de Otero- asciende a 3065 personas

Procesión de la Semana Santa de Fontoria, con el Cristo de Perales, muy querido por los cepedanos. Imagen de Guiarte.com

Los datos corresponden a la información del Instituto Nacional de Estadística, y se refieren al año 2016. Incluyen todos los pueblos integrados en la actual Mancomunidad de la Cepeda.

Si a los habitantes de lo que es la actual Mancomunidad (Los integrados en los señoríos de La Cepeda, Otero de Escarpizo y Valdemagaz) se incluyeran otros de lo que fue la "Cepeda Histórica" la cifra ascendería a 3767, pues el actual municipio de Valdesamario, Espina y Quintanilla del Monte pertenecieron siempre al señorío cepedano.

Sueros, Brañuelas, Riofrío. Villamejil y Castrillos –por este orden- son los pueblos más grandes de la comarca, todos con más de 130 habitantes. También pasan del centenar Ferreras, La Carrera, Vega de Magaz, Carneros y Brimeda.

Por municipios, la estadística estaría así:

Magaz. Población de todo el municipio, 370 habitantes, con la siguiente distribución:

Benamarías, 50

Magaz, 83

El ruinoso palacio de los Condes de Catres, señores de Valdemagaz, en Benamarías. Imagen de Guiarte.com

Porqueros, 41

Vega de Magaz, 118

Zacos, 45

El municipio de Quintana del Castillo tiene en conjunto 786 habitantes. El censo de cada lugar es el siguiente:

Abano, 29

Castro, 24

Donillas, 54

Escuredo, 31

Ferreras, 126

Morriondo, 56

Palaciosmil, 26

Quintana del castillo, 96

Riofrío, 149

San Feliz de las Lavanderas, 35

San Feliz de las Lavanderas. Imagen de Guiarte.com

La Veguellina, 31

Villameca, 86

Villarmeriel, 43

El Ayuntamiento de Villagatón Brañuelas cuenta con 610 habitantes, distribuidos así:

Brañuelas, 217

Culebros, 69

Manzanal, 49

Montealegre, 72

Restos de la iglesia románica del monasterio de San Juan de Montelegre. Guiarte.com

Requejo y Corús, 43

La Silva, 52

Ucedo, 24

Valbuena, 3

Villagatón, 36

Los Barrios, 45. (Nistoso, 34; Tabladas, 6, y Villar 5)

El ayuntamiento de Villamejil cuenta con 709 habitantes. Distribuidos así:

Castrillos, 138

Cogorderos, 99

Fontoria, 42

Quintana, 30

Revilla, 15

Sueros, 246

Villamejil, 139

Chana cerealista en primavera. Monte de Villamejl. Imagen de Guiarte.com

El ayuntamiento de Villaobispo posee 590 habitantes. Las poblaciones locales son:

Brimeda, 111

Carneros, 116

La Carrera, 125

Otero de Escarpizo, 76

Sopeña, 96

Girasoles en el valle del Tuerto, al norte de Sopeña. Imagen de Guiarte.com

Villaobispo, 66

Si añadimos las poblaciones integradas en lo que antaño era Merindad de la Cepeda nos encontraríamos con el municipio de Valdesamario, que tiene 213 habitantes. Distribuidos así:

Murias de Ponjos, 23

Paladín, 17

Ponjos, 18

La Utrera, 58

Valdesamario, 97 (con los barrios de Valdesamario, 39; Castro, 12; La Garandilla, 36; La Parte, 3, y Velilla 7)

Otras dos poblaciones pertenecientes a la antigua Merindad de la Cepeda eran Quintanilla del Monte, de 439 habitantes en la actualidad, y Espina, con 46.

Frente a los tres mil habitantes que tiene la comarca en la actualidad, hacia los años sesenta del pasado siglo rondaba los 16.000, una población bastante superior a la del municipio de Astorga. El proceso de despoblación ha sido continuo en las últimas décadas, y se está acusando más en el norte de la comarca, donde hay ya poblaciones que en el invierno no tienen residentes.

El paisaje de La Cepeda

Una descripción del paisaje de la comarca. Sencillo, rural y natural. Con ámplias vegas de rios, que dan verdor y frescura, montes y prados. Ideal durante la primavera, verano y otoño.

El paisaje es sencillo, entrañable. Los valles permanecen preñados de verdor desde la primavera; huertos de frutales y bosques alternan entre las fincas de patatas, alubias o prados.

En las laderas crecen pinos, castaños y robles, entre lavandas, urces y retamas que tapizan el suelo de colores morados y amarillos.

Camino de Villamejil a Revilla, en el oeste del valle del Tuerto. Imagen de Guiarte.com

Jabalíes, zorros, corzos y algunos ciervos son especies que se hallan entre los bosques de la comarca. Ocasionalmente tambien pasan los osos. Diversas águilas, tórtolas, urogallos, sisones, perdices y alcaravanes comparten el espacio aéreo con multitud de aves de ribera. El martín pescador, llamado aquí picalpez, es el rey colorista de los ríos, poblados de escurridizas truchas.

Paisaje desde las cimas de la sierra en Quintana del Castilllo. Imagen de Guiarte.com

Vestigios de historia en La Cepeda

La comarca cepedana, a pesar de ser pequeña, tiene una interesante historia.

Estatua de San Benito. románica, de Villamejil. Imagen de Guiarte.com
El arte y la historia apenas han dejado sino huellas que hay que escudriñar en el entorno. En los oteros se pueden interpretar los trazados de castros prerromanos, como el ubicado entre Quintana y Revilla(Ayuntamiento de Villamejil), donde se halla el mayor de la zona. También se encuentran numerosos vestigios de las explotaciones auríferas, especialmente en La Veguellina (Ayuntamiento de Quintana del Castillo) y en el entorno de Zacos y Porqueros(Ayuntamiento de Magaz).

La construcción es humilde, de tapial en la Cepeda Baja, y piedra en la Alta. En algunos núcleos de ésta última, como Abano, Castro y San Feliz de las Lavanderas se pueden hallar interesantes casas de una arquitectura rural de piedra con marcada influencia de la montaña leonesa. Muchas de estas edificaciones, por desdicha, caen tras años de abandono.

La repoblación medieval se realizó con gentes venidas de El Bierzo y Asturias, ubicadas en pequeños núcleos repartidos a la orilla de los ríos. Aún quedan algunas iglesias del románico rural, pero no existen edificaciones de alto valor. La más interesante estaba en Montealegre(Ayuntamiento de Villagatón). Era un vigoroso ejemplar románico con unos hermosos ajedrezados. Y digo era porque en el tramo final del siglo XX ha desaparecido casi en su totalidad; han robado las piedras...

Restos del edificio administrativo de la Merindad de la Cepeda, en La Veguellina. Imagen de Guiarte.com
Es una muestra más del abandono a que quedó sometida esta tierra tras su integración a la Comunidad Autónoma de Castilla y León, en la que las provincias leonesas han sido totalmente dejadas de lado.

Desde los años cincuenta, el territorio ha perdido gran parte de su población... Los cultivos, sobre todo en el secano, van reduciéndose a medida que pasan los años, y --algo positivo—el bosque primitivo de encinas o robledales reocupa espacios perdidos antaño. Tal vez el abandono esté recreando un paraíso.


La Cepeda en el Camino de Santiago

Los caminos de Santiago pasan también por La Cepeda.

Los caminos de Santiago pasan también por La Cepeda.

Portada del libro de Hermann Kunig, del siglo XV, en el que describe un itinerario a santiago que cruza la Cepeda. Imagen de Guiarte.com

Acostumbrados a la narración clásica del Código Calixtino, que presenta el itinerario jacobeo por la vía de Rabanal, se olvida muy frecuentemente que los caminos de acceso desde la cuenca del Duero hacia el Bierzo eran varios. Es impropio hablar del Camino de Santiago; mejor habríamos de hablar de los Caminos de Santiago. Pues bien, entre esos caminos algunos pasaban por la comarca de La Cepeda.

LOS CAMINOS ASTURES

La notable población prerromana de nuestro territorio es ostensible. Basta con examinar la profusión de enclaves castreños para darnos cuenta que estamos ante una zona de amplia densidad poblacional. Estamos en una región con actividad económica y enorme interés minero, que despertó por ello las ambiciones de potencias colonizadoras.

Las comunicaciones de la cuenca del Duero con el Bierzo debieron llevarse principalmente a través de Foncebadón y Cerezal. La primera, sería la unión más directa con el corazón berciano, la segunda –por la entrada del norte de los valles del Tuerto, hacia el valle de Tremor- la más fácil, puesto que llega sin apenas subida, por el punto más bajo y estrecho de los montes de León, justamente por donde en el siglo XIX se llevó el trazado férreo.

En tiempos romanos cobró mayor importancia ya la entrada por Manzanal. Según escribió José María Luengo, "tres eran las vías romanas que desde Astorga penetraban en el Bierzo, siendo únicamente una la mencionada por los escritores romanos. Pero esta vía lleva en sí misma la confirmación de que no era la única al llamarse vía nova, lo que significaba que había otras más antiguas que ella, una la de Foncebadón y otra la de Cerezal. La tercera -la Nova- cruzaba los montes entre las dos citadas, por el puerto de Manzanal".

Diversos autores señalan la importancia de esta vía de Cerezal en tiempos romanos, y esa vía continuó siendo un punto crucial de comunicación a través de los Montes de León en la Edad Media, porque cuando el conde Gatón, hermano del rey Ordoño I, inició su gran labor repobladora, avanzó por la Cepeda, desde el Bierzo, a través de la vía de Cerezal

Templo parroquial de Santa Marina de Rey. La vía de Kunig pasaba por Santa Marina. Benavides, para entrar en la Cepeda por el entorno de Cogorderos. Imagen de Makeithappen.love

LAS VIAS DE LA PEREGRINACIÓN

Ya en período de peregrinaciones, parece que existían dos vías principales de penetración a Galicia a través de la Cepeda. Una procedía de Santa Marina y Benavides, alcanzaría el valle del tuerno en el entorno de Cogorderos, y avanzaría hacia Cerezal por los valles del Porcos o del Tuerto. Otra vía vendría por Carrizo de la Ribera y cruzaría la Cepeda de este a oeste, para alcanzar Villameca y Villagatón, bajando por la misma puerta berciana de Cerezal.

Uno de los libros medievales más populares relativo al periplo santiagueño, el del monje Hermann Künig Von Vach , quien peregrinó desde Centroeuropa en 1.495, tiene datos que tradicionalmente han sido mal interpretados, y que para el conocedor del territorio cepedano y de sus caminos tienen una claridad meridiana.

Künig aconseja que antes de llegar a Astorga se emprenda un camino a mano derecha para llegar al Bierzo sin pasar montaña alguna. La descripción es bastante precisa. Advierte el monje que desde León se pueden tomar varias opciones: una subir hacia San Salvador (Oviedo), y la otra alternativa es caminar hacia Astorga.

Al llegar a un otero o colina con un crucero el camino se bifurca. Si vas a la Izquierda llegas a Astorga, "pero si sigues mi consejo, gira hacia la derecha aquí y no tendrás que subir las montañas.éstas todas quedan a la izquierda. Mi consejo es evita Rabanal".

Agrega el monje centroeuropeo "esta ruta te llevará pronto a Ponferrada. Pregunta por el camino de sancte Maurin (Santa Marina del Rey) y deja Astorga a tres “melle” a tu izquierda (de 12 a 15 Km). Tu irás a través de un poblado tras otro , hay buena gente aquí, el viaje es seguro y te darán gozosos comida y bebida". Según dice Künig, entraría por una franja que va de Cogorderos a Villamejil o Castrillos, para proseguir desde este punto hacia Cerezal de Tremor.

Ruinas del monasterio de Cerezal, a la orilla del rio Tremor. Un paso peregrino esencial. Imagen de Guiarte.com

Hay quien se obstina en creer que Künig fue por el puerto de Manzanal, pero la descripción geográfica, absolutamente precisa, no deja lugar a dudas: antes de llegar a Astorga tomó una vía hacia la derecha, subiría a lo largo del valle del Tuerto o del Porcos para entrar por Cerezal de Tremor, Es el único trayecto sin montaña, con los picos y puertos siempre a la Izquierda.

Frente al trayecto cepedano (prácticamente llano y con las montañas a la izquierda), Manzanal es montuoso y desolado. No se parece en nada a la descripción del viajero.

La existencia de una calzada medieval por la vega del Tuerto se aprecia en las denominaciones de los pagos agrarios y de los caminos. En Villamejil, aún se denomina La Calzada al camino que cruza el pueblo por delante de la vieja herrería, en dirección a Astorga. También en Sueros, Villagatón y otros lugares se utiliza la denominación de La Calzada.

Pero hay otros puntos que muestran el interés peregrino del territorio y que es preciso recordar. Uno de ellos es la existencia de un monasterio de la Orden hospitalaria de San Juan de Jerusalén en el cuesto o cueto de San Bartolo, ubicado en las cercanías de Culebros.

La ubicación de un convento de esta orden en los alrededores de Culebros no deja lugar a dudas del ambiente peregrino de la Cepeda. Pero, además, en Villagatón también hubo monasterio, lo mismo que en Cerezal de Tremor, y en Cogorderos, donde existió existen testimonios epigráficos del Aula Sancti Iacovi.

Junto a la ruta del Tuerto, aconsejada por Künig, la otra vía santiagueña de interés era la que venía desde Carrizo de la Ribera, penetrando transversalmente hacia Culebros, para unirse a la ruta anterior hacia el valle de Tremor.

Gregoria Cavero Domínguez, en Peregrinos e Indigentes en el Bierzo Medieval, insiste en que por la senda de la vieja vía romana de Cerezal llegaban numerosos peregrinos procedentes del este: de León, Burgos, Palencia e incluso Asturias (a través de la Omaña).

Remanso del tiempo

La Cepeda significa relajo y tranquilidad. Es un lugar idóneo para encontrarse con uno mismo y para disfrutar del ambiente natural.

Todo el territorio es adecuado para relajarse y descansar plácidamente. Las riberas, de frondosa vegetación, invitan al paseo o a la lectura, en un ambiente sonoro de cantos de aves y rumores de agua, ajeno al discurrir del tiempo.

Existen bellas zonas de recreo y camping en Villamejil y Villameca. La parte sur de la comarca está caracterizada por los valles de cultivo y los bosques de ribera, en tanto que la zona norte es más agreste.

Cascada en las cercanías de La Silva. Imagen de Guiarte.com

Innumerables caminos de tierra o asfalto surcan todo el territorio; son excelentes para caminar o practicar el cicloturismo. En el trayecto, el viajero hallará una naturaleza vigorosa y escasos lugareños, siempre amables.

La cercanía de Astorga permite complementar el tiempo a la hora de hacer la compra, buscar un buen libro, un filme o adquirir el periódico, si es que el visitante no puede sustrarerse de sus hábitos urbanos.

Estallido de la primavera en un huerto de Sopeña. Imagen de Guiarte.com

Ocio y Gastronomía

Información relativa a las ofertas de ocio en La Cepeda y la gastronomía de La Cepeda

La gastronomía cepedana tiene una gran tradición, en la que se junta el saber de la costa noroeste española y del interior agropastoril. Imagen de Guiarte.com
LA COCINA CEPEDANA, HERENCIA DE LOS CAMINOS

Por Tomás Alvarez
La humilde cocina que se practica en los fogones y tabernas de La Cepeda es una herencia histórica vinculada al pasado de ésta tierra, cruce de caminos, donde se funden las tradiciones que circulan por la Vía de la Plata y el Camino Francés.

Diversos escritores sobre el tema han dado con ésta clave caminera. Uno de ellos lo descubrí una tarde, en París, al ojear un tomo amarillento, en un puesto de libros usados. El ejemplar "Guide du gastronome en Espagne", de Raymond Dumay, editado en 1.970, aludía en varias ocasiones a esa situación excepcional del territorio leonés, situación que afectaba de plano a esta pequeña comarca.

El autor recuerda que ya en la época romana, Astorga se configuraba, junto con Zaragoza y Mérida, como punto neurálgico del tráfico de Hispania. Dumay hace especial relevancia al papel de la Vía de la Plata --Astorga-Mérida-- como eje vertebrador de la romanidad de la Península Ibérica, vía por la que fluían las legiones, los productos minerales, los vinos y comestibles.

Confluían también en Astorga otras vías, uniendo la ciudad con La Coruña, Braga, Asturias, Zaragoza y Burdeos. Y siglos después de apagado el trasiego romano, la vitalidad del Camino de Santiago volvió a transformar a Astorga como centro caminero.

Ese Camino de La Plata continuaba hacia Asturias a través de La Cepeda, por la vieja senda que subía por Sopeña y Ferreras, para continuar por Valdesamario hacia los puertos de Mesa, en dirección a Santianes de Pravia.

Curiosamente, fueron habitantes del territorio que constituyó históricamente el Reino de León con sus extremaduras, desarrollado en torno al viejo camino de la Plata, los que impulsaron la conquista de América. Tal vez por eso encontramos algo "casero" el sabor de recetas y pucheros de países tan lejanos como México o Argentina.

Dumay tampoco se olvida en su libro del papel de los arrieros –en La Cepeda se practicó el oficio arriero, como se atestigua bien en el Catastro de Ensenada-- a quienes describe como animadores de la cocina de toda España, y promotores de la multitud de platos "al ajo arriero" que aparece en las cartas de muchas ciudades.

Es por esta doble faceta de tierra de caminos y de caminantes, por la que los restaurantes y hogares leoneses tienen una sabiduría enciclopédica. En cualquier lugar de este territorio se aprecia ese conocimiento al manejar los pescados de Galicia y del Cantábrico con tanta destreza como lo harían los buenos cocineros de Gijón o La Coruña.

Los pescados , como este lenguado, también son magníficamente cocinados en la comarca. Imagen de Guiarte.com

Los productos autóctonos, los garbanzos, judías, carnes, etc., se alían venturosamente con los importados: arroces, bacalaos, pulpos, etc. componiendo una sinfonía gloriosa para el amante de la buena mesa.

Y para gozo total del gastrónomo, no faltan los vinos que allanan el camino de las viandas hacia el estómago, ni los sencillos postres, que dejan el paladar presto para saborear, reposadamente, un café y un orujo berciano.

Todo ese arte de sintetizar productos de aquí y allá se percibe en los pueblos pequeños, en tabernas humildes, donde igual se degusta un sabrosísimo arroz con garbanzos que unas sopas de truchas, un pulpo a feira o un buen bacalao.

Todo este análisis no debe llevar a engaños. Nuestros antepasados no nadaban en la abundancia. Sus comidas habituales eran las sopas de ajo, las patatas o el tradicional cocido. Solían hacer cocido todos los días, con verduras y legumbres, a las que se les añadía algún pedazo de carne de cerdo, un trozo de chorizo y otro de tocino. No era habitual en las mesas campesinas añadir al cocido de forma regular carnes de vacuno y gallina. Primero se comía el plato de legumbres y de segundo, la ración: un trozo de pan de hogaza, con un poco de tocino y chorizo. Más que comida de calidad, lo que el campesino ambicionaba era comida abundante. El hambre acechaba.

Los despliegues culinarios, donde se comprobaba esa herencia histórica de buena cocina, se hacían sólo los días de fiesta o por las matanzas. En los días de fiesta aparecía de mañana la chanfaina, luego, a medio día, se continuaba con arroces, pescados y carnes (no menos de tres platos) y se culminaba con sencillas pastas caseras y café con orujo, aguardiente de habitual procedencia berciana.

Por las matanzas abundaban otros manjares, las cebollas y manzanas cocidas en grasa de la derrita; la torta de chicharrones; las peras carujas cocidas en vino....

En síntesis, se puede afirmar que aún cuando la escasez reinaba en los poblados cepedanos, las cocineras almacenaban una excelente sabiduría histórica que se ponía de manifiesto en escasas fechas; escasas pero gloriosas para el estómago.

Comer hoy en La Cepeda
En numerosos puntos de la población hay lugares para tomarse una sencilla cocina popular. Tal vez las zonas más conocidas son los dos restaurantes de la zona del puente de Villamejil, otro en el entorno del pantano de Villameca y un cuarto especializado en sopas de truchas en la Garandilla.  

(artículo del escritor y periodista Tomás Alvarez, escrito hacia 1998)

Direcciones de interés

Direcciones de interés de La Cepeda

Palacio de los Alvarez de Escarpizo, en Otero. Es el principal edificio señorial que resta en la comarca de la Cepeda.Imagen de Guiarte.com

Ayuntamiento de Magaz

http://www.aytomagazdecepeda.es/

Teléfono: 987 63 61 86

Ayuntamiento de Villamejil:

http://www.aytovillamejil.es/

Teléfono: 987 60 50 76

Ayuntamiento de Villaobispo

http://www.aytovillaobispodeotero.es/

Teléfono: 987 60 32 68

Ayuntamiento de Quintana del Castillo

http://www.aytoquintanadelcastillo.es/

Teléfono: 987 60 77 02

Ayuntamiento de Villagatón

http://www.aytovillagaton.es/

Teléfono: 987 63 33 06

Ayuntamiento de Valdesamario

http://www.aytovaldesamario.es/

Teléfono: 987590635