Nació el encuentro Versos a Oliegos

En medio de las celebraciones culturales del 2001 en La Cepeda, ha habido una que ha pasado relativamente desapercibida, pero con una trascendencia notable: Versos a Oliegos

Una gran tormenta dio un aire wagneriano a este alumbramiento de


Entre las celebraciones culturales del verano del 2001 en La Cepeda, ha habido una que ha pasado relativamente desapercibida, pero que tuvo una trascendencia notable: Versos a Oliegos, un encuentro poético que puede ser clave en el futuro cultural de la comarca.

Una gran tormenta dio un aire wagneriano a este alumbramiento de un encuentro poético con vocación de continuidad. Iba a celebrarse en el pantano de Villameca, pero al final tuvo lugar en la sede de la Asociación Cultural de Quintana del Castillo.

Todo tipo de personalidades avaló este acto. Eugenio de Nora, Astor Brime, Benito Escarpizo, Mariví González, Máximo Alvarez, Angel Casado, Antonio Natal, Mari Luz Alvarez, Ricardo Magaz, Santiago Somoza, Jesús Martínez, Rogelio Blanco, Juan José Domínguez, Pablo Martínez, Jesús Rodríguez, Roberto García, Amando Alvarez Cabeza, Antonio García Alvarez, etc.

El encuentro surgió a partir de una idea de Tomás Alvarez, que propuso a personalidades y asociaciones de cultura de la comarca, hacer una convocatoria libre y abierta, encaminada a desgranar textos y versos de amor a la tierra, a esta tierra dura y bella.

Oliegos fue el punto de encuentro, el pueblo añorado, desaparecido hace más de 50 años bajo las aguas de un pantano; un punto de encuentro que suscita el amor de todos los cepedanos.

En principio pensó celebrarse el acto en el mismo paraje donde perduran las ruinas del lugar, pero las lluvias del pasado invierno han puesto impracticables los caminos. Además, la vegetación ha crecido en los caminos de acceso y prácticamente impide el avance de los vehículos.

Luego se pensó celebrar en una de las colas del pantano. Allí comenzaron a congregarse las gentes, a la hora del sol puesto, en medio de una tormenta que daba al ambiente un aire romántico y wagneriano.

Mientras un grupo de gentes de Morriondo organizaba la fogata, cerca de donde estaban acamnpados los participantes en el grupo cicloturístico de la Asociación Rey Ordoño I, el sol se ponía justamente por encima de la cima de San Bartolo. Las nubes cubrían todo el cielo, salvo el pequeño punto del ocaso. Ocasionales ráfagas de lluvia mojaban los rostros del centenar largo de asistentes.

Cuando el acto iba a dar comienzo, arreció la tormenta. Entonces se acordó continuar en la sede de El Fuyaco, organización cultural de Quintana del Castillo.

En un local lleno, comenzó el acto, con Luis Miguel Alonso Guadalupe como coordinador. Este inició la reunión con unos versos de su último libro, y dio la palabra a Antonio García Alvarez, quien leyó unos versos de Eugenio de Nora.

Ricardo Magaz continuó con una bella poesía de su producción, y Santiago Somoza deleitó al personal con un largo poema hecho en el propio Oliegos, en el que rememora un encuentro entre el poeta y la vida en un espacio de ruinas.

Antonio Natal leyó a continuación unos textos relativos al viejo poblamiento de Oliegos, y Jesús Martínez lo hizo con otra poesía de Rogelio Blanco.

Tomás Alvarez leyó a continuación un bello soneto dedicado al trigo, del poeta Astor Brime, y Juan Manuel Sanchís, un joven con amor a la cultura, aprovechó que el acto era abierto para leer un relato de su propia cosecha, relativo a la tierra.

Mariví González emocionó a la concurrencia con un trabajo de su madre, Vicenta Arias, en el que ésta narraba el efecto de la helada para el campesino cepedano. Finalmente Angel Casado leyó otra obra propia, dedicada al viejo pueblo, y subrayó el halo romántico con unas notas de su armónica.

En el curso del encuentro se leyó un manifiesto que dice que la reunión poética tendrá lugar todos los años, con el nombre de versos a Oliegos, organizado por cualquier entidad o particular amante de la cultura, y con el objetivo de aunar las voces de todos por el amor a la tierra y a la cultura.

Fue elegido como director del consejo organizador Rogelio Blanco y en él se integrarán representantes de las asociaciones culturales. El próximo año, el encuentro poético se celebrará en Morriondo.

 

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