El Bacalao: la estrella de la Semana Santa cepedana

La Semana Santa en La Cepeda es una época en la que el recogimiento religioso coincide con una rica gastronomía, en la que el pescado es la estrella, y especialmente el bacalao.
La religión católica, preconiza para las festividades de la época l
Las cosas de la iglesia no están reñidas con la buena cocina. En la imagen, iglesia de Sueros de Cepeda. guiarte.com

Por Tomás Alvarez

La Semana Santa en La Cepeda es una época en la que el recogimiento religioso coincide con una rica gastronomía, en la que el pescado es la estrella, y especialmente el bacalao.

La religión católica, preconiza para las festividades de la época la ausencia de los productos cárnicos, y el bacalao se convierte en indispensable en numerosos platos de estos días: con patatas, arroz, o con garbanzos...

Otros elementos de estos días, en La Cepeda, son las torrijas y la limonada... Todo es bueno para animar el espíritu y paliar el dolor de “la pasión”.

En las décadas pasadas, era habitual la compra de aquellas grandes bacaladas, de forma triangular y aspecto blancuzco por el salitre en el que se conservaban. En toda España, hasta que se perfeccionaron los métodos de transporte frigorífico y la conservación del pescado, el bacalao salado era la principal de variedades de producto de mar consumido en las regiones del interior. En nuestra zona se amaba especialmente el llamado "el bacalao blanco" de Noruega o Islandia. Había otra clase, el inglés o bacalao amarillo, que tenía una tonalidad distinta, al estar menos secado y salado

Ahora se puede encontrar aún buen bacalao blanco, aunque ya no se ven tanto las grandes bacaladas. Llega envasado hasta en plástico. En realidad, parte importante del bacalao que se consume procede de la importación de bacalao en "verde", denominación que recibe cuando su grado de humedad todavía es alto, secándose más tarde en la Península.

Veamos algunas recetas para gozar de este producto, que se preparan habitualmente en nuestras cocinas, humildes pero dignas:

Bacalao en lonja

Se pone el bacalao en agua para desalar. Mínimo tres días.

1.- Cuando se vaya a preparar se saca del agua y se seca. Se añade a una cazuela de barro con abundante aceite, en la que se fríe ajo en lonchas. cuando el ajo empieza a dorar se añade el bacalao, con la piel hacia arriba, procurando que sólo llegue al punto de hervir.

2.- En otra cazuela se pone aceite, poco, y cebolla. Cuando la cebolla está bien hecha (no quemada) se añade a la cazuela del bacalao.

3.- En una sartén se pone aceite y bastante ajo; cuando está dorado se añade el pimentón, a gusto, y se añade todo el refrito a la cazuela del bacalao.

4.- Finalmente, se pone todo al fuego, lento, y se remueve de vez en cuando la cazuela, sin meter cuchara dentro, haciendo giros circulares, para conseguir que las tajadas no se peguen y la salsa espese

Bacalao y huevos a la tranca

Se desagua el bacalao no menos de 48 horas, con unos cambios de agua.

1.- Se hierve el bacalao unos minutos.

2.- Se cuecen unos huevos.

3.- Se ponen -bacalao y huevos- en una bandeja, partiendo los huevos por la mitad.

4.- Se sofríen ajos en una cucharada de aceite por comensal. Cuando están dorados se les añade una cucharada de pimentón y con la mezcla, sin dejar que se queme, se rocían los huevos y el bacalao

Patatas con arroz y con bacalao

Se desala el bacalao en agua, desde 24 horas antes, al menos, y cambiando el agua.

1.- Con el agua hirviendo se echan las patatas y el bacalao, bien deshebrado, a cocer. Diez minutos más tarde se añade el arroz.

2.- Quince minutos después se sazona todo con un sofrito

¡A disfrutar del bacalao... y arrepentirse de los pecados.!

 

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