Los sentinelenses no quieren visitas

Tras el asesinato de un misionero estadounidense en las islas Andaman, Survival International ha recordado que los indígenas ya han mostrado su deseo de que se les deje en paz y tienen el derecho a que nadie viole su mundo.
Un sentinelés fotografiado disparando flechas al helicóptero enviado a comprobar la situación de la tribu tras el tsunami de 2004. Imagen Survival Int.

Guiarte.com. 23/11/2018

Según recuerda esta organización fundada en 1969 y dedicada a proteger los derechos de los pueblos indígenas y tribales, un ciudadano estadounidense, al parecer un misionero, ha sido asesinado por miembros de la tribu sentinelese en las islas Andamán, India.

Este no es un caso único. Se sabe que la tribu es activa defensora de su aislamiento y tras el Tsunami de 2004 se hizo famosa la foto de un indígena lanzando flechas desde la playa a un helicóptero de reconocimiento que pasó por allí.

Los sentinelenses

Los sentineleses viven en su pequeña isla cubierta de selva, Sentinel del Norte, que tiene aproximadamente 72 kilámetros cuadrados, desde la que se resisten a todo contacto, atacando a cualquiera que se acerque a ellos. En 2006, dos pescadores indios, que habían amarrado su barco cerca de la isla y se quedaron dormidos después de pescar furtivamente, fueron asesinados cuando su barco soltó amarras y fue arrastrado hasta la orilla.

La isla de Sentinel del Norte es redondeada; tiene sólo 72 kilómetros cuadrados de superficie y unos 8 km de ancho

Poco se sabe de los habitantes de la isla, a la que a veces se acercan los pescadores furtivos para pescar ilegalmente en las aguas, donde obtienen tortugas, langostas y pepinos de mar. La mayor parte de lo que se conoce ha sido por observaciones de barcos amarrados más allá de lo que alcanzan las flechas desde la orilla y durante breves periodos en los que los sentineleses permitieron a las autoridades acercarse lo suficiente para entregarles algunos cocos. Incluso se desconoce cómo se denominan a sí mismos, según relata Survival.

Parece ser que los pobladores cazan y recolectan en la selva, y pescan en las aguas de la costa. A diferencia de la vecina tribu jarawa, construyen embarcaciones – canoas muy estrechas- que sólo se pueden utilizar en aguas poco profundas ya que son dirigidas e impulsadas con una especie de pértiga.

Al parecer, los sentineleses viven en tres pequeñas comunidades y tienen dos tipos diferentes de casas: largas cabañas comunales con varias hogueras para diferentes familias, y refugios temporales, sin paredes laterales, que pueden verse a veces en la playa, con espacio para una familia nuclear.

Las mujeres visten cuerdas atadas alrededor de la cintura, cuello y cabeza. Los hombres también llevan collares y cintas en la cabeza, pero con cinturones más anchos. Los hombres llevan lanzas, arcos y flechas.

Desde los medios de comunicación se dice que estos habitantes están aún en la Edad de Piedra. No es verdad, ahora utilizan metal que ha sido arrastrado o que han recuperado de barcos hundidos en los arrecifes de la isla. Afilan el hierro y lo utilizan para las puntas de flechas.

Por lo que se puede ver desde la distancia, es evidente que los isleños sentineleses están sanos, alerta y son prósperos, en claro contraste con los onges y los granandamaneses a quienes los británicos intentaron llevar la “civilización”. Las personas que se ven en las costas parecen orgullosas, fuertes y saludables y los observadores siempre han visto a muchos niños y mujeres embarazadas, lo que corrobora la existencia de la vitalidad isleña.

El archipiélago de las Andaman se integra por unas 300 islas y se hallan enfrente de Birmania. Pertenece administrativamente a la India

Tras conocer el asesinato del misionero, el director de Survival International, Stephen Corry, ha manifestado que la “tragedia no debería haber ocurrido nunca. Las autoridades indias deberían haber asegurado la protección de los sentineleses y su isla para garantizar la seguridad, tanto de la tribu como de los foráneos”.

“En vez de ello- agregó- hace unos meses las autoridades levantaron una de las restricciones que protegían la isla de la tribu sentinelesa frente al turismo extranjero, una medida que envió justo el mensaje equivocado y que puede haber contribuido a este terrible suceso”.

Sostiene Stephen Corry que “los sentineleses han demostrado una y otra vez que quieren que se les deje solos y sus deseos deben ser respetados. La ocupación colonial británica de las islas Andamán diezmó las tribus que vivían allí, aniquilando a miles de indígenas; actualmente solo sobrevive una parte de la población original. Por tanto, el temor de los sentineleses a los foráneos es muy comprensible.

Desde Survival se defiende que las tierras de los pueblos indígenas no contactados deben protegerse, porque son las sociedades más vulnerables del planeta. “Poblaciones enteras están siendo aniquiladas por la violencia ejercida por invasores foráneos que les arrebatan sus tierras y sus recursos, y por enfermedades como la gripe y el sarampión, contra las que no tienen inmunidad”.

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