Buenas noticias del Ibis eremita

El Ibis eremita, que figura en los jeroglífico egipcios de la antigüedad, estaba en peligro crítico de extinción… pero su situación ha mejorado. Ahora, incluso, cría en España
Ibis eremitas en Marruecos.©Brian Stone www.tnstours.co.uk/ BirdLife International

La última actualización de la Lista Roja de las Aves muestra que las medidas de conservación desarrolladas con el impulso de BirdLife han permitido un crecimiento de los efectivos de la especie, que ahora ya no está en "Peligro crítico" (la categoría más grave, en la que se hallaban 22 especies del planeta), sino en "Peligro", un rango menos dramático y más esperanzador.

A pesar de que el ibis eremita estuvo repartido en toda la cuenca Mediterránea, en 1998 sólo quedaban 59 parejas en su último reducto, en Marruecos. Otra pequeña población se detectó en 2002 en Siria, contaba, en el momento de su hallazgo, con apenas siete individuos, pero la guerra siria parece haber contribuido a su desaparición.

En Marruecos, BirdLife puso medidas de apoyo al grupo de ibis que quedaba en el Parque Nacional de Souss Massa, consiguiendo revertir la tendencia negativa con medidas como el empleo de pescadores locales como guardas y proyectos de desarrollo sostenible. Ha sido –señalan los conservacionistas- un proceso constante de implicación de la población local y de la sociedad marroquí.

El resultado de veinte años de trabajo se ha reflejado en la cifra actual de 147 parejas reproductoras, con claros indicios de expansión y la recuperación de antiguos lugares de reproducción, en el área cercana al Parque Nacional de Souss Massa.

El ibis también está siendo reintroducido en Turquía y en la Península Ibérica, donde hace cinco siglos era una de las especies detectadas en los libros de caza. En España, surgió el “Proyecto Eremita”, en 2003 en el sur de la provincia de Cádiz. Allí hay una pequeña población y ya se han detectado la cría en libertad.

La paloma de Mauricio

Otro éxito notable es el referido a la paloma de Mauricio, que estaba en peligro y ahora su situación se evalúa más positivamente, sólo como "Vulnerable".

Paloma de Mauricio © Chris Moody/Shutterstock /BirdLife International

Mauricio es la isla de la que desapareció el Dodo, ave no voladora extinta a finales del siglo XVII tras la llegada de seres humanos a aquel punto remoto. Allí, en 1990, la población de la paloma autóctona se redujo a tan sólo 10 individuos salvajes por la pérdida de hábitat y la introducción de depredadores mamíferos como la rata, el macaco cangrejero y la mangosta india. Entonces, los conservacionistas combinaron un programa de cría en cautividad con una conservación intensiva en el campo. Para el año 2000, los esfuerzos de la Fundación Mauricio para la Vida Silvestre (socio de BirdLife) y sus asociados habían ayudado a que el número de individuos llegara a un estimado de 300, y la paloma fue transferida de la categoría de "En Peligro Crítico" a la de "En Peligro". Ahora, la población silvestre de la especie, de 400 individuos, se considera lo suficientemente estable como para incluirla en la lista de especies vulnerables.

Según señala BirdLife, hay otros casos que demuestran la efectividad de las acciones de conservación. Así, las poblaciones de carpintero cabecirrojo y el gorrión de Henslow, nativos de Norteamérica, se han estabilizado gracias a la gestión del hábitat. El gorrión de Henslow en particular se ha beneficiado del Programa de Reservas de Conservación de EE.UU., mediante el cual se paga a los agricultores para que retiren de los cultivos las tierras sensibles desde el punto de vista medioambiental y, en su lugar, planten especies que mejoren la salud y la calidad del medio ambiente. Este año, ambas especies han sido descartadas de Casi Amenazadas a Preocupación Menor.

En el contexto de la actual crisis de la biodiversidad, estos resultados muestran que las especies altamente amenazadas no están necesariamente condenadas a la extinción, sino que pueden salvarse con medidas de conservación eficaces. Sin embargo, BirdLife International advierte de que los desafíos para la conservación continúan con el comercio ilegal, la pérdida de hábitat a gran escala y el cambio climático.

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