Los extraordinarios fiordos de Nueva Zelanda

No sólo son famosos los fiordos de Escandinavia; en el hemisferio Sur, Nueva Zelanda ofrece al viajero un territorio, el Parque nacional Fiordland, en el que hallará paisajes inolvidables de esta tipología.
La vida en el entorno acuático de Milford Sound es rica. Imagen de Yakahide Nakazawa/Turismo de Nueva Zelanda
Claudio Path. Guiarte.com. 30/11/2018

Fiordland se halla en la isla Sur de este estado del Pacífico, y es el mayor de los 14 parques nacionales neozelandeses. Forma parte del sitio de la UNESCO, incluido como Patrimonio Mundial en 1990, denominado Te Wahipounamu.

La UNESCO define el territorio de Te Wahipounamu como un paisaje modelado por sucesivas glaciaciones y compuesto por fiordos, costas rocosas, altos acantilados, lagos y cascadas. Dos tercios de la superficie están cubiertos por bosques de hayas meridionales y podocarpos, de más de 800 años de edad en algunos casos. Es un mundo rico en fauna y flora donde viven especies relícticas como el kea, único loro alpino del planeta; el kakapo, loro no volador, y el tahake, una especie de calamón, que tampoco vuela, y que también está en peligro de extinción.

Turismo de Nueva Zelanda destaca que en Fiordland existe una gavilla de fiordos calificados entre los más hermosos del mundo, con sus acantilados escarpados que se sumergen en aguas cristalinas.

Entre los Sounds (fiordos) más impresionantes destaca el Milford, al que Rudyard Kipling describió como la octava maravilla del mundo. Milford Sound se adentra 15 kilómetros hacia el interior de la isla, desde el Mar de Tasmania, en medio de montañas que llegan a superar los 1500 metros de altitud.

Los maoríes llegaron a este sound hace más de 1000 años, y su tierra circundante fue apreciada por el hermoso pounamu, jade, piedra tallada y utilizada como ornamentación sagrada. Con montañas soberbias, el pico Mitre (Rahotu en el lenguaje maorí) es el punto icónico, con casi 1700 metros de altitud y su forma que recuerda una mitra episcopal, lo que le valió el nombre. La zona es de las más húmedas del mundo, y esto hace que entre los acantilados cubiertos de bosques frondosos abunden las cascadas que se despeñan ruidosa y verticalmente. La vida en el entorno acuático es rica: delfines, focas, pingüinos…

Milford Sound, según Rudyard Kipling, es la octava maravilla del mundo. Imagen de Yakahide Nakazawa/Turismo de Nueva Zelanda

Este es uno de los rincones más visitados de Nueva Zelanda. Los puntos de partida para llegar son Queenstown, a unos 300 kilómetros y Te Anau, a unos 120. Te Anau, es una pequeña ciudad a orillas de un gran lago, punto clave para visitar el Parque Nacional Fiordland. Allí hay servicios diversos y se pueden adquirir los billetes para hacer un crucero que será inolvidable.

Más difícil es llegar a Doubtful Sound por tierra. Para hacer un crucero conviene llegar a Manapouri, al sur de Te Anau, desde donde hay viajes programados que combinan la travesía en barco por el lago del mismo nombre, y otro tramo en autocar. Un barco lleva a los visitantes a la otra orilla de Lake Manapouri. Después, el autocar lleva conduce por una carretera espectacular a través del Wilmot Pass para acceder al fiordo.

Este un fiordo más grande que el de Milford, con tres brazos que se extienden 40 kilómetros hasta el océano. Es también el más profundo de los fiordos de Nueva Zelanda, con 420 metros. La zona es impresionante por las cascadas y la fauna marina. Es una región explorada y cartografiada por la expedición científica española de Malaspina en 1793

Llegar a Doubtful Sound requiere cruzar el lago Manapouri, al sur de Te Anau, y hacer otro tramo en autocar. Imagen de Real Journeys/Turismo de Nueva Zelanda

El viaje desde por el lago, el paso Wilmot y el crucero por el fiordo tiene una duración de ocho o nueve horas.

El Dusky Sound está más al sur. Es uno de los tramos más intactos de Nueva Zelanda, un refugio para las especies vulnerables de tierra y agua. Allí James Cook pasó un periodo de seis semanas en 1773.

Dusky Sound es uno de los tramos más intactos de Nueva Zelanda, un refugio para las especies vulnerables. Imagen de Turismo de Nueva Zelanda

No hay accesos al lugar sino por mar. Lo más destacado es la vida silvestre de las zona tanto en tierra como en el agua, donde hay presencia de delfines y hasta de la ballena jorobada. El viaje al fiordo no se puede realizar en un solo día. La lejanía de estos fiordos requiere un mayor tiempo de viaje. Se puede hacer cruceros desde Manapouri, pasando por Doubtful Sound, antes de aventurarse en mar abierto y avanzar al sur

Algo al norte de Doubtful Sound esta Breaksea Sound otra joya que se puede explorar como parte de viajes más largos.

Tres de los espectaculares senderos "Great Walks" de Nueva Zelanda se encuentran en el Parque nacional Fiordland. El más famoso (y más visitado) es el sendero Milford Track, que exige cinco días. El sendero Kepler Track es una ruta circular que se puede recorrer en cuatro días y Routeburn, que cruza al Parque nacional Mount Aspiring, generalmente requiere tres días. Hay muchos otros senderos para explorar, menos famosos.

Entre los consejos para visitar la zona, estar preparado para fríos y lalluvia torrencial en cualquier época: contar con protector contra insectos (repelente) y si el viajero no es un experimentado en la vida al aire libre debe optar por un viaje guiado.

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