El pantano de Villagatón. Una historia penosa

El periódico La Crónica-El Mundo ha publicado un artículo de P.Fuertes y D. Alvarez, en el que alude al pantano de Villagatón, al que califica de “gafado” desde el origen de su historia

El periódico La Crónica-El Mundo ha publicado un artículo de P.Fuertes y D. Alvarez, en el que alude al pantano de Villagatón, al que califica de “gafado” desde el origen de su historia.

VILLAGATON / LEON.— El embalse de Villagatón es un pantano «gafado desde sus inicios», según ha dicho alguna vez el alcalde del municipio, Benjamín Geijo, y en paro para sofocar la sequía, después de 11 años de su construcción.

Las irregularidades que se concitaron desde los primeros pasos del proyecto siguen persiguiendo a esta presa que solo se ha llenado por completo una vez para las pruebas de resistencia. Solo algunos años, a petición de los ya escasos regantes para los que se construyó, logran los permisos de la Confederación Hidrográfica del Duero (CHD) para poder almacenar uno o dos hectómetros de los casi 4 que tiene de capacidad total.

Ello permite que el río Porcos tenga un mínimo de caudal con el fin de que truchas, barbos y otras especies fluviales no se asfixien. «Aunque éste año, ni con los dos hectómetros y los 250 metros por segundo que han tenido algunos días, se han salvado y el río ha vuelto a secarse», apuntó a este periódico el regidor de Villagatón.

Las azarosa vida del embalse ha sido puesta como excusa por la CHD para no hacerse cargo de su explotación. Esta empiezan cuando la Diputación de León elabora un proyecto en 1987, tras media docena de años de haber soltado el compromiso de su construcción, para regar unas 1.000 hectáreas delimitadas en dos zonas: la de Magaz (346 hectáreas), que comprende los pueblos de Porqueros, Zacos, Vega de Magaz y Magaz de Cepeda, y la de Culebros (656 hectáreas), en las localidades de Requejo, Curús, Culebros y Villagatón. El presupuesto inicial fue de 560 millones de pesetas (3.366.000 euros), que al final se desbordó hasta los casi 1.000 millones de pesetas (6 millones de euros), a pagar entre la Diputación (40%) y la Junta de Castilla y León (60%).

Las obras fueron paralizadas en 1992 al detectarse deficiencias técnicas en los materiales utilizados, lo que motivó la redacción de un proyecto reformado que encareció los trabajos en 112 millones de pesetas. En el año 2002, varias juntas vecinales denunciaron al alcalde, Benjamín Geijo, de prevaricación en las expropiaciones. Los procesos quedaron sobreseídos en última instancia por la Audiencia Provincial de León.

Al pueblo de Villagatón le pusieron un muro a la salida norte del pueblo que, hasta ahora, no ha servido para lo que fue construida allá por el año 1994. Con una altura de 39 metros desde la base del río Porcos, 205 metros de longitud, sobre un volumen de 37.000 metros cúbicos de hormigón y 40 hectáreas de ocupación, debiera de servir para embalsar 3,98 hectómetros cúbicos.

Entre tanto, los posibles regantes iniciales, que tampoco cuenta con la infraestructura necesaria para el riego, han ido pasando a la situación de jubilación sin haber catado el agua para riego. Tampoco han llegado a conformar una comunidad de regantes con todas las garantías que vele por la regulación de la presa bajo las directrices de la CHD, de la que las fuentes consultadas aseguran que, en las actuales circunstancias, no está dispuesta a hacerse cargo del pantano.

¿Y la Junta, que pagó gran parte de la obra? «Nosotros nos encargamos exclusivamente, de cumplir la normativa de seguridad, a través de nuestros ingenieros, pero no de la gestión del embalse o desembalse del pantano», precisó a este periódico el jefe del Servicio de Agricultura y Ganadería de la Delegación Territorial de la Junta en León, Fidentino Reyero. Sin embargo, el alcalde de Villagatón mantiene que el encargado de abrir y cerrar las compuertas de la presa pertenece a la Junta.

La presa de Villagatón tenía la pasada semana tendida al sol la sequedad de su estructura, mojándose sus cimientos por un escuálido charco de agua que apenas sirve para tener húmedos sus primeros lodos.

«Nosotros no queremos saber nada de ese pantano, mientras no se ponga en claro su legalidad», manifestaron fuentes del Sindicato del Embalse de Villameca, ubicado en la misma zona y a pocos kilómetros, en línea recta, del de Villagatón. Villameca regula el río Tuerto, y Villagatón, el Porcos, afluente del anterior. «Normalmente no embalsa nada. Pero el año, como éste, que lo ha hecho, los regantes del río Tuerto nos hemos encontrado con una propina de agua, que agradecemos, pero con la que no podemos contar, por el descontrol que tiene su gestión», apuntaron las mismas fuentes. Villameca se encuentra en este momento sólo al 5% de su capacidad y tuvo que suspender el regadíos a primeros de septiembre.

Una comarca, la de La Cepeda, con cuatro pequeñas presas, como son las dos citadas de Villameca y Villagatón y las de tierra y escollera de Benamarías y San Feliz de las Lavanderas que, bien administradas, podrían regular todos los ríos y arroyos de la zona y no pasar los apuros que años como éste han dejado algunos cultivos con los riegos cojos antes de ser cosechados

Nota de la redacción de guiarte/lacepeda: En realidad, el sistema hídrico de La Cepeda es más amplio, al contar con el embalse de Antoñan (en terrenos de Villamejil y Cogorderos) y el de Valdesamario).

Mucho embalse para poco rigor en la administración de recursos hídricos

 

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