Al fin... carretera de Pandorado

A finales del siglo XIX se proyectaba la Carretera de Pandorado que debía cruzar, siguiendo el margen izquierdo del Río Tuerto toda la Cepeda.
Más de un siglo ha costado esta carretera, cuya historia nos recuerda Germán Suarez
Por Germán Suárez

A finales del siglo XIX se proyectaba la Carretera de Pandorado que debía cruzar, siguiendo el margen izquierdo del Río Tuerto toda la Cepeda.

Pandorado era por entonces un importante mercado agrícola en el que se aprovisionaban de bildos, bildas, forcas de madera, palas de aventar el grano, trillos, etc. buena parte de los habitantes de Babia, la Omaña, La cepeda, y otras muchas comarcas.

Pronto se asentó en Sopeña el puente de hierro que, salvando el Tuerto, daba acceso a la importante vega cepedana. A Sueros había llegado la carretera antes de la Guerra Civil. A Villarmeriel llegaba a mitad de los años cuarenta. Allí estuvo parada un par de años por diferencias entre diversos trazados.

Una vez construido el “Puente del Molino”, en buena parte de piedra, la carretera dejó sin servicio a Villar y avanzó con cierta rapidez, orillando San Feliz y Escuredo hasta detenerse en El Alto de la Garandilla.

Estábamos a mitad del siglo XX y no fue sino en los años noventa cuando se culminó la “Cuesta de la Garandilla” y comenzó a existir un enlace rodado entre La Cepeda y la Omaña.

Por esas fechas el proyecto del Pantano de Omaña había soliviantado a la comarca y hacía inviable entrazado previsto para la carretera “de Pandorado”. El antiguo camino carbonero construido por la empresa que explotaba las minas de Samario permitía el enlace hacia La Magdalena a través de Irián: un camino muy estrecho y lleno de curvas que enlazaba Valdesamario con Soto y Amío a través de “Los pueblos del Alto”.

Fue en este año 2005 cuando se han puesto en servicio los siete kilómetros de carretera que, a lo largo del valle de la Omaña enlazan La Garandilla con Riello y dan por terminada la “Carretera de Pandorado”, aunque hoy aquel mercado agrícola haya desaparecido y Pandorado carezca de interés como término de la carretera.

Por fin, tras siglo y cuarto de obras, parones y retrasos, Astorga tiene una salida hacia el norte que le permite enlazar con La Omaña, Babia y, a través del Huerna, con Asturias.

 

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