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Retrato español, en Salamanca

Salamanca, julio de 2006

Se presenta en Salamanca la exposición itinerante del Museo del Prado. La muestra, denominada El retrato español en el Prado. Del Greco a Goya, está formada por 63 pinturas pertenecientes a los fondos de la primera pinacoteca nacional

Entre las obras se incluyen obras del Greco, Velázquez, Murillo o Goya. Tras su paso por Santiago de Compostela, donde ha sido visitada por más de 50.000 personas, el Museo del Prado presenta ahora la exposición en Salamanca, gracias al apoyo de Caja Duero.

El retrato español en el Prado. Del Greco a Goya se mostrará del 22 de junio al 21 de agosto, constituye la primera gran exposición del Museo del Prado que se presentará en cinco comunidades autónomas españolas inaugurando el programa Prado Itinerante.

Con esta primera muestra, el Museo ha realizado un importante esfuerzo para presentar fuera de su sede un notable conjunto de pinturas que ofrecen una completa visión del desarrollo del retrato en España, desde su origen hasta los umbrales de la edad contemporánea. Gracias a la riqueza y variedad de los fondos del Museo del Prado, la exposición se completará el año que viene con la celebración de una segunda muestra, El retrato en el Prado. De Goya a Sorolla, dedicada a la evolución del género en la pintura española del siglo XIX, que se presentará en las mismas comunidades autónomas que están acogiendo la primera: Galicia, Castilla y León, Comunidad Valenciana, Castilla-La Mancha y País Vasco.

El Prado Itinerante materializa la voluntad del Museo de aproximarse al conjunto de la sociedad española extendiendo su actividad fuera de Madrid. Para ello, además de las exposiciones, el programa contempla la realización de actividades complementarias en cada uno de los puntos geográficos previstos en la itinerancia.

La exposición

Comisariada por Leticia Ruiz, jefe de departamento de pintura española del Museo, El retrato español en el Prado. Del Greco a Goya cuenta con una completa selección de obras dado que el Museo del Prado, como principal depositario de las colecciones pictóricas de la monarquía, conserva un fondo fundamental de retratos en el que están representados los mejores artistas españoles y europeos de los siglos XVI al XVIII.

El Greco, Velázquez, Murillo o Goya conformaron una parte sustancial de la pintura nacional, destacando en sus respectivas carreras su condición de retratistas. De ellos, la exposición cuenta con importantes ejemplos de su producción, como Un caballero del Greco, Felipe IV de Velázquez y cuatro obras más de su taller, Nicolás Omazur de Murillo y hasta un total de seis retratos de Goya: Doña Tadea Arias de Enríquez, Carlos III cazador, El General Don Antonio Ricardos, Retrato de Carlos IV, Retrato de la Reina María Luisa de Parma y la Infanta Doña María Josefa.

Pintores de retratos también fueron Luis de Morales, con el magnífico retrato de San Juan de Ribera en la exposición; Alonso Sánchez Coello, del que se incluyen Autrorretrato y La dama del abanico; Juan Pantoja de la Cruz, representado con La Infanta Isabel Clara Eugenia, el Retrato del Emperador Carlos V (copia de Tiziano) y otros dos excelentes ejemplos; Juan Bautista Maino, con Retrato de Caballero (el único retrato firmado por el artista que se conoce); Juan Carreño de Miranda, con Doña Mariana de Austria y tres pinturas más; Claudio Coello, con El Padre Cabanillas; Luis Paret, con su Autorretrato; y Mariano Maella o Agustín Esteve, con dos retratos en la muestra cada uno. Todos estos artistas, junto con otros nombres menos célebres representados también en la exposición, contribuyeron de forma decisiva a dar continuidad al género del retrato convirtiéndolo en la espina dorsal de la historia del arte en España. Una historia cuya conformación y desarrollo no podría entenderse sin la participación de pintores extranjeros. El más sobresaliente de todos fue desde luego Tiziano, aunque la lista se completa, entre otros, con Luca Giordano o Anton Rafael Mengs, presentes ambos en la exposición con destacadas producciones como Doña María Ana de Neoburgo, Reina de España, a caballo y Carlos II, a caballo, del primero, y El Infante Don Gabriel de Borbón, María Carolina de Lorena y María Luisa de Parma, del segundo.

Casi todos estos artistas, con las excepciones del Greco o Murillo, fueron los encargados, como pintores del Rey, de fijar la imagen del monarca y su familia, asumiendo tácitamente un cúmulo de tradiciones y múltiples referencias heredadas que, sin embargo, fueron transformándose a lo largo del tiempo. La exposición describe este devenir del retrato español bajo el hilo conductor que conforma la Corona española.

El montaje expositivo se ha organizado a través de siete secciones: El inicio del retrato moderno, La creación del retrato de Corte y La tradición del retrato en Toledo, dedicadas al siglo XVI; Velázquez y la madurez del género y El retrato fuera de la Corte. Otras tipologías, que corresponden al siglo XVII; y,finalmente, La incorporación de los modelos europeos durante el siglo XVIII y Goya: tradición y modernidad, que concluyen el recorrido de la exposición con las obras del siglo XVIII.

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