Nuevo informe de UICN

La expansión humana y el Cambio Climático, empujan a muchas especies a la extinción, según la última actualización de UICN, que recoge el grave descenso de los reptiles de Japón.

La lagartija de Miyako (Takydromus toyamai), en peligro. Imagen de N. Kidera/UICN

Guiarte.com. Tokio, Japón, 11 de diciembre de 2017

El informe desvela también la extinción de tres especies de la Isla de Navidad y el declive de determinados delfines y marsopas. No todo son malas noticias. En contrapartida, se informa que en Nueva Zelanda, los esfuerzos de conservación han mejorado la situación de dos especies de kiwi.

"Los ecosistemas sanos y ricos en especies son fundamentales para mantener la capacidad de alimentar a la creciente población mundial y alcanzar el Objetivo de Desarrollo Sostenible de la ONU, poniendo fin al hambre para 2030", ha destacado la Directora General de la UICN, Inger Andersen.

La experta conservacionista afirma que las especies de cultivos silvestres, por ejemplo, mantienen la diversidad genética de los cultivos agrícolas que pueden adaptarse a un clima cambiante y garantizar la seguridad alimentaria y nutricional, pero que la última actualización de la Lista Roja de la UICN enciende la alarma sobre su declive.

Veintiséis especies de trigo silvestre, 25 especies de arroz silvestre y 44 especies de ñame silvestre han sido evaluadas para la Lista Roja de la UICN, muchas por primera vez, gracias a la financiación procedente de la asociación estratégica entre UICN y Toyota para ampliar el conocimiento de las amenazas a la biodiversidad mundial. En total, tres especies de arroz silvestre, dos especies de trigo silvestre y 17 especies de ñame silvestre están amenazadas. La deforestación y la expansión urbana junto con las presiones de la agricultura intensiva, en particular el pastoreo excesivo y el uso extensivo de herbicidas, constituyen las principales amenazas para estas especies.

Las variedades de cultivos modernos cruzados con parientes silvestres de cultivos añaden la diversidad genética necesaria, mejorando la resistencia a la sequía, las enfermedades y las plagas, todo lo cual es probable que se convierta en un problema creciente en un clima cambiante.

El eslizón del bosque de la isla de Navidad (Emoia nativitatis), es ya una especie extinta. Imagen Harold G. Cogger/UICN

Declive de aves

Más de una cuarta parte (26%) de las 238 especies de aves reevaluadas para la última actualización de la Lista Roja de la UICN han sido reclasificadas en categorías de amenaza más altas y el 28% de las especies de aves han pasado a una categoría de amenaza inferior. El pato malvasia maccoa (Oxyura maccoa), nativo de partes del sur y este de África, ha pasado de Casi Amenazado a Vulnerable debido a una disminución del 30-49% en el número; la contaminación, el enredo en las redes de enmalle y la pérdida de hábitats a causa de la agricultura y el desarrollo urbano son los responsables.

En la nueva información sobre el Ártico norteamericano, el icónico búho nevado (Bubo scandiacus) figura como amenazado por primera vez. El búho salta de Preocupación Menor a Vulnerable, por cuanto su población –que es mucho más pequeña de lo que se creía– ha descendido en un 30-49% en tres generaciones. El cambio climático se encuentra entre una serie de amenazas para la especie, en razón del deshielo que a su vez reduce la disponibilidad de roedores.

En Asia, el otrora abundante escribano aureolado (Emberiza aureola) ha sido reclasificado de En Peligro a En Peligro Crítico; antes de 2004, esta especie figuraba como Preocupación Menor. La captura ilegal del escribano para alimento en China es una amenaza importante. Noticias más positivas provienen de Galápagos (Ecuador), donde la población del cucuve de Floreana (Mimus trifasciatus) se ha recuperado lo suficiente como para pasar de En Peligro Crítico a En Peligro luego de una sucesión de épocas exitosas de reproducción.

La zarigüeya de cola anillada

Entre las especies animales, el clima cada vez más seco y caluroso de Australia ha provocado un dramático descenso de la zarigüeya de cola anillada (Pseudocheirus occidentalis), que ha pasado de Vulnerable a En Peligro Crítico debido a una disminución de esta especie de más del 80% en los últimos diez años.

La zarigüeya solía estar extendida en los bosques de menta (Agonis flexuosa) y de tuart (Eucalyptus gomphocephala) en el oeste de Australia, pero ahora se limita a hábitats costeros fragmentados. Los intentos para restablecer la especie en el Parque de Conservación Lane-Poole, a unos 100 km al sur de Perth, han fracasado en gran parte debido a la mala calidad de los alimentos como resultado de un clima cada vez más seco. Las zarigüeyas de cola anillada requieren comida de alta calidad, particularmente hojas de menta, en razón de sus sistemas digestivos especializados.

La zarigüeya de cola anillada es susceptible al estrés por calor y puede sobrecalentarse a temperaturas superiores a los 35ºC, cada vez más común en esta parte de Australia. Las poblaciones también se han visto afectadas por el desarrollo urbano y la depredación del zorro rojo (Vulpes vulpes) y los gatos asilvestrados (Felis catus), la tala, los incendios y los regímenes inadecuados de manejo de incendios.

Delfines y marsopas

El delfín del Irawadi (Orcaella brevirostris) y la marsopa sin aleta (Neophocaena asiaeorientalis) han disminuido, pasando de la categoría Vulnerable a la categoría En Peligro. El número se ha reducido a menos de la mitad en los últimos 60 años para el delfín del Irawadi, y en los últimos 45 años para la marsopa sin aleta.

Estas especies viven solo en aguas poco profundas cerca de la costa y ambas tienen poblaciones confinadas a sistemas de agua dulce, lo que las hace extremadamente vulnerables a las actividades humanas. Son propensas a enredarse accidentalmente en redes de pesca no selectivas, causa principal de su declive. Otras causas de disminución incluyen la pesca excesiva de especies presa y la destrucción del hábitat.

El delfín del Irawadi es venerado por muchas comunidades, y el turismo de delfines es una característica importante de las economías locales en regiones de la India y Camboya. Como especies protegidas, la captura deliberada es poco común pero la protección contra el enmallamiento es bastante ineficaz.

El escaso delfín del Irawadi (Orcaella brevirostris) pasó de la categoría Vulnerable a En Peligro. Imagen Isabel Beasley/UICN

En el río Mekong, la mayoría de las muertes de delfines del Irawadi en los últimos años han sido causadas por el enredo en redes de enmalle. Los esfuerzos para prohibir o al menos gestionar su uso han sido, en muchas regiones, ineficaces, lo que ha provocado la disminución de muchas especies de ballenas, delfines y marsopas, incluida la marsopa vaquita (Phocoena sinus) En Peligro Crítico y el delfín de Baiji (Lipotes vexillifer), que está catalogado como En Peligro Crítico, pero es probable que ya esté Extinto.

Crisis de los reptiles japoneses

Un tercio de las 46 serpientes y lagartijas japonesas endémicas recientemente evaluadas para la Lista Roja de la UICN figuran como amenazadas.

Las poblaciones de estos reptiles son pequeñas y fragmentadas, lo que aumenta su vulnerabilidad a los cambios en el hábitat. En Japón, la disminución de las especies se ha acelerado por la pérdida de hábitat resultante de la agricultura no sostenible y el desarrollo urbano. La recolección para el comercio de mascotas y la amenaza que suponen las especies invasoras como el pavo real de la India (Pavo cristatus) y la introducción de la comadreja japonesa (Mustela itatsi) a algunas de las islas más pequeñas de Japón, también tienen parte de culpa.

Catalogada ahora como En Peligro Crítico, la culebra de los arroyos (Opisthotropis kikuzatoi), endémica de la isla Kumejima y la más rara de todas las serpientes en Japón, era relativamente común hasta mediados de la década de 1990. Esta especie disminuyó drásticamente en los últimos 15 años debido a la depredación de la rana toro invasora (Lithobates catesbeianus), la comadreja japonesa y el pavo real de la India, con la consiguiente aceleración del declive de su pequeño y fragmentado rango de distribución. La contaminación y la captura incidental también han afectado el número de esta especie.

Amenazas similares también afectan a la lagartija de tierra (Goniurosaurus splendens), endémica de la isla de Tokunoshima y la lagartija de Miyako (Takydromus toyamai), endémica de las Islas Miyako, ambas catalogadas en la Lista Roja de la UICN como En Peligro. La financiación proveniente de la asociación CN-Toyota ha permitido la evaluación de estas especies de reptiles japoneses.

Extinciones en la isla de Navidad

Tres especies de reptiles endémicos de una isla australiana se han extinguido en la naturaleza: la lagartija de Lister (Lepidodactylus listeri) y dos escíncidos, el eslizón de cola azul (Cryptoblepharus egeriae) y el eslizón del bosque de la isla de Navidad (Emoia nativitatis).

En general, las poblaciones de reptiles de la isla de Navidad han disminuido rápidamente desde la década de 1970. Aunque la razón de su declive sigue siendo poco clara, la depredación de la invasora serpiente lobo (Lycodon capucinus), introducida en la isla a mediados de la década de 1980, puede ser la responsable. La introducción de una enfermedad nueva y los cambios en la ecología de la isla después de la introducción de la hormiga loca (Anoplolepis gracilipes) pueden haber ejercido una mayor presión sobre estas especies de reptiles.

Los esfuerzos para establecer un programa de cría en cautiverio para el eslizón del bosque fracasaron en 2013 y la especie ahora ha pasado de En Peligro Crítico a Extinta. Aunque las poblaciones de cría en cautiverio están ahora bien establecidas para la lagartija de Lister y el eslizón de cola azul, ambas especies han sido declaradas Extintas en su hábitat natural.

De acuerdo con la Lista Roja, las poblaciones de especies endémicas de las islas son particularmente susceptibles a la disminución debido a sus pequeñas poblaciones, la diversidad genética limitada, la falta de inmunidad a nuevas enfermedades y la candidez hacia los depredadores introducidos.

La población del neozelandés kiwi marrón de la isla Norte (Apteryx mantelli) ha mejorado sensiblemente. Imagen de Neil Robert Hutton/UICN

El kiwi se recupera

El control intensivo de depredadores en las pequeñas islas de Nueva Zelanda ha llevado a la reclasificación del kiwi Okarito (Apteryx rowi) y el kiwi marrón de la isla Norte (Apteryx mantelli) de En Peligro de Extinción a Vulnerable, según la última actualización de la Lista Roja.

Ambas especies de kiwi han enfrentado amenazas que incluyen la pérdida de hábitat y la depredación por mamíferos introducidos, como las comadrejas (Mustela erminea) y los gatos asilvestrados. El kiwi marrón de la isla Norte también está amenazado por la depredación del hurón (Mustela furo) y los perros.

Los esfuerzos de conservación del gobierno y la comunidad se han centrado en el control de los depredadores y la remoción e incubación de los huevos para su liberación en la naturaleza. El kiwi Okarito ha aumentado de 160 individuos en 1995 a entre 400 y 450 adultos en la actualidad. En general, se estima que las poblaciones de kiwi marrón de la isla Norte crecen en más de un 2% por año, aunque las poblaciones no gestionadas continúan disminuyendo.

La reclasificación de los kiwis forma parte de una evaluación más amplia de las aves de Nueva Zelanda, que pone de relieve que muchas especies endémicas están en declive, a menudo como resultado de especies invasoras.

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