Humedades que "ahogan" a un monasterio del siglo XVI

La humedad ha obligado a las monjas dominicas de Almagro a cerrar su museo de arte sacro, donde se guardan obras de arte de los siglos XVI al XVIII

Por Francisco Carrión

Almagro, Ciudad Real, 03/09/2019

Cuatro monjas dominicas de clausura de Almagro (Ciudad Real), todas ellas de avanzada edad, luchan desde hace años contra los elementos para mantener viva y actualizada la vida contemplativa de un centro religioso, inaugurado hace casi 450 años, concretamente en el año 1575.

Escudo nobiliario que corona la puerta de la iglesia monacal

El enemigo de esta pequeña y envejecida comunidad de monjas es la humedad, lo que no deja de ser curioso en un pueblo manchego y en pleno periodo de sequía. Es más, el Ayuntamiento de Almagro está buscando en estos momentos un suministro alternativo de agua potable al pantano del Jabalón, casi seco por la sequía.

A pesar de ello, la capa freática que desde siempre circula por debajo del monasterio de La Encarnación de monjas dominicas de Almagro no ceja su actividad ni por la sequía. Hace dos años, las monjas tuvieron que cerrar temporalmente la iglesia debido a que la creciente humedad devoraba los cimientos y hacía peligrar su estabilidad. Dos años de trabajos han hecho posible la reapertura hace semanas de la iglesia.

Pero ahora la humedad ha atacado al museo de arte sacro Fray Angélico, un pequeño espacio donde las monjas mostraban sus tesoros artísticos: cuadros, esculturas, cálices, casullas, libros, grabados, todos ellos supervivientes de los avatares históricos sufridos por este convento en sus siglos de existencia.

Uno de los grandes lienzos de tema mariano (S.XVII) del monasterio de las dominicas de Almagro

El cierre del museo ha sido un duro golpe para la economía del convento, ya que la venta de entradas era la principal financiación de las monjas, junto con la fabricación de dulces, que se ofrecían a los visitantes en el mismo museo; ahora, voluntarios almagreños venden los dulces en el mercadillo de los miércoles.

Las obras de reconstrucción de la iglesia han dejado vacía la tesorería del centro monacal, por lo que no se puede hacer frente la rehabilitación del museo. Las monjas rezan para que se haga realidad una prometida ayuda de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha o que aparezca algún benefactor. El Ayuntamiento no conocía hasta hace unos días el cierre del museo y la precariedad de las economía del monasterio.

EL MONASTERIO

El monasterio de La Encarnación de Almagro fue construido en la segunda mitad del siglo XVI, gracias al mecenazgo de una poderosa familia noble, los Lucena. Un siglo después, el patronazgo lo asumió el Marqués de Santa Cruz, el señor de El Viso del Marqués y con amplios intereses en la villa de Almagro.

Los cuadros de los fundadores del convento (S.XVI), expuestos en el Museo de las Dominicas de Almagro

La entrada principal a la iglesia esta coronada por un monumental escudo nobiliario, tallado en piedra, una de las joyas artísticas de Almagro. Pero también esta obra está en peligro. Hace cinco años se desprendió parte de la cara de uno de los dos grandes leones que sostienen el escudo nobiliario y así sigue. Se adoptaron unas mínimas medidas para que las palomas no anidasen entre los recovecos del escudo, pero el peligro de nuevos desprendimientos no se ha conjurado.

Del interior de la iglesia destaca una sencilla nave del Renacimiento tardío, que acoge dos joyas artísticas: las pinturas murales de la capilla de Los Orduña (S. XVI), cuyos autores son los pintores hermanos Perola, almagreños de ascendencia italiana, autores a su vez de los frescos del grandioso palacio de don Álvaro de Bazán en el Viso del Marqués. Estas pinturas gozan de mala salud. Ya se han producido pequeños desprendimientos, ya irrecuperables, y su tratamiento es urgente. Pero no hay fondos.

La asociación Almágora, compuesta por vecinos almagreños amantes del arte, lleva varios años recabando fondos para poner en marcha la restauración. Pero aún no han conseguido fondos suficientes.

La otra joya artística es una serie de cuadros de gran formato, de los siglos XVII y XVIII, algunos de ellos salidos de los pinceles de Vicente Carducho, que representan escenas de la vida del rey David y de la Virgen. Afortunadamente esos cuadros han sido restaurados a cargo de la Diputación Provincial y gozan de una excelente salud, toda vez que la humedad de la iglesia ya ha sido eliminada de forma definitiva.

Pinturas muy deterioradas de la capilla de los Orduña en la iglesia del monasterio de la Encarnación de Almagro

El Museo Fray Angélico mostraba hasta hace meses el resto de las obras de arte del monaterio que las monjas han logrado mantener a pesar de todas las adversidades históricas padecidas en sus casi 450 años. En el Museo se mostraban cuadros de pequeño formato y esculturas religiosas de los siglos XVII y XVIII. Como ejemplo de las obras más antiguas, las imágenes de Nuestra Señora del Rosario y Santo Domingo, artículos textiles, como albas, tisúes de seda bordados en hilo de seda de oro y un cáliz estilo rococó con imágenes del martirio de Jesucristo, entre otras piezas.

Todo ello ahora espera en el interior del convento, hasta que las monjas logren financiación para reabrir el museo en las condiciones que exige la ley.

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