Poesías de un remanso

La Cepeda vivirá pronto el certamen de Versos a Oliegos. En esta ocasión, presentamos una poesía de un autor de Brimeda: Astor Brime.

Versos a Oliegos, en su tercera edición, se celebrará en una fecha de agosto en la localidad de Quintanilla de


Poesías de un remanso.

La Cepeda vivirá, como otros años, el certamen de Versos a Oliegos. En esta ocasión, presentamos una poesía de un autor de Brimeda: Astor Brime.

Como conocen los lectores de la web de La Cepeda, Versos a Oliegos, en su tercera edición, se celebrará en una fecha de agosto en la localidad de Quintanilla del Monte, un lugar que según la tradición, forma parte de La Cepeda Alta.

Astro Brime es el seudónimo de Generoso García, sacerdote redentorista nacido en Brimeda, hijo de maestros que han dado clase también en Antoñán del Valle y Sueros. Astor Brime tiene diversos premios y libros de poesía. Reside en la actualidad en Sevilla.

Yo vengo de un remanso
donde el arroyo tiene
la claridad, sellada
por el sol y los pájaros.

Aprendí la hermosura
sin más libro que un hombre,
que me llevaba al río
a oír cantar el agua,
y me hablaba de Bécquer.

En las noches sin luna,
la Vía Láctea llevaba
mi infancia a las estrellas;
y desde entonces tengo
toda el alma marcada
por las constelaciones.

También son las campanas,
cayendo de la torre,
las que me siguen dando
recuerdos a los ecos
de aquellas tardes niñas,
sobre cuya pizarra
trazaba travesuras;
o balidos de ovejas,
que traían el monte
entre vellones y ojos.

No tengo teorías
para enmarcar capullos,
que si abrieron corolas,
antes fueron sus tallos
silabario y palotes
en la luz de mi abuelo.

Dicen que rompí platos,
que abatí a los nogales
sus pulpas virgilianas
con tic de tiragomas;
que colgó más de un gato
acrobacias felinas
del tronco de una parra,
cuando ensayaba sustos;
pero la nieve supo
cómo derretí el hielo
poniendo pan caliente
en la mano de un pobre...

АOh! АMi infancia!: Venero
de emociones para ámbitos,
donde hoy cobra mi hombría
su realidad gozosa,
iluminada siempre
por los ojos azules
de mi abuelita Ángela.

Astor Brime.
 

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