LA CEPEDA DEL SIGLO XX, EN FASCÍCULOS

Una fotografía de las jóvenes de Cogorderos, ante el general Franco, en el pantano de Villameca, ha protagonizado la promoción que durante un mes ha realizado Diario de León, relativa a un notable trabajo sobre la historia de la provincia en los últi

Una fotografía de las jóvenes de Cogorderos, ante el general Franco, en la jornada inaugural del pantano de Villameca, ha sido protagonista de la promoción que durante un mes ha realizado Diario de León, relativa a la edición de un notable trabajo sobre la historia de la provincia en los últimos años.

La fotografía fue descubierta hace tres años y presentada en la exposición La Tierra de los Amacos, celebrada en Villamejil, y refleja el momento en que las mujeres cepedanas entregan a Franco diversos obsequios. En aquel momento, se le entregó al mandatario una tarta, pero “en el cupo” no iba la bandeja, por lo que el dulce quedó expandido sobre el suelo pizarroso de los altos de Villameca.

La imagen es un anticipo del conjunto de más de setenta fotos que se recogerán en este trabajo, relativas a todos los pueblos de la Cepeda, elegidas por su interés histórico, humano o paisajistico.

El texto de los fascículos del Diario de León ha sido eleborado por distintos especialistas de cada comarca, e integrará un notable trabajo de dos tomos. En el caso cepedano, el diario encargó el trabajo a Rogelio Blanco y Tomás Alvarez, quienes aportan un texto en el que se recogen vivencias de cada uno de los pueblos de la comarca.

El capítulo cepedano da inicio con el siguiente texto: “En el centro de la provincia de León, sobre un territorio de forma acorazonada, está La Cepeda. Cinco ayuntamientos, una cuarentena de pueblos, integran este paisaje agrario y dulce. El Bierzo, La Omaña, La Maragatería y el valle del Órbigo limitan este espacio; El Tesón, El Suspirón, El Cueto, San Bartolo y el alto de Manzanal lo señalan; el Porcos, el Tuerto y el Barbadiel lo fertilizan; unas 4000 personas lo habitan.

Entre las sombras de las arboledas ribereñas, la custodia de montes y el frescor del orvallo se fragua la biografía de los cepedanos; gentes de frente alzada y mirada limpia, sobre las que pesa más el tedio ante el futuro que el rumor de la memoria”.

Seguidamente entra el texto en un análisis histórico global, donde se analizan aspectos económicos, culturales, demográficos, etc. Y tras hacer una reflexión sobre el futuro se para al análisis de cada pueblo. Primero van los de la Cepeda Alta y luego los de la Cepeda Baja, para terminar con el pueblo ausente: Oliegos.

 

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