Realidad y devoción en el Thyssen

El Museo Thyssen-Bornemisza, en Madrid, presenta una selección de obras del Museo Nacional de Escultura de Valladolid, de los tiempos del Renacimiento y Barroco, bajo el título de Realidad y devoción.
• Sagrada Familia con san Juanito, hacia 1535. Atribuido a Gabriel Yoli. Museo Nacional de Escultura. Valladolid. En la muestra Realidad y devoción.

Madrid, 27/03/2019

El Museo Nacional de Escultura de Valladolid atesora una prestigiosa colección de arte religioso, buena parte del cual proviene de las desamortizaciones de bienes eclesiásticos realizadas por la Hacienda española durante el siglo XIX. Diez de sus piezas se muestran en el Thyssen-Bornemisza, hasta el 16 de junio de 2019, integradas con otras de la colección del Thyssen en función de coincidencias temáticas, estilísticas o temporales, en salas de la segunda planta.

Entre obras más destacadas del museo de Valladolid está una talla del evangelista san Marcos (1501-1525), atribuida a Felipe Bigarny, que se empareja con una pintura dedicada al mismo santo del alemán Gabriel Mälesskircher. La obra de Bigarny es de madera policromada y presenta al evangelista sentado junto a un atril, al lado del león que le representa y absorto en la escritura, en medio de un notable fondo arquitectónico.

• San Marcos. Atribuido a Felipe Bigarny. Inicios del siglo XVI. Museo Nacional de Escultura. Valladolid. En la muestra Realidad y devoción.

Otra de los trabajos más exquisitos es la Sagrada Familia con san Juanito (hacia 1535), atribuido a Gabriel Yoly, escultor renacentista francés afincado en el España. Se trata de un altorrelieve de gran belleza en el que resalta la hermosura de las figuras y el dulce ambiente que reina en el conjunto. La composición del conjunto induce a pensar que la obra se concibió como un tondo integrado en un conjunto mayor. En este caso, la obra se sitúa frente a otro tondo de Domenico Beccafumi.

Un busto anónimo en piedra caliza del Emperador Carlos V de joven (hacia 1520) se relaciona con un retrato que Lucas Cranach el Viejo pintó en 1533. El rostro está esculpido con un lenguaje realista cercano al arte flamenco. El retrato parece ejecutado en la época de la coronación imperial en Aquisgrán, y en él, el emperador lleva el Toisón de Oro, símbolo de su poder.

Entre las obras neerlandesas, una escultura anónima de San Adrián (1501-1525), santo muy venerado en el norte de Francia y los Países Bajos. Oficial del ejército de Maximiliano, entre sus atributos están la indumentaria guerrera, la espada y la llave, que alude a los carceleros de quienes es patrón.

Otras obras expuestas son una Santa Catalina de Alejandría (hacia 1683- 1687), del círculo de Aniello Perrone; Santa Ana, la Virgen y el Niño (hacia 1515), de un artista vinculado a la ciudad de Limburgo; un Niño Jesús (1634- 1667) atribuido a Alonso Cano; la Cabeza de un apóstol (1667-1700), de Pedro Roldán, …y hasta un Demonio del siglo XVIII que debió formar parte de un conjunto que reflejaría la caída de los ángeles rebeldes.

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