Japón imperdible: Nikko

Dice la leyenda que en el siglo VIII, el monje budista Shodo Shonin llegó a la región donde actualmente se halla la ciudad de Nikko, tras cruzar un rio sobre el lomo de dos serpientes.
Templo Nikkosan Rinnoji Taiyuin. Imagen Nikko Turismo

Guiarte.com Madrid, 30/01/2019

Aquel viaje marcaría el inicio de un territorio sagrado japonés que desde 1999 está en el listado del Patrimonio Mundial de la UNESCO

Nikko está 140 kilómetros al norte de Tokio. Sus santuarios, así como el paisaje natural circundante, forman desde hace siglos un sitio sagrado, vinculado a la historia de los sogunes Tokugawa, donde se pueden admirar obras maestras de la arquitectura y la ornamentación artística.

Según la UNESCO, los Santuarios y Templos de Nikko forman un conjunto único de ciento tres edificaciones religiosas agrupadas en dos santuarios sintoístas (Tôshôgû y Futarasan - Jinja) y un templo budista (Rinnô -ji) donde se halla el mausoleo del tercer shogun Tokugawa, en un entorno natural excepcional. La propiedad inscrita se encuentra en la Prefectura de Tochigi, en la parte norte de la región de Kanto.

Los edificios religiosos, muchos de ellos construidos en el siglo XVII, están dispuestos en las laderas de la montaña para crear diferentes efectos visuales. Los más antiguos se relacionan con el mítico monje budista del siglo VIII. Unos y otros son testigos de una tradición de conservación y restauración de siglos de antigüedad, así como de la sostenibilidad de las prácticas religiosas relacionadas con un lugar sagrado.

Estos también están estrechamente relacionados con importantes capítulos de la historia japonesa, especialmente aquellos relativos a la figura simbólica del gran Shogun, Tokugawa Leyasu (1543-1616).

El carácter único de este sitio de la UNESCO se debe a una combinación de valores antiguos muy importantes especialmente la historia, la arquitectura y el entorno natural.

Turismo de Nikko propone a los viajeros conocer estos “misteriosos puntos de energía de Japón” y sus bellos paisajes, que se encuentran a menos de dos horas en tren desde Tokio. Y señala que la primavera es una de las estaciones más bonitas, por los festivales y, especialmente, por la observación de los cerezos en flor, denominado hanami.

• Aparte de la visita a los templos, recomienda el Festival de Kinuhime: un rito primaveral que consiste en la decoración de posadas, hoteles y tiendas de recuerdos con muñecas desde el día 1 de febrero al domingo 31 de marzo en el área de Kinugawa Onsen.

Yayoi Matsuri: festival de 1.200 años de historia en el que salen a la calle un total de once Yatai o carretas para celebrar la llegada de la primavera. Del 13 al 17 de abril, el visitante disfrutará del ambiente festivo mientras camina por el casco histórico de la ciudad, acompañado de música y del resto de asistentes del festival.

Yayoi Matsuri, un festival de 1.200 años de historia. Imagen de Nikko Turismo

• Igualmente, como evento bello, en el templo Nikkosan Rinnoji, se encuentra el Kongozakura de Rinnoji, el árbol de cerezo silvestre que se viste con brotes de color rosa y grandes flores blancas, declarado Patrimonio de la Humanidad. Este árbol tiene una altura de 10 metros, 5,7 metros de grosor, más de 500 años de edad y florece desde finales de abril hasta principios de mayo.

• En el festival Kinugawa Onsen 2019 se podrán observar los cerezos en flor por la noche, que se iluminan en el Gokaku Jinja y alrededor del Onsen Jinja, dos de los rincones más famosos para contemplar el hanami. Un festival para disfrutar de una noche de primavera nipona con almuerzo y sake local, además de danzas y juegos desde el 6 al 14 de abril

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