Un mes “coreano”, en el Camino.

La importancia de la peregrinación coreana en el Camino de Santiago se denota especialmente en invierno, cuando la senda peregrina es más solitaria, y exige un sacrificio especial.
El Camino de Santiago en la subida por el Puerto de Foncebadón, esta semana. Imagen de la Asociación de Amigos del camino de Santiago de Astorga y Comarca.

Tomás Álvarez. Guiarte.com. 5/012/2019

En 2006 la escritora coreana Kim Nan Hee realizó el Camino de Santiago y publicó su relato del viaje .”El viaje de una mujer sola” que cosechó grandes ventas y que ha servido como acicate para que muchos de sus compatriotas emprendan el viaje a España a fin de recorrer la senda jacobea. Las estadísticas de la peregrinación a Compostela muestran la huella de su éxito.

Durante el mes de Enero de 2019 en la Oficina de Peregrinaciones de Santiago se recibieron 1.737 viajeros (1.628 en el mismo mes de 2018). De los “esforzados” que han desafiado el frio y el trayecto, 597 fueron mujeres y 1.140 hombres. Y casi todos hicieron el trayecto a pie (96,60%).

La peregrinación tiene en los meses de diciembre, enero y febrero las cifras más raquíticas. Son meses de días cortos y climatología adversa. Para ejemplo, estos días tenemos el paso del puerto de Foncebadón, realmente impracticable durante numerosas jornadas.

El Puerto de Foncebadón es un territorio especialmente imponente y bello. El peregrino ha de caminar en ascenso desde el entorno de los 800 metros de altitud del valle del Tuerto en Astorga hasta superar la cota de los 1500 en la Cruz de Ferro. Es el punto más elevado de todo el Camino desde Roncesvalles. Pero el esfuerzo del ascenso vale la pena.

Los poblados de la ruta son pequeños y agradables. Rabanal, Foncebadón, El Acebo… son lugares diminutos, cada uno con su propio encanto, amarrados a una geografía tan esplendida en belleza e historia como miserable en fertilidad agraria. Desde los campos se percibe la grandiosidad de la Somoza o la sierra del Teleno y la bravura de los montes de Gistredo, con una veintena de picos por encima de los 2.000 metros. La tranquilidad de estos espacios de soledad y hermosura, con una naturaleza casi impoluta conmueve al caminante.

Paisaje en el entorno de Foncebadón, con el Teleno al fondo, cubierto de nieve. Imagen de Guiarte.com

Son ámbitos como estos los hacen aún más grande al Camino de Santiago. Por eso quien los recorre tiene razón para decirle a aquellos que apenas ha recorrido los cien kilómetros oficiales entre Sarria y Compostela: “no podéis imaginar lo que es realmente hacer el Camino”.

En estos meses duros son mayoría los viajeros que vienen de fuera de España; exactamente, los peregrinos extranjeros fueron en el pasado enero 1.062, el 61,14% del total, frente a 675 españoles, el 38,86.

Y entre los extranjeros, la primera posición en el número de peregrinos la ostenta Corea, con 241, el 22,7 por ciento del total de los de allende las fronteras. Luego vienen los contingentes de Italia, con 117, Portugal, con 90, Alemania, con 87, Estados Unidos, con 62, Brasil, con 59, y Rusia, con 43. Son cifras no muy grandes, pero muy significativas del impacto de esta peregrinación que atrae a todo el globo.

El Camino de Santiago en la subida por el Puerto de Foncebadón, esta semana. Imagen de la Asociación de Amigos del camino de Santiago de Astorga y Comarca.

Las estadísticas compostelanas nos señalan que la tipología de los viajeros es muy variada, empleados, estudiantes, funcionarios, jubilados, marinos, religiosos… y parados.

Entre los puntos destacados como arranque peregrino, Saint Jean Pied de Port, Oporto, León, Pamplona, Ponferrada, Oviedo, Burgos, Astorga, Roncesvalles y Lisboa. Pero no faltan de otras procedencias, de ciudades legendarias en la peregrinación medieval como Vezelay o Puy en Velay.

Como de costumbre, el camino más seguido es el clásico del Camino Francés, si bien se detecta una marea creciente de viajeros por las rutas portuguesas. En Portugal, la realización del Camino a Santiago se está poniendo de moda.

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