Mujeres surrealistas. La mujer y el arte

El Museo Picasso Málaga presenta una exposición que no sólo pone el foco sobre el Surrealismo, sino en el difícil papel de la mujer en la creación artística.

Leonora Carrington. Y entonces vimos a la hija del Minotauro, 1953.Colección particular © Colección particular © Leonora Carrington, VEGAP, Málaga, 2017

Artemio Artigas, Guiarte.com. 11/10/2017

Valorada como musa, modelo u objeto de placer… la mujer ha tenido un difícil papel como artista. Los museos se llenan de obras realizadas por los pintores y escultores y las exposiciones se realizan sobre artistas masculinos. Pero… ¿dónde estaba la creatividad femenina?

La sociedad ha minusvalorado la capacidad artística femenina hasta nuestros días. Apenas se hallan en los libros de arte trabajos de mujer hasta el siglo XX. El hombre no tenía problemas para pintar una anatomía femenina ni aprender en una academia o taller artístico. La mujer sí.

Solo a partir del siglo XVI se empiezan a ver mujeres de gran valía que adquieren cierta reputación, pero son por lo general hijas de artistas que aprenden al lado de sus progenitores. Artemisia Gentileschi o Luisa Roldán son dos extraordinarias autoras que han sido valoradas por su calidad, la primera, en Italia, como pintora de gran efectismo dramático y la segunda como autora notabilísima del barroco andaluz. Ambas eran hijas de artistas.

Desde el 10 de octubre de 2017 hasta el 28 de enero de 2018, el museo malagueño presenta “Somos plenamente libres. Las mujeres artistas y el surrealismo” con ciento veinticuatro obras de dieciocho autoras de diferentes países: Eileen Agar, Claude Cahun, Leonora Carrington, Germaine Dulac, Leonor Fini, Valentine Hugo, Frida Kahlo, Dora Maar, Maruja Mallo, Lee Miller, Nadja, Meret Oppenheim, Kay Sage, Ángeles Santos, Dorothea Tanning, Toyen, Remedios Varo y Unica Zürn.

El evento del Museo Picasso integra el trabajo de un grupo de mujeres que a partir de los años veinte del siglo pasado fueron partícipes, en mayor o menor grado, de un movimiento que históricamente ha sido asociado a los hombres: el surrealismo.

El comisario de esta exposición, José Jiménez, catedrático de Estética y Teoría de las Artes, afirma que la selección de autoras no implica una enumeración cerrada, sino “una lista abierta a nuevas consideraciones e inclusiones. Se trata de una selección que busca la coherencia en la construcción del relato expositivo, teniendo como ejes centrales la calidad artística de las obras y el ejercicio de estas mujeres de su autonomía activa, como sujetos pensantes y creativos, hacia la plena libertad”.

Lee Miller. Tanja Ramm bajo una campana de cristal, 1930. Gelatina de bromuro de plata (reimpresión). Lee Miller Archives © Lee Miller Archives, Inglaterra 2017. Todos los derechos reservados.

El surrealismo, en masculino

Fundado oficialmente en 1924 con la redacción por André Breton del Primer Manifiesto del Surrealismo, el movimiento surrealista tuvo una producción artística, literaria y visual que se desarrolló principalmente en París, aunque pronto se extendió a otros países como España, Bélgica, Suiza, Reino Unido, México o Estados Unidos. El manifiesto lo definía como un “automatismo psíquico puro por cuyo medio se intenta expresar verbalmente, por escrito o de cualquier otro modo, el funcionamiento real del pensamiento. Es un dictado del pensamiento, sin la intervención reguladora de la razón, ajeno a toda preocupación estética o moral.”

Fue una ideología influyente, transgresora y anti-academicista que, aun apoyando la igualdad y la opción artística de la mujer, la consideró por inercia más cómo objeto artístico que como sujeto creador. Pero el movimiento tuvo también representantes femeninas muy importantes, cuya valoración está creciendo.

Si bien los artistas surrealistas exploraron el inconsciente mediante los sueños, automatismos y trances inducidos, sus trabajos no necesariamente expresaron sus experiencias personales. Sin embargo, como se intenta mostrar en la muestra, estas creadoras se sumergieron en el inconsciente como medio de autoconocimiento y con un sentido más introspectivo que lúdico. Varias acarreaban enfermedades, tragedias y abusos sufridos y su arte visualizó la psique femenina como nunca había sido mostrada. Así, muchas de sus obras tienen una naturaleza autorreferencial, en donde el autorretrato tiene una importante presencia. Se podría afirmar que el surrealismo de estas artistas era en buena medida un realismo interior

Maruja Mallo. Kermés, 1928. Castres-Musée Goya, Musée d’art hispanique. © Centre Pompidou, MNAM-CCI, Dist. RMN-Grand Palais / Jacques Faujour .© Maruja Mallo, VEGAP, Málaga, 2017

Según se expone en la presentación de la muestra, el surrealismo fue el movimiento de vanguardia más atractivo creativamente para las mujeres por ser renovador, provocativo y reivindicar la plena libertad de los seres humanos. Era un arte que daba importancia a la realidad personal y que facilitaba como medio de expresión la unión de lo erótico con la emoción poética promocionando así el juego de dualidades o la ambigüedad como respuesta al dictado de la razón. Fue un proceso de liberación doloroso, dramático y en ocasiones con finales trágicos que paradójicamente les facilitó la independencia creativa y la superación del yugo teórico ideológico.

Todas las artistas reunidas en esta muestra en algún momento de su trayectoria vital desembarcaron en el París de los años veinte, en cuyos círculos intelectuales de entreguerras había poco espacio para la mujer artista con voz propia. Por ello cuando una década después, tras los acontecimientos de la Segunda Guerra Mundial, cruzaron el Atlántico hacia Estados Unidos y México, encontraron allí su liberación y revolución como surrealistas, lejos ya de la órbita que en torno a Breton se había formado en la ciudad de la luz.

El exilio ofreció a muchas de estas mujeres artistas un ámbito de libertad que no habían experimentado en Europa y, por lo tanto, la posibilidad de reinventarse en su independencia y en su imaginario. Aquellas mujeres surrealistas prepararon el escenario cultural necesario para que surgiera el posterior movimiento feminista con un arte que no solo retaba las convenciones sociales e institucionales, sino, sobre todo, los límites de género.

Las obras presentes en esta exposición provienen de instituciones europeas como el Moderna Museet, la Tate, el Centre Pompidou, Lee Miller Archives o el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía. Tambien cuenta con obra de museos americanos como el de Arte Moderno de México o Yale University Art Gallery, así como de colecciones privadas.

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