Julio no se marcha de Sueros

Julio, el niño al que se quería arrancar de su familia de Sueros en contra de su voluntad, permanecerá de momento en La Cepeda, donde está siendo apoyado por toda la población.

Sueros de Cepeda

Sueros de Cepeda, 13 de noviembre de 2013 Esta es la noticia recogida en Astorga/Redacción:
En Sueros de Cepeda respiran tranquilos después de que la titular del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 1 de Reinosa haya paralizado la ejecución de la sentencia que daba la custodia de Julio a sus abuelos maternos. La paralización fue solicitada por la familia paterna del niño de Sueros de Cepeda. La guarda del menor está en litigio desde la muerte del padre en mayo de 2009.

La plataforma ciudadana creada en La Cepeda para liderar las movilizaciones con el fin de que Julio, el niño de Sueros, no se vaya de la localidad y permanezca con su familia paterna, había recibido en el mes de mayo la mala noticia después de conocer que el fiscal del caso pedía que se ejecutara la sentencia de la Audiencia Provincial de Cantabria de 5 de julio de 2013, que dio la custodia del muchacho a los abuelos maternos, basándose en los informes de los psicólogos que estiman que el cambio pemitirá al menor crecer "sin odio".

El fiscal, según argumentaba la abogada, no había tenido en cuenta las peticiones de la familia con quien Julio vive desde hace seis años, para que el niño fuera examinado por un forense, teniendo en cuenta la reacción dolorosa que tuvo el domingo 13 de abril cuando se personó la Guardia Civil para llevárselo al Punto de Encuentro Familiar y entregarlo a los abuelos maternos, una actuación que no pudo ejecutarse porque el muchacho tuvo que ser llevado al Hospital de León donde los facultativos del área de Psquiatría le diagnosticaron "ansiedad extrema". Una situación que volvió a repetirse hasta en tres ocasiones más.

En el escrito presentado por la abogada defensora de la familia paterna del niño, Marta Fernández Cobo, también se pedía al fiscal nuevos exámenes psicológicos y que la Justicia tuviera en cuenta la opinión de Julio, que aunque no tiene 12 años (la edad legal en la que los niños ya son escuchados) está a punto de cumplir 11 y tiene madurez para decidir."

La Justicia debe terminar con esta dolorosa situación del muchacho, y garantizar su estancia en la comarca, rodeado de seres queridos y que le apoyan.

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