Concierto con sones tibetanos, en La Cepeda

Alberto Bidarra ofrece el próximo sábado 27 de septiembre a las 20 horas un concierto de cuencos tibetanos en el Centro Rural de Formación y descanso Lamadretierra, en Villamejil.

Los cuencos tibetanos son unos de los instrumentos más antiguos utilizados para el diagnóstico y sanación por pueblos himalayas.

Villamejil, 24 de septiembre de 2014
Al concierto, que forma parte del curso de Yoga Aéreo y Vinyasa que tendrá lugar este fin de semana, 26, 27 y 28 en el Centro Lamadretierra, se podrá acceder previa reserva de plazas en el Tlf: 629274475 ó en el email: hola@lamadretierra.es. El precio es de 10 euros y la duración 1h 30 minutos.

Bidarra buscará crear un espacio para el descanso y la escucha de las diferentes sonoridades de los cuencos tibetanos, el gong, la flauta nativa, el monocorde y el canto armónico entre otros. El aforo es limitado.

Según informa el propio Alberto Bidarra, estos instrumentos con los que se presentará en el concierto, son utilizados por diferentes culturas con fines de armonización y relajación. Asegura que a través de ellos es posible experimentar la sensación de descanso en el cuerpo.

Alberto Bidarra (Guarda, 1977) es psicólogo con una larga experiencia con personas discapacitadas. Hace ya dos años que este portugués comenzó a realizar terapia con el sonido de los cuencos tibetanos.

Según el experto, ”Desde hace millares de años el sonido forma parte del conocimiento del hombre como instrumento lúdico, de investigación y de comunicación. En muchas culturas se han utilizado sus efectos en la sanación. Los cuencos tibetanos son unos de los instrumentos más antiguos (más de 4.000 años), utilizados para el diagnóstico y sanación por pueblos himalayas.

Varias investigaciones actuales – añade- exploran los beneficios del sonido y vibración en el cuerpo humano. Se ha constatado la influencia positiva que tiene sobre el estado de la persona. También los efectos positivos que tiene cuando se emplea en personas que sufren desequilibrios físicos, emocionales o intelectuales.

Colocados sobre la persona tumbada, las vibraciones que emiten los cuencos actúan a un nivel celular para regenerar el equilibrio de los diferentes órganos. A nivel cerebral aumenta la producción de endorfinas y la creación de ondas propias de los estados en los que nos encontramos más relajados. Son muy efectivos para depresiones, estrés o estados de ansiedad, afirma el experto.

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