La Fragua Literaria Leonesa | Ricardo Magaz

Con la frase «Nada bueno esperes del género humano», se abre un extenso reportaje que Diario de León dedica al cepedano Ricardo Magaz.

Ricardo Magaz, en el Diario de León

Por Manuel Cuenya
León, Mayo de 2013

Cepedano de nacimiento, Ricardo Magaz asegura que en las últimas décadas la Cepeda, al igual que el resto de León, ha aportado una buena nómina de escritores al panorama literario, tanto provincial como nacional. Uno de los factores definitivos que han contribuido a tal aportación es nuestra tradición oral: «Los filandones han hecho mucho bien a las tierras leonesas. Todo ello favorece la creación literaria».

Finalista del Premio Nacional de la Crítica por su novela La embajada, y especializado en la narrativa negra, cuyos libros pueden encontrarse en las bibliotecas de Institutos Cervantes de medio mundo, Magaz también ha hecho incursiones en otros géneros: ensayo (El esclavo mundo de las drogas), literatura de viajes (Miénteme poeta, dime que me quieres) y artículo periodístico, en el que lleva treinta años faenando con la máquina de escribir encima de la mesa. Su libro Ora la espada, ora la pluma, que evoca los versos de Garcilaso de la Vega, recoge una buena parte de sus columnas, tribunas, ensayos y artículos de opinión, algunos de los cuales fueron inicialmente publicados en este Diario, con el que colabora desde hace treinta años.

A resultas de su profesión como criminalista, profesor de Fenomenología Criminal en varios centros de la UNED y, desde hace unos meses, presentador de un programa, Casos y crímenes, en la cadena de TV La 8, Ricardo reconoce que existe una relación histórica entre la espada y la pluma, de modo que no resulta difícil hallar policías, militares o criminalistas que escriben sobre los aconteceres de su trabajo o inspirados en él, con obra en las librerías.

A Ricardo le entusiasma recrear, en sus obras, la figura del antihéroe, desahuciado, perdedor, apócrifo, marginal…, porque estos personajes «dan mucho juego y ternura. Y en los bajos fondos está la trastienda de la vida». Entusiasta, por tanto, del género negro —«el cual dejó de ser hace años una lectura de descanso intelectual para convertirse en un género de calidad, que sirve como denuncia social»—, le interesan sobre todo los personajes tipo Pepe Carvalho, Toni Romano o Bevilacqua. «En nuestro país se está recreando con mayor frecuencia la figura del poli con toque libertino, al estilo de los dos últimos filmes de Coronado-Santos Trinidad. A mí es un ‘subgénero’ dentro del género que me da bastante coyuntura y en el que escribo a menudo». Como podemos leer en una de sus últimas narraciones cortas, publicada en el Filandón, Perro no come perro, una historia trágica de agentes antihéroes.

Autor de A diez mil la hora, que posteriormente se volvió a publicar bajo el título de La Chelo en el libroHeterodoxos leoneses, coordinado por Rogelio Blanco, está convencido de que la condición natural del ser humano nos hace imprevisibles. «Nada bueno esperes del género humano; lo demás es ganancia para la especie. Cabe, no obstante, lugar para la esperanza», sentencia el creador de esta singular obra, que narra la historia de una prostituta alcohólica y con anticuerpos que nació con la vida en contra y el futuro en busca y captura. «Tuve que esperar quince años para poderla hacer ya que, aunque novelada, está basada en hechos reales».

Con cerca de una treintena de libros, entre propios y colectivos (Y el mundo cambió, del que se distribuyeron medio millón de ejemplares en todo el país, o No es elegante dispararle al columnista, que recoge tribunas y columnas de diez escritores, ilustrado por el artista Ramón Villa), Ricardo se revela como un todoterreno de la «espada y la pluma» y un viajero («vivo realmente en la N-VI: Madrid-León-Oviedo y viceversa»), que reivindica, entre otros, a Jesús Torbado (con su Peregrino), Julio Llamazares (con sus Catedrales) o Crémer y Nora como referentes de la poesía social. Con el insigne cepedano Eugenio de Nora (Pueblo cautivo), buen amigo suyo y fundador de Espadaña, Ricardo publicó División de opiniones (2001), un libro en el que también participaron «los añorados Pereira y González-Guerrero».

En el marco de la próxima Semana Negra de Gijón, el prolífico Magaz presentará Criminalidad y globalización, editado por la UNED. Un estupendo escaparate, la Semana Negra, para conocer a nuevos escritores dedicados a este género. «En el acto me acompañará Alejandro Gallo, compañero de profesión y autor destacadísimo del género». Cofundador del sello editorial Lobo Sapiens, Ricardo está ahora con un libro de relatos policíacos casi terminado y un ensayo sobre fugitivismo punible. «España es el país de la UE donde residen mimetizados el mayor número de fugitivos internacionales al amparo de los 52 millones de turistas que nos visitan al año», aclara. «No obstante, tengo como norma no sacar más de un libro al año. No es recomendable editar demasiado».

—¿Qué libro no dejarías de leer o leerías por segunda vez?
—En prosa, una obra cumbre de la literatura universal, Crimen y castigo, de Dostoievski. Tengo un ejemplar en cirílico que compré en una librería de Moscú.

—Un personaje imprescindible en la literatura (o en la vida).
—En narrativa contemporánea, García Márquez y su realismo mágico. En la lírica, Vicente Aleixandre. En la vida, la familia.

—Un autor o autora insoportable (o un libro insoportable).
—E. L. James con su desdichadoCincuenta sombras de Grey. Pura literatura a granel.

—Un rasgo que defina tu personalidad.
—Iniciativa y gusto por las cosas bien hechas.

—¿Qué cualidad prefieres en una persona?
—La ética y, como cepedano de nacencia, el respeto a la palabra dada.

—¿Qué opinión te merece la política actual? ¿Y la sociedad?
—A un paso del precipicio..., y avanzando. La ley de Murphy en estado latente. La sociedad civil debe reaccionar y poner freno a esta epidemia de corrupción que nos azota.

—¿Qué es lo que más te divierte en esta vida?
—Viajar. Es un buen esparcimiento y vacuna contra el inmovilismo. Lo digo porque he vivido y ejercido en una docena de ciudades distintas en los últimos 25 años.

—¿Por qué escribes?
—Para ser leído, para ser querido, para ser eterno y para estar en el Corte Inglés.

—¿Crees que las redes sociales, facebook o twitter, sirven para ejercitar tu estilo literario?
—En todo caso se trataría de una forma apresurada de literatura. Estaríamos hablando de actualidad u opinión sin más.

—¿Cuáles son tus fuentes literarias a la hora de escribir?
—Todo es bueno para el convento… No hay libro que por malo que resulte no aporte alguna moraleja aprovechable. Ya sabes, cuídate del hombre de un solo libro.

—¿Escribes o sigues algún blog con entusiasmo porque te parezca una herramienta literaria?
—Como profesor de Fenomenología Criminal participo en varios blogs de la universidad. En el ámbito literario, también. Hay que incorporarse a las nuevas tecnologías y participar. Lo contrario es quedarse fuera de juego.

—Una frase que resuma tu modo de entender el mundo.
—El honor es la poesía del deber. Quizá sea un poco rebuscada pero opino que el trabajo bien hecho debe tener necesariamente su estímulo interior.

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