La batalla de Rapa Iti

A medio camino entre Australia y América del Sur, Rapa Iti es un solitario enclave del Océano Pacífico cargado de interés biológico, BirdLife Desarrolla allí un programa de lucha contra su degradación.

La primitiva fauna y la flora de Rapa Iti apenas sobrevive en buen estado por los lugares más inaccesibles de esta isla volcánica. © Fred Jacq/BirdLife

Guiarte.com. 3/08/2017

Este es un territorio que se adscribe a la Polinesia Francesa, con apenas 40 kilómetros cuadrados y a mil quinientos kilómetros al sur de Tahití. Poco se sabe de su pasado. Por la isla perviven unos enigmáticos cerros-fortaleza y según algunos, sus antiguos habitantes serían quienes alcanzaron en el pasado la Isla de Pascua (Rapa Nui).

La forma de la isla refleja su origen volcánico. Es una especie de caldera abierta por el este hacia el mar. Su geografía accidentada no favorece la explotación extensiva agraria, pero allí han llegado especies de fauna y flora que están deteriorando gravemente el equilibro precedente.

Tras el descubrimiento de la isla por los ingleses en el siglo XVIII, la población de cayó de tres millares a apenas unas decenas por las distintas enfermedades que se cebaron en los pobladores. Similar declive está sufriendo la naturaleza, por los daños de los gatos, ratas y las cabras que ocupan ahora los montes…

BirdLife publica un reportaje sobre el salvamento de la riqueza medioambiental de este aislado y pequeño paraíso en el Pacífico, cuya comunicación con el exterior se reduce a un barco que llega aproximadamente una vez al mes.

Según el informe, la fauna nativa apenas resiste en condiciones precarias, aislada en algún islote, por lo que se está desarrollando un proyecto urgente de recuperación, apoyado por Birdfair 2017 para controlar las especies invasoras.

En el reportaje, firmado por Shaun Hurrell, Steve Cranwell, Director de Programa de Especies Exóticas Invasoras de BirdLife, destaca la urgente necesidad de salvar la fauna nativa de Rapa, un territorio aislado y cargado de endemismos, a donde, los seres humanos trajeron consigo ratas y otros mamíferos invasores, dejándolos sin control para causar estragos en la flora y fauna nativa. Lamentablemente, menos del 5% de la cubierta forestal nativa pervive. El espacio isleño es un mini-planeta bajo asedio de invasores alienígenos, donde algunas especies nativas se han retirado, literalmente, ligando su existencia a acantilados inaccesibles.

Entre las aves en peligro de extinción se incluye pardela de Newell (Puffinus newelli), el petrel de las tormentas polinesio (Nesofregetta fuliginosa) El petrel de Murphy (Pterodroma ultima) y el tilopo de Rapa (Ptilinopus huttoni), una bella ave columbiforme.

El tilopo de Rapa (Ptilinopus huttoni), imagen de la Société d Ornithologie de Polynesie – Manu. Caroline Blanvillain/http://manu.pf/

En abril, la expedición de BirdLife, apoyada por la Fundación David y Lucile Packard, se dirigió a Rapa para poner en marcha una operación urgente para salvarlos.

Ratas, gatos, ganados llegados del mundo exterior arruinan la primitiva cubierta vegetal. Los pequeños petreles de tormenta, del tamaño de un gorrión, sufren esta indefensión y apenas pueden nidificar. Dos islotes en los que se sabía que se reprodujeron están ya libres de ratas, y se ansía que en la nueva temporada regresen y puedan criar.

El Tilopo de Rapa, en peligro de extinción (Ptilinopus huttoni) cuya existencia está restringida a áreas de bosque relictica, necesitará más tiempo, porque hay que regenerar su hábitat. El censo actual de este pájaro muestra que la población posiblemente se ha reducido a la mitad desde la última encuesta - hace 30 años. "Esto sugiere que quedan menos de 200 aves", señala Caroline Blanvillain de Société d`Ornithologie de Polynesie. Confinado a pequeños fragmentos de bosques que aún no se destrozado por las cabras salvajes, el ganado, la tala o los incendios, un programa de replantación combinado con el control de especies invasoras ayudará a salvar este bello pájaro, junto a otras especies menos emblemáticas

Proteger Rapa y sus islotes de especies exóticas invasoras significa no solo beneficiar a las aves. En la parte inferior de la cadena alimenticia, se encuentran cientos de especies endémicas de caracol terrestre, todas en camino a la extinción. También hay una batalla entre las plantas. Las malas hierbas, los matorrales de guayaba-fresa, y los pinos introducidos, alteran el paisaje con ayuda de cabras y caballos, desplazando a las especies nativas, como confirmó el estudio del pasado mes de abril, que alude a la extinción del último sándalo endémico de Rapa.

Los ecosistemas enteros se ven afectados, pero si se actúa con rapidez, la naturaleza es lo suficientemente resistente como para recuperarse. "Las aves marinas que regresan a estos islotes, por ejemplo", dice Cranwell, "restaurarán importantes procesos ecológicos a través de sus" insumos”. Al eliminar las cabras de los islotes, se proporcionará una base para que las especies forestales se recuperen y detengan la erosión que afecta a las aves marinas que anidan en el suelo. Los isleños residentes de Rapa estarán involucrados en el proceso. Habrá retos difíciles como la erradicación de las ratas de los islotes, pero el uso de nuevas tecnologías como los drones puede proporcionar una solución.

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