Lyonel Feininger

La Fundación Juan March presenta la primera retrospectiva en España de este artista, maestro de la Bauhaus y una de las figuras más peculiares de las vanguardias históricas.

Gelmeroda VIII, 1921. Whitney Museum of American Art, Nueva York. © Whitney Museum, N.Y.

Madrid, 10 de febrero de 2017
Feininger y su mundo son acogidos ahora en el marco de un programa expositivo que presenta figuras, épocas o aspectos insuficientemente explorados de la cultura moderna. La exposición de la Fundación Juan March reúne cerca de cuatrocientas obras a través de las cuales se plantea un recorrido por su obra articulado en torno a las diferentes técnicas que trabajó (dibujo, obra gráfica, pintura, fotografía y construcción de juguetes) y a los principales temas de su producción (la caricatura y los dibujos satíricos, lugares emblemáticos que le inspiraron como París, Deep, Halle, Gelmeroda o Manhattan y su fijación por los puentes, las torres, los paisajes marinos y la vida urbana).

Aunque Lyonel Feininger nació en Nueva York, sus padres, músicos de origen alemán, quisieron que se trasladara a Hamburgo para completar su formación musical cuando tenía tan solo dieciséis años. Ese doble origen, americano y alemán, marcaría su vida y obra.

En Alemania, Feininger decidió dedicarse a su verdadera pasión: el dibujo y la ilustración. Tras recibir clases de dibujo en la Allgemeine Gewerbeschule de Hamburgo, se adentró en un género entonces incipiente, del que sería uno de sus primeros creadores: el tebeo. Sus viñetas se publicarían en revistas americanas y alemanas como Ulk, Lustige Blätter o el Chicago Sunday Tribune, para el que crearía The Kin-der-Kids [Los niños Kin-der] y Wee Willie Winkie's World [El mundo de Willie Winkie], sus historietas más relevantes.

Portada de The Chicago Sunday Tribune con imagen satírica de Lyonel Feininger, 29 de abril de 1906. Colección Achim Moeller, Nueva York

Tras consolidar su carrera como ilustrador, Feininger dio un paso más con la intención de buscar un medio de expresión que le permitiera desplegar libremente su capacidad. De forma progresiva deja las tiras cómicas para volcarse en la pintura. En sus primeros cuadros mantiene todavía un vínculo con la caricatura, pero va poco a poco trabajando en una línea más abstracta, y abandonando prácticamente la figura y adoptando un lenguaje basado en las líneas rectas y los planos fragmentados de color.

En 1919 Walter Gropius lo invita a formar parte de la Bauhaus para que dirigiera el taller de grabado, donde desarrolla en profundidad la xilografía, técnica que le permitió ahondar en sus lienzos en el juego de los distintos planos.

Con la llegada del nazismo, su arte fue tachado de "degenerado". En 1937, decidió regresar de nuevo a Estados Unidos, donde viviría hasta su muerte.

Lyonel Feininger (1871-1956)
17 febrero – 28 mayo 2017
Fundación Juan March
Castelló, 77 – MADRID

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