Exposición Naturaleza y Luz

Una sencilla calabaza puede transformarse en objeto de arte, tal como se podrá comprobar en una exposición que se presenta durante las tardes de los días 7, 8, 14 y 15 de julio, en la Casa del Concejo de Villamejil
Cartel anunciador de la muestra Naturaleza y Luz, de Adolfo Pérez

Guiarte.com. Villamejil, 03/07/2018

Se trata de una instalación artística realizada por Adolfo Pérez Rebollo, un educador nacido en Salamanca y residente en el País Vasco, vinculado familiarmente a La Cepeda, y activo participante en las iniciativas culturales de la Asociación Rey Ordoño I, Amigos de La Cepeda.

Adolfo ha impartido enseñanzas en las áreas de Expresión: la Lingüística, la Plástica, y la Dinámica. En sus clases con los alumnos, un día les propuso trabajar con calabazas y fruto de aquella experiencia fue la elaboración de un extraordinario conjunto que ahora ha pasado ya por diversas salas de exposición.

La primera vez que mostró en público su colección fue en Fontoria, hace ahora dos años, despertando un gran interés. En los últimos meses la ha presentado en Legutiano (Álava) y recientemente en Vitoria, siempre cautivando la admiración del público.

Una instalación artística realizada por Adolfo Pérez Rebollo, en la Casa del Concejo de Villamejil(León)

Para Adolfo Pérez Rebollo. La calabaza, pese a su apariencia humilde, ha sido un objeto de gran trascendencia que el hombre ha usado y decorado desde la antigüedad.

El educador recuerda que a veces estas han sido disputadas por museos y coleccionistas. “En 1793, Luis XVI fue guillotinado en Francia y –dice- hubo ciudadanos que subieron al cadalso a mojar sus pañuelos en la sangre del monarca. Uno de ellos guardó el pañuelo en una calabaza cuyo interior fue impregnado por la sangre del rey. La calabaza, fue decorada con dibujos de protagonistas de la Revolución Francesa y ahora está en poder de un particular en Italia… Está valorada en unos dos millones de euros

Calabazas, luz y fantasía, instalación de Adolfo Pérez Rebollo. Guiarte.com

Sin tener “sangre de reyes”, las calabazas de Adolfo Pérez Rebollo, son objetos bellísimos, decorados primorosamente o iluminados con luz colorista, creando una atmósfera de cuento. Cuando habla de ellas, el educador recuerda con cariño a los muchachos a los que dio clase: “Traté de sacar de mis alumnos y alumnas lo mejor de cada cual, y fue mucho lo que aprendí practicando con esa muchachada”

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