Las letras están de luto

La muerte de Eugenio de Nora ha sido un doloroso trance para los amantes de la cultura, no sólo de La Cepeda, sino de toda España, pues se trata –sin duda- de uno de los grandísimos poetas españoles del siglo XX.
Eugenio de Nora, amante de la poesía y enamorado de su tierra, tal como testimonia en su dedicatoria..

Guiarte.com. 4/5/2.018

Han sido numerosas las manifestaciones de luto en la comarca y lo serán en los próximos meses, pues la Asociación Cultural Rey Ordoño I, Amigos de La Cepeda, tiene previsto homenajearle este año en el Día de las Letras Cepedanas, jornada tradicional dedicada a la literatura del territorio.

Nacido en Zacos, en 1923, Eugenio de Nora guardó un amor inmmenso a su tierra de origen, pese a que su vida transcurrió en otros puntos geográficos, especialmente León, Berna y Madrid.

En su poesía se detecta un amor apasionado al paisaje cepedano, un paisaje que se sintetiza en tres puntos: Zacos y Vega, en el valle del Porcos, y Villamejil. El paisaje de Zacos fue su cuna; en Vega también pasaba agradables momentos, con sus tíos, y a Villamejil viajaba con cierta frecuencia, pues allí vivían los abuelos, y allí sigue teniendo familiares. Sus poesías reflejan maravillosamente las aguas de los ríos cepedanos, la luminosidad del cielo, el temblor de las hojas de los bosques de ribera o la sequedad del paisaje del secano “numilde como el alma”.

Nora fue un gran poeta del paisaje y de la naturaleza. Un emblemático ejemplar de Zacos, la chopa, uno de los árboles más espectaculares de la comarca.

La tierra, yo la tengo sobre la sangre escrita.
Un día fue alegre y bella como un cielo encantado
para mi alma de niño. Oh tierra sin pecado,
sobre cuyo silencio sólo la paz gravita.

Eugenio de Nora también participó hace pocos años en actos culturales en la Cepeda. La Asociación Cultural Rey Ordoño le dio un homenaje en 2004. También ha participado en Versos a Oliegos, presencialmente en una ocasión, en Morriondo, y literariamente casi todos los años.

Obituario.

El catedrático de literatura Germán Suarez Blanco, nos ha remitido un obituario, al Patriarca de las Letras cepedanas”

Nos ha dejado el más importante de los escritores cepedanos. Poeta, profesor y crítico literario señero en la posguerra, ha sido un punto capital en la evolución de la poesía contemporánea y una fuente de información e inspirado análisis para conocer la novela española del siglo XX.

Nacido en Zacos el 13 de noviembre de 1923, pese a que con nueve años se trasladó su familia a León para que el muchacho pudiera cursar sus estudios, siempre se sintió cepedano y actuó como tal.

Por mi trabajo y residencia en Asturias no tuve ocasión de participar en el homenaje que nuestra comarca le dedicó en el pueblo de Zacos en 1997, que le llenó de alegría por el aprecio que le demostraron sus convecinos.

La primera vez que llegó a mis oídos el nombre de Eugenio de Nora era en el verano del año 59, justo por los días en que aprendía a nadar como un perrito en las aguas del río Bernesga.

Estábamos haciendo un cursillo de verano en el seminario mayor de León y era don Antonio González de Lama quien, entre versos de Bécquer, Juan Ramón o Machado, nos leía versos del poeta de Zacos, recalcándonos que no se necesita llegar a la mayoría de edad para escribir poesía y de la buena.

Tardé unos cuantos años en volver a toparme con el nombre de Nora, y no fue como poeta sino como crítico literario: su meticulosa y documentada obra Historia de la novela española contemporánea, cuyas ediciones se encontraban con dificultad en las bibliotecas a finales de los años sesenta, era básica en los estudios de Filología Española.

No conocí personalmente a Eugenio hasta la tenida poética de Versos a Oliegos que se celebró en Morriondo, al lado de la balsa y el pinar, con un frío que pelaba. Llevaba yo en el coche dos chubasqueros para una emergencia y pude abrigar con uno de ellos a Eugenio en el largo anochecer, hasta que le tocó intervenir.

No tuve ocasión de volver a tratarlo personalmente. Cuando, hace apenas dos meses, estaba elaborando la Antología de Autores Cepedanos, establecí contacto con su hijo Eugenio García Pac quien con toda la amabilidad del mundo me orientó en la confección de la biografía de su padre.

Ya se encontraba el poeta ingresado en el hospital por una gripe que cada vez se complicaba más y tenía a su hijo realmente angustiado

El día 21 de abril me escribía:

“Como Ud. sabe, nuestro padre lleva ahora algo más de un mes en el hospital. Entró con una neumonía, provocada, al parecer, por haber tragado mal, es decir, por haber pasado partículas de líquido o de alimento al tracto respiratorio, causándole una infección posterior a la del virus de la gripe, pero sin estar curado aún de esta. Es lo que se llama una neumonía por aspiración. En ese momento nuestro padre ya llevaba un mes enfermo en casa a causa de la gripe. Pero, aunque desde el momento que empezó a tener fiebre alta debido a la gripe, hace dos meses, nuestro padre no pudo caminar, en el momento de llevarlo al hospital hace un mes estaba todavía bastante fuerte y bien nutrido, y podía hablar con claridad, etc.

Nora refleja maravillosamente los paisajes del agua de La Cepeda. El río Tuerto, en Villamejil.

En este mes que lleva en el hospital, su deterioro ha sido progresivo, cada vez ha ido a peor, en vez de a mejor. En fin, nuestro padre no creemos que salga adelante. Sería ahora un milagro que lo hiciese.

Nuestro padre se ha comportado como un ángel en el hospital. Ni una queja, nada. Siempre, cuando los/las enfermeros/as y auxiliares le preguntaban: ¿Cómo estás, Eugenio?", él intentaba sonreír y decir: "Bien, bien". Solo que desde hace ya más de una semana está tan débil que no puede hablar ya. No tiene suficiente fuerza en los pulmones”.

Desde ese día estuve en contacto diario con el hijo y fui testigo del progresivo agotamiento del poeta. La tarde anterior a la noche de su fallecimiento me anunciaba la proximidad del final, señalando que, aunque ya no podía hablar, siempre mantenía una actitud positiva. Espero que los dos hijos de Nora puedan asistir a la presentación de la Antología de Autores Cepedanos que publicará la Asociación Ordoño I, como homenaje al poeta fallecido.

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