Cultura y maestros, en La Cepeda

Germán Suarez Blanco, intelectual cepedano originario de Villarmeriel, envía a la página de La Cepeda un apunte relativo a los estudios de los cepedanos, en la primera parte del siglo XX.
Villarmeriel, León. Septiembre de 2008
En las primeras décadas del siglo XX, en la Omaña no era infrecuente encontrarnos con algún caso de jóvenes que estudiaran hasta obtener un título. En La Cepeda Alta rara vez ocurría.

Una buena cultura en el Colegio de Villameca, de la Fundación Sierra Pambley era la máxima aspiración de los “buenos estudiantes” de aquí.

Una Iglesia Cepedana. Imagen Guiarte Copyright

Cuenta la leyenda –rural, en este caso- que, en uno de estos pueblos había un niño con una extraordinaria capacidad para los estudios. El maestro le aplicaba el lema de la Institución Libre de Enseñanza: “es una pena que este talento se pierda”.

La familia no disponía de capacidad económica para enviarlo “a estudiar” a la ciudad, pero su hermano mayor tomó la decisión de emigrar a Norteamérica y, desde allí, enviar dinero suficiente para sufragar los estudios de su hermano. Así estudió magisterio.

Por entonces no se podía aspirar a otra cosa.

Cuenta esa leyenda que, terminados sus estudios y trabajando ya como maestro, costeó los estudios de aquel hermano mayor, regresado de los EE.UU.

También cuenta que estos dos hermanos consiguieron aportar fondos para que asimismo estudiaran la carrera de maestro los otros cuatro hermanos varones de la familia. Por entonces ni se pensaba en hacer otro tanto con las tres hermanas que completaban esta numerosa familia.

Es una historia que me contaron desde niño, pero existe, entre los colaboradores habituales de esta Web quien podrá confirmarla y ampliarla. Le invito a que lo haga.

Oviedo. Septiembre de 2008.
Germán Suárez

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