Darío Basso

El Museo do Pobo Galego inaugura una exposición de Darío Basso el 24 de abril de 2008, que permanecerá abierta hasta el 1 de junio.
Santiago de Compostela, abril de 2008
“Algoritmi dixi”: es una instalación de pintura que cubrirá parte del claustro situado en la planta primera de San Domingo de Bonaval. Se expondrán también dos vídeos que se proyectarán sobre las paredes enfrentadas de una misma sala, uno con imágenes del proceso pictórico tomadas por el fotógrafo Javi Domínguez y música original de Gautama del Campo, con instrumentos autóctonos egipcios tan primitivos como el nay, y otro con imágenes en movimiento de una sesión de pintura, realizado por José Negrete.

La pieza pretende incidir en las correspondencias entre artes, ciencias y culturas de civilizaciones dispares y antitéticas (Oriente y Occidente) a lo largo de la historia. La consigna principal es romper las barreras culturales y sociales, reinventando las relaciones y semejanzas contenidas dentro de un espacio mimetizado donde cohabitan lo real, lo visual y lo icónico. Inmensas jaimas cairotas –23 piezas de 430 x 260 cm. cada una– impresas con patrones geométricos que utilizan teselaciones matemáticas y sirven en su entorno habitual para proteger y ornamentar edificios en construcción, conviven aquí con la pintura abstracta. El propósito de unificación de culturas se evidencia en la elección del soporte, las inscripciones en las telas evocan la memoria del saber compartido por varias civilizaciones, mientras la presencia arquitectónica de cada espacio alberga todo ese conocimiento, identificando al conjunto con las mismas leyes matemáticas.

La superficie plana de las telas adquiere en esta instalación la tridimensionalidad del espacio arquitectónico, ampliando el campo de acción de lo pictórico y permitiendo la extrusión de la pintura, que origina una nueva epidermis policroma, densamente tejida dentro de un mismo espacio total: hablamos de pintura expandida. Pieles que albergan estructuras provistas de memoria, llenas de referencias, identidades, de vida sedimentada; pieles que se rozan y diluyen las fronteras entre el interior y el exterior, el hombre y su entorno, el observador y el objeto observado.

La evolución pictórica de Darío Basso está marcada por sus estancias en diferentes ciudades como Madrid, París, Roma, Pissignano, Coruxo, Nueva York, Choroní, Baoruco, Marruecos... Estas incursiones en culturas tan alejadas son el origen de la expresión de su mirada poética y personal hacia la realidad humana, de sus sueños y de sus contradicciones, sin olvidar un profundo compromiso social que el artista muestra en toda su obra.

Es uno de los pintores gallegos con mayor proyección internacional en el panorama artístico actual. Nace en Caracas, Venezuela, en 1966, aunque se traslada a Galicia a los tres años. Muestra una vocación artística muy precoz. Comienza a formarse en los talleres del Círculo de Bellas Artes con Arroyo, Villalba o Guinovart, donde inmediatamente destaca por su arrolladora personalidad, imposible de reducir a conductas preestablecidas. Completa su formación con becas como la de la Academia de Bellas Artes en Roma, la beca Fulbrigth en Nueva York o la beca Cité des Artistes de París.

El artista expone con regularidad tanto en España como en el extranjero. Sus obras se encuentran representadas en las colecciones del Centro Nacional de Arte Reina Sofía, el Centro Galego de Arte Contemporánea o la colección Banco de España, así como en importantes colecciones internacionales. En la actualidad, presenta esta instalación de pintura cuya primera itinerancia tuvo lugar en la Fundación Luis Seoane de A Coruña, a continuación se exhibió en el patio ovalado de Casa das Artes de Vigo y viajará a países como Egipto y Jordania.

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