Turismo: las emisiones de CO2, siguen creciendo

La Organización Mundial del Turismo (OMT) y el Foro Internacional de Transporte han elaborado un informe en el que se detecta que las emisiones de CO2 del sector Turismo son mayores de lo estimado.
Portada del informe sobre las emisiones de CO2 por transporte turístico. Fuente OMT

Guiarte.com. Madrid, 9/12/2019

Según el análisis, las emisiones del sector turístico correspondientes al transporte representarán el 5,3 % del total de las emisiones de CO2 antropogénicas para 2030, un porcentaje superior al del 5 % calculado en 2016.

Los datos actuales se seguirán agravando porque la evolución de los flujos turísticos mantiene una acusada línea alcista y las previsiones apuntan a un reforzamiento del crecimiento sobre todo en el turismo doméstico, si bien – de acuerdo a la evolución tecnológica del sector Transporte- se prevé una baja de las emisiones de carbono por pasajero-kilómetro.

La OMT hace un llamamiento a una mayor cooperación intersectorial para que la actividad turística se transforme realmente y participe en la acción climática.

Presentado en la Cumbre sobre el Clima de las Naciones Unidas (COP25) celebrada en Madrid, el informe Transport Related CO2 Emissions of the Tourism Sector destaca los siguientes puntos:

Las previsiones de futuro en materia de emisiones de CO2 del sector turístico correspondientes al transporte presentan un aumento desde los 1.597 millones de toneladas a 1.998 millones de toneladas entre 2016 y 2030, lo que representa un alza relativa del 25 %.

Evolución prevista de llegadas internacionales de turismo. Fuente OMT

Durante dicho periodo, se espera que las llegadas internacionales e internas de turismo pasen de 20.000 millones a 37.000 millones, impulsadas principalmente por el turismo interno (que pasará de 18.800 millones de llegadas a 35.600 millones), seguidas de las llegadas internacionales (que aumentarán de 1.200 millones a 1.800 millones).

Las emisiones del sector turístico correspondientes al transporte representaron el 5 % del total de las emisiones antropogénicas en 2016 y aumentarán hasta constituir el 5,3 % en 2030.

En conjunto, las emisiones del sector turístico correspondientes al transporte representaron el 22 % del total de las emisiones del transporte en 2016 y seguirán en un porcentaje similar en 2030 (21%).

Evolución del turismo doméstico. Fuente OMT

Para la OMT, se presenta en el futuro inmediato un reto en la materia. Las elevadas emisiones de CO2 del sector turístico debidas al transporte exigen que el turismo y el transporte trabajen juntos para afianzar su compromiso de acelerar el proceso de descarbonización y la ejecución de un escenario altamente ambicioso, tarea en la que los estados deben actuar impulsando políticas con este objetivo.

El turismo –indica el informe- debe avanzar para que su crecimiento se disocie significativamente de las emisiones, con el fin de crecer respetando los objetivos climáticos internacionales.

Por un turismo sostenible

El crecimiento permanente del flujo turístico el el mundo no hace sino recordar la necesidad de un turismo sostenible para no profundizar en el deterioro del planeta.

Organizaciones ecologistas han destacado en los últimos años el peligro del turismo descontrolado. Así, Greenpeace ha denunciado de forma reiterada la urbanización masiva de la costa, promovida por multitud de iniciativas especulativas, con la complicidad de los poderes públicos, que acaba generando un impacto destructivo de los ecosistemas costeros.

Residuos, asfaltado de playas y dunas, vertidos por falta de saneamiento, intrusión de especies foráneas y destrucción de las nativas, invasión de plásticos y basuras, pérdida de biodiversidad… El panorama es devastador, tal como se puede detectar en lugares que en su día fueron maravillosos paraísos, y donde hoy las playas son estercoleros.

Necesitamos un turismo sostenible, respetuoso con la belleza del territorio y los ecosistemas. Entorno de Lagos (Portugal) Imagen de Guiarte.com

Greenpeace también ha censurado el modelo turístico de grandes complejos en los que lo que menos preocupa es la pérdida de calidad medioambiental y que acaban generando grandes concentraciones urbanas, donde la población local acaba siendo castigada por marginación, encarecimiento de los bienes de consumo y deterioro de su entorno.

Otras organizaciones –WWF, UICN, etc.- han destacado reiteradamente la gravedad de los impactos negativos sobre los ecosistemas y vida silvestre, así como en los campos sociales y culturales; tendencia que ha acabado generando un nivel creciente de malestar en determinadas comunidades, malestar que ha cristalizado en ocasiones en forma de ataques a los viajeros…

Todo ello exige un compromiso medioambiental y ético que impida tanto por parte de las instituciones, empresas y particulares, que lo que puede ser un de crecimiento económico y cultural acabe transformándose en un nuevo sistema masivo de degradación del entorno y la sociedad.

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