Pasión por los jardines

El Metropolitan de Nueva York presenta una exposición en la que refleja la pasión occidental por los parques y jardines, impulsada desde Francia en el siglo XIX: “Parques públicos y jardines. De París a Provenza”

Claude Monet . El parque Monceau, 1878. The Metropolitan Museum of Art, New York/The Mr. and Mrs. Henry Ittleson Jr. Purchase Fund,

Guiarte.com. Nueva York, 24 de febrero de 2018

Del 12 de marzo al 29 de julio de 2018, el Met Fifth Avenue presenta esa trasformación, de honda huella en las tramas urbanas, a través de unas 150 obras de más de 70 artistas, que abarcan desde fines del siglo XVIII hasta principios del siglo XX, procedentes de siete departamentos curatoriales del museo y de préstamos de colecciones privadas

Esa transformación de los paisajes resultó sumamente visible merced a la reformulación de la pintura, que pasó de ser interior a “plenairista” y luminosa, especialmente merced al impulso del impresionismo.

“Parques públicos, jardines privados: París a Provenza” explora los desarrollos en el ámbito del jardín y la horticultura, en paralelo a los movimientos artísticos. A medida que los especímenes botánicos exóticos llegaban del exterior y los viveristas locales buscaban la hibridación, la disponibilidad y variedad de plantas y flores crecieron exponencialmente, al igual que el interés de la sociedad en ellas. La apertura de las antiguas propiedades reales y la transformación de París durante el Segundo Imperio en una ciudad de bulevares y parques arbolados introdujeron espacios verdes públicos para disfrutar como salones al aire libre. Fue un tiempo en el que los habitantes de los suburbios y las casas de campo se sintieron también incitados a cultivar sus propios jardines de flores.

Hacia 1860, el periodista francés Eugène Chapus podía escribir: "Una de las características más pronunciadas de nuestra sociedad parisina es que ... todos en la clase media quieren tener su pequeña casa con árboles, rosas y dalias, su jardín grande o pequeño, su parte rural de la buena vida".

El cambio de la importancia de los parques y jardines en la vida francesa durante este período está abundantemente ilustrado por pinturas, dibujos, fotografías, grabados, libros ilustrados y objetos en la colección Metropolitan de artistas que se extienden desde Camille Corot a Henri Matisse, algunos de los cuales practicaron las jardinería. Este tesoro de cuadros “verdes”, tiene un marco especial en un museo que echó sus raíces ante el Central Park de Nueva York, diseñado con el espíritu del público parisino del mismo periodo.

Programado por el Metropolitan para coincidir con el advenimiento de la primavera y el verano, Parques públicos, jardines privados: París a Provenza se organiza temáticamente en cinco galerías:

"Revolución en el jardín", traza el cambio decisivo que se produjo en el diseño del jardín en los años que rodearon a la Revolución Francesa de 1789, cuando el estilo formal desarrollado por Le Nôtre para los palacios del rey Luis XIV (1643-1715) en Versalles y las Tullerías dio paso a una estética más naturalista, a la manera de los parques ingleses. Una serie de obras ilumina la influencia de la emperatriz Josephine Bonaparte, primera esposa de Napoleón I (1800-1414), quien encendió la moda de la floricultura a principios del siglo XIX.

Georges Seurat. Estudio para “Un domingo en la Grande Jatte, 1884. The Metropolitan Museum of Art, New York/Bequest of Sam A. Lewisohn,

"Parques para el público” explora la apertura de enclaves reales a la población general después de la Revolución y la transformación radical de París bajo Napoleón III en una ciudad moderna de bulevares frondosos, parques y plazas. Esta gran iniciativa de renovación urbana será amplificada por un mapa digital que puntúa esta sección. La selección de obras, organizadas en grupos de dosieres, se centra en los parques de París y sus alrededores que cautivaron la atención de artistas y fotógrafos. Para ello se cuenta con obra de Camille Corot, Théodore, Monet, Camille Pissarro, Edouard Vuillard, Berthe Morisot, Auguste Renoir, Georges Seurat, etc.

"El renacimiento de la naturaleza floral", muestra un género que retornó junto con el auge de la floricultura. El desarrollo científico de la botánica y el crecimiento de la industria de viveros fomentó la hibridación, propagación y distribución de plantas cada vez más nuevas e inusuales. En una sala de vistosos ramos de flores, a menudo recogidos de los propios jardines de los artistas, hay peonías y rosas de Gustave Courbet, Edouard Manet y Henri Fantin-Latour; girasoles de Monet y Vincent van Gogh; lilas de Mary Cassatt y Henri Matisse; y una serie de naturalezas muertas con crisantemos de otra media docena de artistas. Los jarrones de cerámica y vidrio de los creadores más inventivos de la época trazan las principales tendencias en las artes decorativas.

Otras secciones son las de "Jardines privados" y "Retrato en el jardín". En ellas se ofrece una visión reveladora de los retiros del patio trasero donde los artistas cultivaban flores y amistades, buscaban refugio del desafíos de la vida urbana y establecían sus caballetes para avanzar en la pintura del paisaje aire libre, en un ámbito cotidiano y familiar.

El encanto de las malvas (un tono tradicional de los jardineros franceses) es capturado por Corot, Morisot y Monet, mientras que Cassatt, Morisot y Odilon Redon exploran la temática de las mujeres que realizan labores en zonas verdes. Monet, el artista-jardinero por excelencia, está representado de forma destacada en esta sección con lienzos que abarcan casi medio siglo de su carrera, culminando con obras pintadas en Giverny.

La presentación está enriquecida con diseños para decoración de interiores y jardines; materiales documentales como libros de horticultura, revistas y hasta una selección de regaderas francesas del siglo XIX y herramientas de jardín. Hasta el patio central dentro de la exposición se replantea para evocar un jardín de invierno francés y se amuebla con bancos de hierro verde que recuerdan asientos parisinos.

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