Arte romano en la Vía de la Plata

Entre Emerita Augusta(Mérida) y Asturica Augusta(Astorga) surgió en tiempos romanos un eje viario vertebrador de toda la vida del occidente hispano: la Vía de la Plata.
Teatro romano en Mérida. Imagen de guiarte.com. Copyright

Por Tomás Alvarez

Aún hoy, en torno a ella, se pueden encontrar algunas de las muestras más interesantes del arte romano peninsular.

Desde Mérida, en Extremadura, a Astorga, en el noroeste español, los romanos construyeron una gran vía de comunicación, que articuló todo el tráfico del occidente de la península ibérica. Hoy esta vía es el mayor tesoro arqueológico de España. A lo largo de la misma perviven miliarios, puentes, ciudades amuralladas, fortines defensivos y acueductos, que dan una dimensión histórica de ese territorio.

UNA SENDA ANTIQUÍSIMA

La Vía o el Camino de La Plata es una ruta definida en tiempos romanos, pero que ya se intuye en la Prehistoria. Si nos situamos en un mapa con relieve de la Península Ibérica, podemos comprobar fácilmente cómo las amplias cuencas extremeñas del Guadiana y Guadalquivir tienen su mejor acceso hacia el Duero a través del paso del valle del Ambroz, y cómo, superado el Puerto de Béjar, es posible avanzar hacia los campos del Esla sin otro obstáculo que los cruces del Tormes (Salamanca) y el Duero(Zamora).

Ese trayecto –aún sin definir exactamente una vía- es perfectamente detectable en la Edad de Bronce, tal como señalan distintos historiadores y arqueólogos.

Estas rutas prehistóricas no pueden considerarse como una red de caminos organizada, sino más bien como un eje de comunicación que podía contar con ramales paralelos. Así el cruce del Guadiana podía ser por puntos como Mérida o Medellín, en tanto que la entrada a la Meseta Norte podía efectuarse desde los valles del Ambroz o el Alagón.

En el año 139 a.C. se cita la presencia del cónsul Caepio, que construyó en Lusitania un camino que avanzaba desde la cuenca del Guadiana a la del Tajo. Posteriormente, en tiempo de las guerras civiles romanas, Quinto Cecilio Metello Pío, trasladado a España para luchar contra Sertorio, mejoró la vía y situó tres asentamientos hacia el norte del Guadiana: Metellinun(Medellín), Castra Caecilia(cerca de Cáceres) y Caelionicco o Vicus Caecilius (cerca de Puerto de Béjar)

A medida que avanzaba la conquista romana, la Vía continuó hacia el norte, hasta entroncar con Astorga, la ciudad que se constituyó en núcleo administrativo del noroeste español.

El camino romano aún está en buena parte visible y transitable. Une, en su senda vertical, las ciudades de Mérida, Cáceres, Salamanca, Zamora, Benavente y Astorga, algunas de ellas patrimonio de la UNESCO.

Calzadas, puentes, miliarios, construcciones, etc. hacen de la Vía de la Plata la joya arqueológica del pasado romano español. Sólo a finales del siglo pasado entró en crisis con la construcción de la línea férrea Palazuelo-Astorga y la Carretera Nacional Gijón-Sevilla, que abandonó en parte el trazado histórico. Sucesivas administraciones han prestado escaso interés a la misma.

En principio, y siguiendo las tesis del investigador Roldán Hervás, se llama Vía de la Plata a este viejo camino por la palabra de origen árabe balath, que significa pavimento. De esta forma el nombre implicaría algo así como camino pavimentado. Roldán Hervás dice …”aún hoy se conoce con el nombre de BaLaTa al camino que aparece enlosado con piedras irregulares y grandes. En esta palabra, la a entre la B y la L es tan cerrada que apenas se pronuncia, dando entonces al oído el sonido de plata (blata)”.

El magnífico arco de Cáprara, sobre la Vía de la Plata. fotografía de guiarte.com. Copyright
Numerosos autores sirven como testigos de esta ruta, especialmente a partir del siglo XVI, cuando un personaje anónimo recorrió la calzada y enumeró buen número de sus miliarios, algo que continuó en épocas posteriores, especialmente en el siglo XIX, cuando eruditos españoles y viajeros románticos tomaron datos e imágenes del trayecto. En el siglo XX prosiguieron los estudios por Hübner, Blázquez. Gómez Moreno, Morán, Wattenberg, Roldán Hervás y otros

TESOROS ROMANOS

La huella romana se detecta a lo largo de la vía, no sólo en los miliarios y los puentes, sino en las ciudades que recorre, algunas de gran vigor artístico e histórico, aunque sólo una de más de 100.000 habitantes.

Mérida.

Mérida es el punto de arranque de la Vía de la Plata. En el extremo oriental del recinto amurallado se hallaban el teatro y el anfiteatro. El teatro fue construido ya en el 16-15 a.C., remodelado varias veces, especialmente en los siglos I y IV. Poseía una magnífica escena, de mármol, dotada de una serie de elementos ornamentales y esculturas de alto valor, tal como se puede comprobar en el Museo Romano.

El anfiteatro, inaugurado el 8 a.C., también sufrió modificaciones en siglos posteriores. En él tenían cabida 15.000 personas. La balaustrada que rodeaba la arena tenía una decoración pictórica relativa a los juegos. El circo estaba próximo a los dos edificios de espectáculos aludidos anteriormente. De los tres edificios quedan importantes restos, pero sobre todo cabe destacar la grandiosidad del teatro y el anfiteatro.

El templo de Diana, períptero y hexástilo, los acueductos, los puentes, los embalses…y sobre todo el gran Museo Romano dan a Mérida el sabor artístico de la romanidad.

Cáceres.

También surgió Cáceres al amparo de campamentos romanos. Es a la par humilde y monumental; una de las más bellas ciudades españolas; por su armonía de piedra; por sus rincones tranquilos donde parece haberse recogido el pasado; pasado romano, árabe y medieval. Es esa armonía de conjunto lo que la ha hecho ser merecedora del título de ciudad Patrimonio de la Humanidad, desde 1986.

De la época romana quedan calzadas, vestigios arqueológicos, restos de las murallas romanas y poco más. Fue en el período árabe cuando parece haber renacido, constituyéndose en un importante enclave en periodo almohade.

Cáparra.

En la provincia de Cáceres, y cerca de Plasencia la vía romana continúa recta hacia el noreste, en dirección a donde se hallaba la vieja ciudad de Cáparra, unos cinco kilómetros más delante de Venta Quemada.

Se han hecho excavaciones en esta zona y se conoce la existencia de distinto material. Caparra fue una de las colonias romanas más importantes en Lusitania. Queda como testigo eterno de la vieja ciudad un sólido arco, sobre la ruta.

Entorno de Béjar.

La Vía se conserva con el enlosado primitivo en el entorno de Béjar. Miliarios, puentes, guardamiedos, etc, mantienen la romanidad de la obra, en el cruce de un territorio fragoso y bello.

En Calzada de Béjar aún está, vigilante, el sólido fortín romano, que servía para controlar la ruta en un terreno que pudo ser propicio para el bandolerismo.

Salamanca.

La ciudad de Salamanca cuenta con una larga historia que queda atestiguada en sus monumentos. La vieja Helmántica, ubicada en el cruce del Tormes, se convirtió durante la época romana en un centro urbano y mercantil importante de la Vía de la Plata.

El monumento más antiguo de Salamanca es el puente romano sobre el río Tormes, con quince arcos de aquella época (siglo I) y otros de diversas etapas posteriores. Este puente ha sido básico para la historia de la ciudad, pues en torno al mismo surgió y pervivió.

Zamora.

Zamora siempre ha tenido densidad histórica por su asentamiento, en un altivo cerro, a orillas del Duero, río al que se accedía desde el medievo por el Puente de Piedra, levantado cerca de donde estuvo el romano.

Ocupó ya en tiempos romanos cierta importancia como estación de la Vía de la Plata. Aquí estaba Ocelo Durii, una de las mansiones del camino, de donde surgía un ramal hacia Cesaraugusta, Zaragoza, por Toro. Poco queda representativo de aquella lejana época, salvo elementos arqueológicos y estructurales.

Astorga.

La capital administrativa del noroeste de Hispania conserva buenas reliquias del pasado, empezando por las murallas. Las actuales se asientan aún en buena parte sobre sus precedentes romanas, del siglo III d.C.

La ciudad esconde en su subsuelo diversas muestras de su pasado romano, que pueden ser visitadas con guía. Entre estas huellas figuran las ruinas del foro, unas termas, las redes de saneamiento, algunos pavimentos con mosaicos y la Ergástula, gran pórtico abovedado de incierto uso, ahora dedicado a museo romano.

Muy cerca de este museo está el bello el mosaico del Oso y los pájaros, de tema oriental, que se halla cerca del convento de los Redentoristas.

El Museo Romano, es un interesante lugar para profundizar en el conocimiento del pasado del noroeste español. Su colección se complementa con las magníficas piezas de otro museo local, el de los Caminos, que tiene una colección epigráfica fuera de lo común.

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