Villanueva de los Infantes, el lugar de Don Quijote

“En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho tiempo que vivía un hidalgo de los de lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco y galgo corredor”... ¿Cuál era ese lugar de la Mancha?

El lugar de la Mancha donde vivía Don quijote hace cuatro siglos –y que Cervantes no quiso revelar- fue Villanueva de los Infantes, una bella población de la provincia de Ciudad Real.

Villanueva de los Infantes es una magnífica población, como se aprecia en la monumentalidad de su plaza. guiarte.com. Copyright

Un equipo científico de la Universidad Complutense, integrado por diez expertos en Geografía, Historia, Filología, Sociología, Matemáticas y Ciencias de la Información, dirigido por Francisco Parra Luna, catedrático de Sociología; Santiago Petschen, de Relaciones Internacionales, y Manuel Fernández Nieto, de Literatura, ha tratado durante dos años de hallar la respuesta.

Aplicando una diversas metodologías, entre ellas la velocidad que despliega el asno en su recorrido habitual, se llegó a fijar la mítica morada de Don quijote en Villanueva de los Infantes.

Se estudiaron veintisiete pueblos posibles en el entorno del Campo de Montiel, antes de llegar al dictamen final. Parte básica del dictamen se basa en la velocidad que Don Quijote y Sancho alcanzaban a lomos de sus caballerías. En el estudio se estima en 31 kilómetros en verano y 22 en invierno.

Cervantes situó sus legendario héroe en Villanueva de los Infantes tal vez "porque ninguno como él representaba el centro geográfico, político y cultural del Campo de Montiel” sostienen los autores del informe, iniciado a raíz de un congreso celebrado hace dos años en Lisboa, donde se expuso la posible metodología

Argamasilla de Alba –muy cerca de Villanueva- ha venido siendo el lugar del que se sospechaba que partió Don Quijote en su andadura. ...Y seguirá reclamando ese honor, porque el único que podría despejar definitivamente la duda era el propio Miguel de Cervantes.

Cómo es Villanueva de los Infantes

Tiene una profunda historia. En sus entornos hubo asentamientos prehistóricos; fue ciudad romana y luego árabe, con el nombre de Jamila. Cayó en manos cristianas en tiempos del rey Alfonso VIII, y ya en el siglo XIII figura vinculada a la Orden de Santiago. En el siglo XVI fue considerada como capital del Campo de Montiel, y en el final del XIX recibió el título de ciudad.

Es ésta una urbe de interés, con magníficos edificios de piedra, en los que se retiene el pasado. Por estas calles pasearon Cervantes o Quevedo.

Los principales enclaves monumentales de la ciudad son:

La Plaza Mayor, donde se ubica el templo parroquial de San Andrés, de aire sólido y renacentista. Es básicamente del XV. La portada central, clasicista, es de 1612. En la misma plaza se asoman una serie de casas de gran prestancia, entre ellas el ayuntamiento, también muy clásico.

Cerca de este lugar está el Hospital de Santiago, de aire renacentista y hermosa piedra. La alhóndiga es del siglo XVI, antigua casa de contratación, luego cárcel y ahora Casa de Cultura, en la que sorprende su recoleto patio de robustas columnas.

La Casa del Arco destaca por su magnífico pórtico neoclásico, que recuerda a la misma portada de la iglesia. Fue erigido por un pariente de Santo Tomás de Villanueva, santo del lugar, que había llegado a ser virrey de México.

El Convento de Santo Domingo, originario del XVII, tiene una arquitectura que no es muy llamativa. Actualmente está ocupado en gran parte por una hostería, en la que no dudarán de indicarle al viajero donde está la habitación en la que pasó sus últimos momentos Francisco de Quevedo.

De Santo Tomás de Villanueva queda parte de la casa original, con un escudo en la esquina, al lado de un oratorio de la familia. Muy cerca está la casa de la Inquisición. Se conserva la portada adintelada, con el macabro escudo del Santo Oficio: Una cruz sobre una calavera.

Pero el lugar es propicio para el callejeo, porque tiene un casco antiguo lleno de agradables sorpresas: Casa Rebuelta, Casa del caballero del Verde Gabán, palacio de los Ballestero, Casa de don Manolito, casa de la Pirra, casa de los Estudios... Conventos de las franciscanas, convento de la encarnación

 

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