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El Lavatorio, de Tintoretto, restaurado

Tras doce meses de restauración, el Museo del Prado presenta de nuevo El lavatorio que Jacopo Tintoretto pintó en 1547.

La limpieza, llevada a cabo por Isabel Molina, del taller de restauración del Museo Nacional del Prado, ha devuelto todo el esplendor a la pintura y ha ido acompañada de un exhaustivo trabajo de investigación dirigido por Miguel Falomir, jefe del departamento de pintura italiana del Renacimiento del Museo Nacional del Prado, cuyo fruto es el catálogo editado para la ocasión.

En el catálogo se recogen estudios de Isabel Molina, Carmen Garrido y Miguel Falomir sobre el proceso de limpieza y las circunstancias históricas y técnicas que rodearon la génesis de la pintura, así como su influencia ulterior en Velázquez, tras la llegada de la obra a España durante el reinado de Felipe IV. Unos y otros demuestran que El lavatorio conservado en el Museo Nacional del Prado es el único autógrafo de Jacopo Tintoretto y el pintado originalmente para la iglesia de San Marcuola, frente a la opinión mantenida por ciertos historiadores desde 1976.

El resultado de este trabajo, patrocinado por Glaxo Wellcome y la Fundación por la Modernización de España, se presenta al público en una pequeña exposición que sigue la línea preconizada por el Museo Nacional del Prado de dar a conocer la restauración de sus fondos.

La muestra estará instalada en la sala 75 desde el 23 de octubre de 2000 hasta el 7 de enero de 2001.

El lavatorio delata asimismo la afinidad de Tintoretto con los poligrafi, perceptible en la confluencia de una profunda religiosidad con situaciones jocosas como el esfuerzo de varios apóstoles por quitarse las calzas. El lavatorio es el resultado de un concienzudo proceso creativo. Tras trazar el escenario, Tintoretto introdujo los personajes pensando en el punto de vista del espectador.

Si al contemplar frontalmente El lavatorio los personajes aparecen distribuidos aleatoriamente, la impresión cambia al mirarlo desde la derecha, desde una posición similar a la de la feligresía de San Marcuola. Desaparecen así los espacios muertos entre las figuras y el cuadro se ordena a lo largo de una diagonal que, partiendo de Cristo, prosigue por la mesa en la que aguardan turno los apóstoles para acabar en el arco al fondo del canal.

El lavatorio ilustra la nueva concepción espacial que irrumpió en la pintura veneciana en la década de 1530 por influjo del manierismo toscano y romano, perceptible en el uso de un punto elevado en las composiciones, lo que unido a la inclusión de elementos arquitectónicos, les otorgó mayor dinamismo y profundidad. Esta tendencia se vio alentada con la presencia en Venecia de Sebastiano Serlio, de cuyo segundo libro de arquitectura (París, 1545) derivan el fondo arquitectónico y el despiece octogonal del pavimento.

El Lavatorio de Tintoretto. Copyright: Museo Nacional del Prado.

El Lavatorio de Tintoretto. Copyright: Museo Nacional del Prado.

Detalle del cuadro. Copyright: Museo Nacional del Prado.

Detalle del cuadro. Copyright: Museo Nacional del Prado.

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