San Isidoro: el corazón de un reino

A finales del mes de agosto de 2008, los visitantes que accedan a la basílica románica de San Isidoro quedarán sorprendidos al descubrir un templo más luminoso y armónico, en un espacio que hasta ahora estaba dominado por humedades y oscuridad.
interior de la iglesia de San Isidoro, en el tramo final de los trabajos de mejora. El templo ha ganado en belleza y luminosidad.

Leуn, junio de 2008
En el el бngulo noroeste de las murallas de la Legio VII romana se halla en voluminoso el edificio de San Isidoro, que integrу en la Edad Media el Palacio Real, la Capilla Palatina, el Panteуn Real y las dependencias de un monasterio sumamente poderoso. Hoy es un conglomerado artнstico en el que hay desde un excelente romбnico, a construcciones gуticas, renacentistas y de tiempos posteriores, bбsicamente de los siglos XVII y XVIII.

La iglesia basilical es romбnica, con aсadidos gуticos y restos del templo anterior, de factura similar a los erigidos por la monarquнa asturiana, y reminiscencias islбmicas. El templo propiamente dicho es de cruz latina, con tres бbsides semicirculares. El central fue sustituido por un gуtico, desmesurado, que elimina la armonнa del conjunto. Es una obra de Juan de Badajoz, de inicios del siglo XVI.

En el exterior destacan las dos portadas del sur: la del Cordero y la del Perdуn (utilizada por los peregrinos). Fuera de planta, ubicada sobre las murallas medievales, se eleva la torre del Gallo, a la par robusta y airosa, que se yergue sobre un cubo de las murallas romanas.

Hasta ahora, lo mбs famoso del complejo de San Isidoro era el Panteуn Real, llamado la Capilla Sixtina del Romбnico, por sus excepcionales pinturas, en tanto que la fama de la iglesia quedaba relegada salvo para los conocedores del arte y la arquitectura. La oscuridad y las humedades de la misma no permitнan al gran pъblico admirar plenamente la obra.

interior de la iglesia de San Isidoro, en el tramo final de los trabajos de mejora. El templo ha ganado en belleza y luminosidad.

Las obras que estбn finalizando, llevadas a cabo por la empresa Decolesa, han quitado la suciedad y el hollнn depositado en esa paredes casi milenarias, que habнan adquirido un tono negruzco. Y aparece la luz, en una nave hermosa que recuerda modelos franceses.

Tras una inversiуn de 303.000 Euros, a cargo de la Direcciуn del Patrimonio de la Junta de Castilla y Leуn, dedicados a la limpieza de muros y paramentos, queda al aire una nueva iglesia, escondida bajo la suciedad y el humo, un nuevo edificio en el que se perciben las huellas de la historia, una iglesia que parece ahora incluso de mayor tamaсo, segъn comenta Carlos Rodrнguez, directivo de la empresa que lleva a cabo las tareas, y que ya ha participado en otras fases de recuperaciуn del edificio.

Bajo la negrura, aparecen ahora elementos como una columna de mбrmol verdoso y restos de йpoca romana. Tambien se percibe netamente la huella de restauraciones que han permitido mantener el edificio en piй, despuйs de que los franceses lo ocupasen durante la guerra de la Independencia.

Los franceses convirtieron el conjunto isidoriano en cuartel y almacenaban en la basнlica heno y paja para los animales. Un incendio, tal vez producido por un rayo, provocу en 1811 la combustiуn del monumento.

Los materiales almacenados, el suelo de tabla, los altares y objetos litъrgicos debieron crear una temperatura altнsima que daсу seriamente toda la estructura. En el transepto aъn quedan muchas piedras rojizas que, a decir de Ramуn Caсas, uno de los arquitectos conservadores, denotan que el templo se convirtiу en un autйntico horno, en el que desapareciу todo, y en el que la propia piedra se cociу y cambiу de color.

interior de la iglesia de San Isidoro, en el tramo final de los trabajos de mejora. El templo ha ganado en belleza y luminosidad.

Muchas de esas piedras fueron sustituidas en anteriores intervenciones, principalmente en las de Juan Crisуstomo Torbado, y otras aъn estбn ahora en un proceso de descomposiciуn y desconchamiento que estamos remediando, segъn dice el arquitecto.

Junto a la luminosidad, la iglesia gana aparentemente en amplitud. Reaparecen nнtidamente las seсas de los canteros y de los restauradores y se aprecian con mбs definiciуn las distintas etapas constructivas, desde su йpoca de Capilla Palatina a la actualidad.

Las nervaduras de la parte delantera del templo aparecen en todo su esplendor, como una red complicada que contrasta con la austera bуveda de caсуn de la nave, en la que se perciben los tirantes metбlicos que puso antaсo el arquitenco Menendez Pidal para detener las fuerzas que iban inclinando las columnas: los eternos problemas del romбnico.

Pero la recuperaciуn de gran complejo de San Isidoro no para aquн, sino que estб avanzando desde hace tiempo, merced al apoyo de fondos europeos, la Junta de Castilla y Leуn y la activa participaciуn del Cabildo, segъn expresa el propio abad de San Isidoro, Francisco Rodrнguez Llamazares.

Ya en 1994 se empezaron a cambiar las cubiertas del edificio; hacia 1999 se hicieron intervenciones en el Presbiterio, la Biblioteca y la Escalera Prioral; tambiйn se iniciу entonces la remociуn del ala oeste.

La torre del Gallo, que se yergue separada del la Iglesia y las dependencias reales, se reparу en dos fases, del 2000 al 2003. En el transcurso de la primera se recuperу para la historia y el arte un preciado elemento que estaba a la vista de todos, pero al que no se le daba importancia: el gallo de la cima.

interior de la iglesia de San Isidoro, en el tramo final de los trabajos de mejora. El templo ha ganado en belleza y luminosidad.

El gallo es pieza de factura oriental, tal vez persa, que debiу llegar a Leуn cuando йsta ciudad era centro polнtico de la Espaсa cristiana, bien como regalo de alguna embajada бrabe o como resultado de pillaje o guerra.

Los anбlisis polнnicos revelan que la pieza estuvo antes en oriente. Su dataciуn aъn es incierta, pero se da por seguro que es una obra antiquнsima.

Los trabajos de recuperaciуn llevados a cabo en la casa de Espiritualidad, la de los Canуnigos, los claustros, etc. han continuado avanzando. Tras la recuperaciуn del espacio interior de la iglesia se abre ahora un nuevo objetivo; la fachada sur y las salas museнticas, entre ellas el Panteуn Real. Son tareas para finalizar el proyecto global y para las que se cuenta con el apoyo de Caja Madrid, segъn el abad.

El museo de San Isidoro es muy importante. Tiene un numero de piezas no muy elevado, pero son joyas del medioevo, especialmente del siglo XI. Es mбs visitado incluso que el de la Catedral de Leуn. En йl se hallan las pinturas romбnicas, el cбliz de Doсa Urraca, el Arca de los marfiles, la magnнfica arqueta de San Isidoro, etc. Pero necesita diversas reordenaciones.

Si en 1963, cuando abriу, lo visitaron 9.000 personas, ahora superan habitualmente las 100.000 al aсo, con una elevada proporciуn de extranjeros. El mes mбs denso de visitantes es agosto, con mбs de 20.000, los mбs tranquilos enero, febrero y diciembre.

En йl, hay que detenerse en las diversas joyas, pero,sobre todo en el Panteуn Real, donde es interesante la colecciуn de capiteles, pero sobre todo las pinturas de muros y bуvedas, con detalles del Apocalipsis y del Nuevo Testamento, asн como temas agrarios y geomйtricos. Es el mejor conjunto de pinturas murales de la йpoca.

Allн, veintitrйs reyes o reinas, doce infantes y nueve condes recibieron sepultura; un lugar recoleto, sobrio y bello, donde la historia se ha detenido.

El conjunto isidoriano, tras trece aсos de restauraciones, ha cambiado ya su faz y muestra su sorprendente riqueza histуrica y artнstica. Pero, sobre todo, estб ganando en atractivo para el visitante.

El complejo, ordenado en torno a cuatro patios, y con una huerta en la parte posterior, es un compendio de historia y arte... un бmbito que suscita la emociуn del viajero sensible. “San Isidoro tiene algo especial; tal vez porque es el corazуn del reino de Leуn en el medievo”, segъn argumenta el abad Rodrнguez Llamazares.

Tomбs Alvarez

Crónicas de León

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