El Camino a Compostela

En medio de las soledades, los peregrinos siguen avanzando, silenciosos y solitarios. Es el mes más duro para caminar hacia Santiago de Compostela. Es enero.


La ruta santiagueña en El Ganso, cerca de Astorga, con un abandono lamentable. Imagen de guiarte.com

Santiago de Compostela, 4 de febrero de 2016
Durante el pasado mes de enero de 2016 en la Oficina de Peregrinaciones de Santiago de Compostela se recibieron 1.304 peregrinos. La cifra puede parecer pequeña para estas fechas, pero es algo superior a la del mismo mes del año anterior (1.217) y también superior a la del último Año Santo, en 2010 (1169).

Gran parte de los viajeros proviene del extranjero y se va incorporando a lo largo del trayecto en puntos como Saint Jean Pied de Port (167), Roncesvalles (38), Pamplona (44), Burgos (16), León (75), Astorga (44) o Ponferrada con (44).

El Cebreiro, uno de los puntos más encantadores del viaje a Compostela, aparece nevado a veces en enero. Imagen de guiarte.com

Los hay de todas las profesiones: funcionarios, amas de casas, estudiantes, profesores, marinos, sacerdotes, jubilados... y la mayoría recorren el camino a pie. En este mes tan duro, sólo el 2 por ciento llega en Bicicleta y nadie a caballo. Entre los viajeros hay mayoría de extranjeros (755), y en cabeza figuran los de Corea, seguidos de quienes llegan de Italia, Portugal y Alemania. Entre los españoles (579) figuran en primer lugar los madrileños. 

Los peregrinos acuden principalmente a través del Camino Francés, el itinerario clásico, y tienen que soportar las duras jornadas de frio en la meseta Norte y el duro ascenso por los montes de León, donde ha habido escasos días de nieve durante el mes pasado.

La soledad permite gozar de un paisaje mágico. El ascenso hacia Foncebadón es especialmente bello por el paisaje y la desolación. A esa desolación contribuye en buena medida el abandono de la carretera que une Astorga y Ponferrada, plagada de baches. Es tal vez la ruta más desastrada del Camino de Santiago en toda Europa. La desidia de las autoridades provinciales y autonómicas se retrata en la ruta.

Virgen gótica de la Colegiata de Roncesvalles, uno de los lugares notables del Camino Francés. Imagen de guiarte.com

Otro ascenso duro y sumamente bello es el que recorren los viajeros desde Villafranca del Bierzo hasta el Cebreiro, una etapa inolvidable que finaliza entre la bruma del Cebreiro, en un lugar lleno de arcaísmo y hospitalidad. 

El Camino en invierno es solitario, frío, a veces sumamente duro. Pero resulta también propicio para el gozo paisajístico y el encuentro con uno mismo. Un buen marco para la espiritualidad.

Por Pilar Sanabria

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