Qué ver en Bruselas, capital europea

Visitas y monumentos y otras cosas que hay que ver en Bruselas, capital europea

La ciudad de Bruselas

En un país como Bélgica, de 30.000 kilómetros cuadrados, los trenes cuentan con nada menos que 3.400 kilómetros de recorrido.

Detalle interior de Santa Gúdula. Javier París. guiarte.com

Desde la misma Bruselas se alcanza cualquier ciudad del país en apenas una hora (posee la red ferroviaria más densa del mundo).

De la misma manera, Bruselas queda cerca de cualquier punto y convierte en mera excusa la negativa de visitarla. En guiarte te daremos algunas sugerencias para hacerlo.

Cuatro entornos

Bruselas es una ciudad de 1.200.000 habitantes, que puede dividirse en cuatro segmentos bien diferenciados.

El sencillo Menneken Pis es uno de los elementos más populares del barrio antiguo. En la imagen, al natural y vestido con uno de sus habituales disfraces. Javier París. guiarte.com

Así, por un lado está la denominada ciudad baja que abarca desde la imponente Plaza Mayor hasta el minúsculo Manneken Pis, y lugar cuyos edificios datan de finales del siglo XIX y principios del XX.

Por otro lado, la zona del Atomium como monumento dominador, además del Bruparck y el estadio de Heizel que da nombre a este segmento.

En tercer lugar se encontraría el Barrio Real con los parlamentos nacional y flamenco, el Palacio Real o los museos de Bellas Artes y Moderno como elementos más significativos.

Por último, el barrio europeo que alberga los edificios administrativos de la Unión Europea.

La Grand Place

La Plaza Mayor de Bruselas, centro neurálgico de la ciudad baja y de la capital, es una suma de edificios corporativos con nombres tan pintorescos como El Zorro, La Loba, La Bolsa o El Cucurucho.

La portada monumental del Ayuntamiento, en la Grand Place. Javier París. guiarte.com

Alberga estilos como el gótico, el barroco o el renacentista, y sus edificios otorgan a su vez una belleza al conjunto que la hace única.

Destrozada en 1695, sólo se salvó el Ayuntamiento (que data de 1455), mientras que el resto fue reconstruido como réplica exacta de los edificios de la época.

Los resultados a la vista están, con una aguja de 96 metros de altura instalada en la sala municipal, dominando el contorno.

En torno a la Grand Place

Unos metros detrás del consistorio, en la calle Stoofsraat, se encuentra uno de los monumentos que, a pesar de su escaso tamaño, han dado colorido y han atraído el turismo a la ciudad de Bruselas.

La galería comercial más antigua de Europa. Saint Hubert. Javier París. guiarte.com

El Manneken Pis, una estatuilla que lleva miccionando desde 1691 y que cuenta con su propio vestuario, que consta de 250 prendas, refugiado en el Museo de Bellas Artes de la ciudad.

Justo al otro lado de la Plaza Mayor, otro elemento que otorga personalidad al contorno, y también historia, es la Galería Saint Hubert, la calle comercial (cubierta) más antigua de Europa. Data de 1846.

Para terminar este repaso por el barrio, los amantes del cómic tienen una cita ineludible en el llamado Museo del Tebeo, en la Zandstraat, que recoge con regularidad el trabajo de un centenar de dibujantes belgas.

Santa Gúdula

En la zona que llamaremos Barrio Real de Bruselas se condensan buena parte de los edificios religiosos, administrativos y artísticos de la ciudad.

Portada de la catedral de Bruselas. Javier París. guiarte.com

Así, lo primero que destaca es la catedral, inmensa, erigida bajo el nombre de Santa Gúdula y San Miguel. Construída entre los siglos XIII y XV, el título de catedral lo ostenta desde 1961, ya que antes ostentaba el título de Colegiata.

Iglesia gótica de doble torre (completa) son las vidrieras, junto a las medidas del lugar, las que otorgan importancia a este centro religioso.

Los grandes edificios institucionales

También alberga este barrio de Bruselas el Parlamento de la nación y el flamenco y, sobre todo, el Palacio Real (terminado en 1865).

Este utlimo edificio destaca por sus espléndidas salas, que sólo se encuentran abiertas a los visitantes unos meses al año y que son recuerdo de una época en la que Bélgica llegó a ser la cuarta potencia comercial del mundo.

Tanto los parlamentos como el palacio se hallan divididos por el parque Warande, de proporciones exactas.

Restaría por visitar el lado artístico que está representado por los dos museos de reales de Bellas Artes. Por un lado, el de arte antiguo (pintores flamencos, Peter Paul Rubens o Anthony Van Dyck), y por otro el de arte moderno (Delvaux o Magritte).

Y quizá para finalizar esta visita parcial, no hay que olvidarse del Palacio de Justicia aunque sólo sea por haber sido en su día la mayor construcción civil de Europa.

Si lo que se quiere visitar es el lugar donde se encuentra enterrado otro excelente pintor, Pieter Breughel, éste se halla en la iglesia Kapellekerk, también en el Barrio Real.

Palacio Real. Javier París. guiarte.com

El Atomium

El Atomium de Bruselas, por su parte, puede considerarse junto con el Palacio de Justicia, la excentricidad belga.

Imagen del popular Atomium. Fotografía de Javier parís. guiarte.com

Con sus 9 átomos aumentados nada menos que 150 billones de veces, sus 102 metros de altura y sus 2.400 toneladas de peso.

Construido con motivo de la Exposición Universal de 1958, fueron necesarios 15.000 trabajadores durante tres años para finalizar el monumento.

Se encuentra a las afueras de la ciudad, en el barrio de Heizel, dentro del Bruparck, y junto al estadio de fútbol y al parque Mini-Europe, que alberga representaciones en miniatura, en proporción de 25/1, de los símbolos más característicos del continente.

La entrada al Atomium no es barata pero siempre merece la pena adentrarse en este monumento, subir (en ascensor) hasta el átomo más elevado y disfrutar de unas magníficas vistas de la ciudad.

La comodidad es total ya que el descenso se efectúa mediante escaleras mecánicas y, a menudo, algunos de los átomos se convierten en salas de exposición.

Alrededor de Bruselas

Varias son las ciudades que pueden visitarse en Bélgica. Las escasas distancias existentes entre ellas hacen que ya en coche, en autobús, o en tren, la visita se convierta en un paseo.

No puede faltar una buena excursión a Brujas. Javier París. guiarte.com

Brujas, Gante, Lieja y Amberes son los destinos por excelencia tras Bruselas.

Por ejemplo, Brujas cuenta (al igual que Gante) con unos canales, antaño necesarios para el tráfico comercial, que se transforman en la actualidad en románticos paseos por esta ciudad, de 120.000 habitantes, situada a 90 kilómetros de la capital.

Se recomienda, eso sí, disfrutar de la ciudad en bicicleta ya que se trata de una ciudad ideal para desarrollar tal actividad. Como dato curioso: la existencia de un canal de 13 kilómetros que une Brujas con el puerto de Zeebrugge.

En cuanto a la costa, Bélgica tiene sólo 67 kilómetros, pero aún así pueden visitarse localidades como Oostende o De Haan.

También se puede acudir a la localidad de Waterloo, próxima a Bruselas, en cuyos campos se libró la famosa batalla el 18 de junio de 1815. Se enfrentaron 188.000 soldados franceses, ingleses, prusianos, holandeses y belgas, y supuso el final del Imperio Napoléonico. En el pueblo existe un museo dedicado al héroe vencedor: Wellington.


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