Qué ver en Viena

Viena es una ciudad maravillosa, cargada de arte y recuerdos del pasado.

Hofburg: La Residencia imperial

Una veintena de edificios realizados a lo largo de ocho siglos, con 2.600 habitaciones, innumerables patios y escalinatas... Es la imagen esencial del poder imperial austriaco.

Una de las alas del complejo de Hofburg. Neue Burg ©WienTourismus/Willfried Gredler-Oxenbauer

Hofburg no es un palacio, es un complejo de edificios, una ciudad del poder imperial, un libro de arte e historia hecho en piedra. Al igual que Roma no se entiende sin la Ciudad del Vaticano, para comprender Viena hay que recorrer el Hofburg, el centro del poder de los Habsburgo

En la actualidad, el presidente de Austria sigue teniendo su sede en Hofburg, pero esto es sólo una circunstancia, porque quien realmente habita en este entramado suntuoso de edificios es la historia y el recuerdo de los emperadores y príncipes que despeñaron un papel clave en la historia de la humanidad durante varios siglos.

En esos espacios hallaremos edificaciones del siglo XIII al XX, con ámbitos como los aposentos imperiales, la vieja Capilla Imperial, la gran Biblioteca barroca, la Escuela Española de Equitación, la Cámara del Tesoro, o la deliciosa Casa de las Mariposas, sin olvidar grandes espacios dedicados a los museos, entre ellos el prestigioso Albertina, donde el visitante hallará grandes obras de Durero y Klimt, o la valiosísima Colección Imperial de Armamento, una de las mejores del mundo en su género.

Hofburg: Apartamentos Imperiales

Como el conjunto es inmenso, vamos a citar los elementos más destacados, y el primero de ellos el de los Apartamentos Imperiales.

Palacio Imperial ante la Michaelerplatz © WienTourismus / Lois Lammerhuber

Se accede aquí por la Michaelerplatz, donde el visitante se encuentra ante la conocida fachada de forma cóncava con una gran entrada en forma de arco triunfal.

Los Apartamentos Imperiales, el museo Sisí y la Colección de Platería de la Corte se pueden visitar con la misma entrada.

La visita a los Kaiserappartaments o apartamentos imperiales muestra parte de los lugares en los que habitaba la familia imperial, especialmente el emperador Francisco José y Elisabeth con su familia y la corte.

En este sancta sanctorum del imperio austriaco se pueden ver el despacho imperial, salas de guardia y de audiencias, sala del consejo de la corona, salas de estar y reposo... Abundan las pinturas, estucos, lámparas de cristal de Bohemia y tapices de Bruselas, en unos salones en los que predomina el mobiliario del siglo XIX, estilo Luis XV.

Museo Sisí
Elisabeth, la emperatriz, esposa de Francisco José, es un mito, en el que figura desde su imprevista boda hasta su asesinato en Ginebra, en 1898, pasando por su vida activa, moderna.

Fue el contrapunto al conservadurismo de la Corte, y por ello mereció una estima unánime. En sus apartamentos se conservan retratos de esta bella mujer, vestidos, joyas y abundantes objetos personales, entre ellos un arpa que utilizo de niña

Porcelanas y Platería Imperial
El lujoso estilo de vida de los Habsburgo tiene una muestra importante en estas habitaciones en las que se exponen sus servicios de mesa.

Vajillas, cristalerías, cuberterías, centros de mesa nos hacen rememorar el lujo de la mesas y las recepciones imperiales. Porcelanas de Sèvres, Faenza, Viena y del Extremo Oriente, cuberterías de plata...

Hofburg: La Cámara del Tesoro

Pero aparte de vajillas y porcelanas, para ver la magnificencia y poder del imperio es necesario contemplar ámbitos como la Cámara del Tesoro.

Palacio imperial. Tesoro. Corona del emperador Rodolfo II (Rudolfskrone) © WienTourismus/Lois Lammerhuber

La Cámara del Tesoro está en la zona más antigua del Hofburg (Siglo XIII) y tiene la entrada por el patio Schweizerhof, el patio de los suizos, nombre que se refiere a la vieja guardia suiza que se ubicaba en este punto.

El visitante se encuentra aquí ante una rica amalgama de joyas, insignias y piedras preciosas. Entre las maravillas, la famosa corona imperial del Imperio Sacro Romano de Otón I (siglo X) y la corona del Emperador austriaco Rodolfo II, realizada por Jan Vermeyen en Praga (1602), así como el cetro y el orbe que la complementan como insignias imperiales, encargadas en 1612 por el emperador Matías, sucesor de Rodolfo II.

No faltan otros elementos atractivos, como una notable copa de ágata, el Toisón de oro, reliquias célebres, una corona de sultán, y hasta el cuerno de un unicornio (se trata de un magnífico colmillo de narval)

Capilla del palacio
También se accede por el patio Schweizerhof a la Capilla Imperial, del siglo XV, donde los Niños Cantores de Viena y miembros del coro y la orquesta de la Ópera del Estado, intervienen en la misa los domingos.

Hofburg: Josefsplatz

La plaza que tiene más fama es la Josefsplatz, con su aire barroco. Por ella se accede a la Escuela Española de Equitación y a la Biblioteca Nacional.

Escuela Española de Equitación © WienTourismus / Lois Lammerhuber  

Escuela Española de Equitación
Esta es una institución clave de Viena, surgida en el siglo XVI, dedicada a la doma, en la que se utilizaban caballos de raza española La Escuela ocupa dependencias de un edificio barroco en el que participaron los Fischer von Erlach.

La sala hipóstila en la que se efectúan los espectáculos, de 55 metros de largo, también ha albergado suntuosos eventos, entre ellos el almuerzo de bodas de Napoleón y María Luisa.

Cúpula de la Biblioteca Nacional de Austria ©WienTourismus / MAXUM

La Biblioteca
La Biblioteca Nacional es una magnífica obra, también de los Fischer von Erlach. Cabe destacar en ella la gran sala, de 78 metros de largo, con frescos y estatuas referidas a los Habsburgo.

El centro conserva extraordinarios códices, una Biblia de Gutenberg, el Libro de Horas de Carlos el Temerario, y una sala con valiosos globos terráqueos.

La Iglesia de San Agustín, o de los agustinos, a la que nos referimos en otro capítulo, complementa esta plaza, junto con el palacio Pallavicini, encargado en el siglo XVIII por un destacado financiero vienes al arquitecto Johan Ferdinand Hetzendorf. Destaca en el su poderosa fachada de un aire clasicista apenas roto por la graciosa entrada.

Hofburg: Otros edificios

Continuamos este capítulo dedicado al complejo de Hofburg con otros centros de enorme valor, el primero de ellos el Albertina, en la parte sudeste del complejo.

El Albertina, y al fondo la iglesia de San Agustín ©WienTourismus / Lois Lammerhuber

El Albertina
El Albertina tiene una extraordinaria colección de arte, especialmente producción gráfica. Uno de sus trabajos más famosos es el la “Liebre” de Alberto Durero. Otro valioso conjunto es el de los estudios sobre mujeres de Klimt.

En el centro se muestran obras de diversos autores modernos, desde Picasso a Monet, Baselitz, Chagall, Malewitsch o Rothko. Pero sus fondos son extensísimos y excepcionales, y en ellos hay desde papiros egipcios a obras de otros grandes maestros, entre ellos Rembrandt. La colección fue iniciada por el duque Alberto de Sachsen-Teschen, yerno de la emperatriz María Teresa, y reúne más de un millón de láminas.

San Agustín
La iglesia de San Agustín o Augustinerkirche es otro de los grandes templos de la ciudad de Viena.

Como capital de un imperio ligado al catolicismo, Viena presenta una notable variedad de iglesias, varias de las cuales merecen la visita por razones de arte o historia. La de San Agustín es una de ellas.

Situada en el lado oeste del Hofburg, en la magnífica Josefsplatz, esta iglesia fue construida entre 1330 y 1339, y fue clave en las celebraciones rituales religiosas de la familia imperial. En ella se celebraron honras fúnebres y numerosos matrimonios, el más famoso de los cuales fue el del emperador Francisco José I y Sisí, junto con el de Napoleón y María Luisa.

Museo Albertina en el complejo de Hofburg ©WienTourismus / Peter Rigaud

Está ligada a esta iglesia a la devoción musical de los vieneses. En este templo, Franz Schubert y Anton Bruckner estrenaron piezas religiosas. Y está vinculada también a las celebraciones funerarias. Un sepulcro es marcadamente especial, el de la archiduquesa María Cristina de Austria, hija de la emperatriz María Teresa, que también se casó aquí. La obra es de Antonio Canova, y en ella se refleja la maestría del artista y una espectacular teatralidad.

En una de las capillas está la “Cripta de los corazones”, donde conservan en urnas de plata los corazones de los integrantes de la familia imperial.

La cripta imperial
Mientras que los corazones se albergaban en la iglesia de San Agustín, la cripta que albergaba los cadáveres estaba bajo la iglesia de los Capuchinos, a apenas doscientos metros de la anterior.

Emperadores (12) y emperatrices (19) junto con más de un centenar de grandes príncipes y mandatarios yacen aquí. Entre los sarcófagos, los de María Teresa y su esposo o el de la emperatriz Sisí. La cripta sigue acogiendo Habsburgos aún después de extinguido el imperio. En 1989 se enterró en ella a Zita, la última emperatriz.

Hofburg: Kunsthistorisches

En la Maria-Theresien-Platz, en el límite sur de Hofburg, se levantó en el museo de Historia del Arte, Kunsthistorisches Museum, en 1891.

Kunsthistorisches Museum ©WienTourismus / Karl Thomas

Kunsthistorisches
El emperador Francisco José ordeno la edificación de un gran edificio para el museo y otro para el Naturhistorisches (de Historia Natural) con planos de los arquitectos Gottfried Semper y Karl Freiherr von Hasenauer.

El Museo de Bellas Artes, el Kunst, reúne magnificas obras que los Habsburgo acapararon a lo largo de la historia. Entre las joyas, una espectacular colección de cuadros de Bruegel, de quien posee una tercera parte de su producción

Pero hay mucho más; y en especial una excelente colección de obras de la escuela flamenca y holandesa. Cuadros de Patinir, Memling, Van Dick, Rembrandt y sobre todo Rubens.

Pero la colección abarca otros ámbitos como la pintura española (Velázquez), la italiana (Caravaggio, Tiziano) y sobre todo la alemana (Shongauer, Durero, Holbein).

Pero no cabe olvidar en ninguna medida el departamento de Antigüedades, donde hay elementos egipcios, griegos o romanos, entre estos un famoso camafeo augústeo. Aunque los objetos de arte van mucho más allá de pinturas y esculturas, pues el visitante gozara con otras obras de una perfección suma, entre ellas el famoso salero de oro que elaboro en el siglo XVI Benvenuto Cellini.

Museo de Historia Natural
Frente al Kunst se halla otro edificio hermano, el Museo de Historia Natural, en el que están las piezas coleccionadas por los Habsburgo, desde insectos a piedras preciosas.

Entre las existencias, ejemplares disecados de animales ya extinguidos o en peligro de extinción, y hasta una excelente colección de meteoritos. Pero tal vez lo que más llame la atención es otra piedra trabajada hace miles de años por el hombre primitivo: la Venus de Willendorf.

Hofburg: Otros museos

El complejo del Hofburg aun engloba otros puntos de interés, especialmente museos, algunos de ellos en el Neue Burg.

Palm House (casa de las palmeras) en el Burggarten ©WienTourismus / Karl Thomas

Neue Burg
Pese a su aparatosidad, el Neue Burg es tristemente famoso por varias razones. La primera porque forma parte de un proyecto más impresionante, limitado por la propia muerte del imperio y la Primera Guerra Mundial. El segundo porque fue el lugar desde el que Hitler anuncio la ocupación de Austria y su anexión a Alemania.

El Neue Burg es una gran ala cóncava, hecha entre 1869 y 2013. Fue la última ampliación del Hofburg. En ella se pueden ver algunos museos.

El Museo de Éfeso
Desde finales del siglo XIX trabajaron en Éfeso (Turquía) arqueólogos austriacos que acabaron trayendo a Viena una extraordinaria colección de relieves, especialmente del templo de Artemisa, del que apenas queda una columna en su enclave original del Asia menor.

Museo de Instrumentos Musicales Antiguos
Los Habsburgo tuvieron siempre gran estima hacia la música, y en su palacio se conservó una excepcional colección de instrumentos, muchos de ellos del Renacimiento. En este lugar se conservan piezas que han estado en las manos de gentes como Mahler, Chopin y Beethoven, así como otros que fueron usados por los dignatarios del imperio.

Colección de Armamento Imperial
También en el Neue Burg se halla la colección de Armamento Imperial, una de las mejores del mundo en su género, especialmente en lo referente a armas del Renacimiento. Hay piezas de todo tipo, desde el siglo XV al XX: armaduras, arneses, sillas de montar, y armas, primorosamente adornadas.

La Cámara de Armamento del Palacio Imperial es también un valioso testimonio histórico. Entre los elementos destacados, la espada de oro de Maximiliano II (1527-1576), así como una de armaduras del español Fernando el Católico (1452-1516).

Otros elementos destacados son la armadura de Segismundo de Tirol o las armas otomanas capturadas en la huida de los derrotados en 1683.

A destacar la minuciosidad y preciosismo de los dibujos insertos en las piezas, esas figuras de campos y guerreros que a veces seguían diseños de grandes artistas, como Holbein o Durero.

Museo etnográfico
También se asoma a la Heldenplatz, ante el Neue Burg, el Weltmuseum Wien (Museo Etnológico), con 200.000 piezas relativas a todas las culturas del mundo, aunque la más conocida es el bello penacho, un tocado de plumas de fama mundial, procedente de México, y que perteneció a algún dignatario azteca, es la pieza que se ha conocido tradicionalmente como La Corona de Moctezuma.

Casa de las Mariposas
Muy cerca, en el Burggarten, está la llamada Casa de las Palmeras, una bella obra de estilo Jugendstil, llena de estanques y plantas en donde revolotean multitud de mariposas exóticas de variados tamaños que viven en un ambienta prácticamente natural. Magnifico para sacar bellas imágenes o incluso para conocer la vida de estos animalitos. En el “Cajón de crisálidas” se puede observar, incluso, como las mariposas salen del capullo.

La catedral de San Esteban

En el listado de otros monumentos de la ciudad de Viena cabe comenzar por la catedral, por ser un emblemático edificio que preside la vida urbana.

Catedral de San Esteban, Viena. ©WienTourismus/Heinz Angermayr

La catedral, dedicada a San Esteban, es la sede del arzobispado de Viena, pero comenzó su historia en la Edad Media cuando era templo parroquial.

La Stephansdom (como se la conoce en el lugar) está en la Stephansplatz, en un lugar en el que pudo haber una construcción religiosa y un cementerio en tiempos romanos.

Se sabe de la construcción de sendos grandes edificios románicos en el lugar, en los siglos XII y XIII, sobre ellos, aprovechando algunas partes, se hizo el gran templo actual, que ha vivido importantes momentos históricos y cuantiosos daños en distintas guerras, entre ellas las habidas con los turcos en el siglo XVII y la II Guerra Mundial.

En el exterior del edificio lo más destacado es la voluminosa torre sur (Steffl) cuya flecha que alcanza los 137 metros y es básicamente gótica. En principio el templo iba a contar con dos torres iguales, pero la torre Norte no se llegó a terminar. Se cubrió “provisionalmente” en el siglo XVI, y albergaba la inmensa campana Pumerin, construida con el metal de los cañones tomados a los turcos en el sitio del siglo XVII. Esta campana se perdió en 1945, pero la actual es una réplica en la que se han reutilizado los materiales salvados de la destrucción de la anterior.

La catedral de Viena vista desde lo alto, con su espectacular tejado, con el escudo imperial. ©WienTourismus / Peter Rigaud

También destacan en el exterior de la catedral el llamativo tejado de cerámica vidriada, que reproduce dibujos geométricos y el escudo de los Habsburgo, así como la portada de las Torres Paganas, torrecillas octogonales de la época románica final.

En el interior, de tres naves, predomina la construcción gótica y los elementos góticos y barrocos. Este lugar es famoso porque no sólo alberga a buena parte de la familia imperial, sino porque aquí estuvo Mozart como responsable musical; aquí se casó con Constance y bautizó a dos hijos.

Entre las joyas que no cabe olvidar está el famoso púlpito atribuido al maestro Anton Pilgram: un precioso trabajo gótico tallado con gran precisión, de bellísima factura, pero tal vez de un maestro anterior, del siglo XV.

Otra de las piezas bellas es el altar de Wiener Neustadt. Un delicado trabajo gótico (1447) en el que se presentan escenas de la Pasión, así como de la vida de la Virgen María.

Otros elementos destacados son los monumentos funerarios. Hay muchos grandes personajes enterrados en el lugar, con destacados cenotafios entre ellos el del emperador Federico III o el de Eugenio de Saboya, aunque para visita funeraria la de las catacumbas, con un largo elenco de sepulturas de personajes de la nobleza y el clero.

Tal ver para airearse un poco tras tanto recuerdo luctuoso, conviene subir a la torre sur, la más alta de la catedral. Desde la parte superior, tras superar los 343 peldaños, el visitante gozará de unas magníficas vistas sobre la ciudad.

Iglesia de San Carlos Borromeo

Aparte de la Catedral, tal vez el templo más espectacular de Viena es el dedicado a San Carlos Borromeo, especialmente por su interés arquitectónico.

Iglesia de San Carlos Borromeo ©WienTourismus / Karl Thomas

Se trata de la última obra del gran arquitecto barroco Johann Bernhard Fischer von Erlach. Es el modelo perfecto del eclecticismo, con una portada en la que aparece un pórtico de aire helenizante, una cúpula que nos recuerda modelos renacentistas, dos columnas inspiradas en la que mandó erigir Trajano con sus hazañas y sendos pabellones laterales barroquizantes.

La obra es grande también en el tamaño, con 80 metros de largo por 60 de ancho, y fue terminada por el hijo del arquitecto citado, Joseph Emanuel Fischer von Erlach.

La iglesia se halla en la Karlsplatz, por el lado exterior del Ring y su erección se debió a una promesa del Emperador Carlos VI efectuada durante una epidemia de peste.

La cúpula está decorada con coloristas frescos debidos a Johannes Michael Rottmayr, en torno a “ La apoteosis de san Carlos Borromeo". El mismo santo es protagonista de un espectacular altar mayor de inmenso barroquismo, en el que se representa su elevación hacia el cielo, sobre una nube.

Para unos un inmenso pastel, por fuera y por dentro, para otros una obra maestra. Esta iglesia no deja indiferente y es otro de los iconos del poder de los Habsburgo en Viena.

La Plaza Freyung

Al norte del Hofburg, otro punto interesante de Viena es la Plaza Freyung, a la que se asoman interesantes edificaciones señoriales.

Mercado de Navidad en la plaza Freyung, ante la iglesia de los Escoceses © WienTourismus / Christian Stemper

Como la generalidad de las plazas del casco antiguo, ante la misma se asoma una iglesia, la de los Escoceses, llamada así por el origen de los monjes benedictinos que hicieron aquí un centro religioso en la Edad Media. Hoy es un templo neobarroco, conocido, entre otros motivos porque aquí se celebró el funeral de Haydn, en el que se interpretó un réquiem compuesto por su amigo Mozart.

Otra de las razones es que en este templo recibían derecho de asilo los huidos (de ahí deriva el nombre de la plaza). En el monasterio se alberga un museo que expone un retablo gótico y diversos cuadros, de Rubens y otros autores.

En esta plaza irregular, prácticamente triangular, está el palacio de Goltz-Kinsky, de hermosa fachada. Es originario del siglo XVI, aunque su apariencia barroca actual es del XVIII. En el recibió clases Franz Kafka, y en el también nació la escritora Bertha von Suttner, la segunda mujer que recibió el Premio Nobel (el de la Paz),

El cercano Palacio de Harrach es originario de finales del siglo XVIII y actualmente ha sido renovado y adquirido por la municipalidad, para destinarlo a actividades culturales.

Otro edificio interesante es el del Bank Austria Kunstforum con una moderna fachada diseñada por el arquitecto moderno Gustav Peichl.

Por último, en el centro de la Plaza se halla la Fuente de Austria, que nos representa el poderío del pasado. En lo alto una figura que representa a Austria, y más abajo otras alegorías de los cuatro grandes ríos del Imperio: Danubio, Elba, Po y el Vístula.

El Graben y la iglesia de San Pedro

En el centro histórico, a apenas 200 metros al norte del Hofburg se halla la plaza más famosa de esta parte de Viena, animada por los lujosos comercios de las notables casas que la rodean.

Graben. Columna de la Peste ©WienTourismus/Gerhard Weinkirn

Este espacio alargado fue un primitivo foso romano, rellenado en la Edad Media para acondicionarlo como mercado. En el medio se alza la Columna de la Peste, erigida en 1979, época de Leopoldo I, como gratitud por el fin de una de las pestes que azoto Viena y que parece que causo cien mil víctimas.

Se trata de una obra sumamente barroca dirigida por J. B. Fischer von Erlach, con una decoración escultórica desarrollada por diversos artistas austriacos, en la que se destaca el triunfo de la fe sobre la epidemia. Una de las más famosas es la de una anciana (la peste) arrojada al infierno por un ángel (la fe)

Retirada de la plaza, hacia el norte, aparece la Iglesia de San Pedro.

El templo es una deliciosa obra barroca, con una portada clásica del barroquismo, rebosante de movimiento y formas geométricas, sobre la que se asoma una monumental cúpula.

Ya hubo en el lugar un edificio medieval, que algunos dicen que fue carolingio, por lo que se trataría de uno de los centros religiosos más antiguos de la ciudad. Tras un incendio, la iglesia se renovó completamente en el siglo XVII.

El interior es esplendoroso con su sinfonía de formas curvas y decorados prácticamente rococós. Estucos, frescos, balaustradas... En la enorme cúpula se pintó la Asunción de María. Es obra de 1714, debido a Johann Michael Rottmayr. El altar barroco es obra de artistas italianos.

Hoher Markt y la Ruprechtskirche

Hoher Markt es el lugar donde estaba el foro romano, que ahora es una buena plaza en la que hay un par de elementos destacados, entre ellos las ruinas romanas que hay en el subsuelo.

El famoso reloj Ankeruhr, en Hoher Markt ©WienTourismus / Gerhard Weinkirn

En medio del recinto se halla la Fuente de los desposorios, Vermählungsbrunnen, de 1732, obra de J.E. Fischer von Erlach (el hijo), que tiene forma de baldaquino que cobija una obra, los desposorios de la Virgen, debida a Corradini.

También en esta plaza se halla un famoso reloj, el Ankeruhr, obra de estilo Jugendstil, de 1913. Es un trabajo de Matsch, con figuras relativas a la historia vienesa.

Al norte de la plaza, y a pocos metros, está la Gran Sinagoga, obra de Josef Kornhäusel, uno de los notables arquitectos del XIX. Siguiendo las directrices oficiales, que no permitían a los templos no católicos tener una apariencia religiosa exterior, el arquitecto le dio una apariencia clasicista y austera.

Ruprechtskirche
La iglesia de San Ruperto es la más antigua de la ciudad. Originaria del siglo XI, está construida sobre una de las puertas romanas.

San Ruperto o la Ruprechtskirche, pertenece a la orden de los Caballeros del Santo Sepulcro de Jerusalén. Tiene un aire de fortaleza con su campanario románico cuadrado. El templo es básicamente gótico, tiene vidrieras medievales y alberga en su interior esculturas góticas El encanto de esta iglesia es el de su sencillez. Acostumbrados a la grandiosidad de los templos de la ciudad, este de apariencia humilde y hermoseado por la hiedra que se adhiere a él, tiene algo de romántico y de eterno.

Toda esta zona tiene indudable encanto, muy cerca está el en el entorno del Fleischmarkt, un ámbito comercial desde la Edad Media, donde perviven numerosas casas antiguas. También está allí la iglesia griega de la Trinidad, de finales del XVIII y con llamativa fachada neobizantina.

También cerca se halla la Universidad antigua y la iglesia de los Jesuitas, barroca. En este entorno hay calles con encanto, como la Sonnenfelgasse. Es un gozo deambular por toda la zona e ir encontrando interesantes edificios e iglesias.

El Ring

Una arteria esencial, aparatosa, teatral, de Viena es la Ringstrasse, inaugurada en su primera fase en 1865 por el emperador Francisco José.

La Ringstrasse de Viena, llena de edificios espectaculares. ©WienTourismus/ F3

Con un estilo historicista y desmesurado, la Avenida del Ring es el canto de sirena de un imperio complejo, con más territorios y naciones que capacidad de supervivencia. La capital de aquel conglomerado a punto de disgregarse fue capaz de emprender una inusitada obra urbanística aprovechando el inmenso espacio que rodeaba el caso antiguo, después de derribar las viejas murallas de la ciudad para unir el casco tradicional con los nuevos barrios que iban surgiendo fuera del mismo.

Ahora, aquella inmensa circunvalación destaca por las grandes obras arquitectónicas y espacios ajardinados, de forma que resulta un elemento clave de Viena, aunque los críticos vean en ella un urbanismo grandilocuente y excesivamente amanerado.

La Ópera Nacional, el Parlamento, el Ayuntamiento, el Kunst... Multitud de grandes edificios surgieron en ese periodo hasta el final del XIX y ahora están entre los monumentos turísticos más importantes de Viena.

Las murallas
Desde el siglo XIII, Viena poseía una gran muralla, que en el siglo XVI, tras el ataque turco, se rodeó de un espacio libre de medio kilómetro, para facilitar la defensa de la ciudad. En 1857 se inició el derribo para emprender la construcción de la gran avenida, que pronto se utilizó como vía de tráfico.

Ya en 1868 circulaba un tranvía tirado por caballos entre el tramo de Stubenring hasta Schottentor. Hoy circulan las líneas de tranvía 1, 2, D y 71 en diversos tramos de la Avenida del Ring. El Viena Ring Tram es ideal para un paseo completo alrededor del casco histórico. El trayecto de aproximadamente 25 minutos permite al viajero recibir explicaciones sobre los edificios emblemáticos.

Y junto a los edificios, los espacios verdes. La Avenida del Ring es lugar de recreo y descanso. Fue construida en base a conceptos paisajistas.

Los parques históricos situados a lo largo de la Avenida del Ring son oasis de calma. En el Volksgarten, donde florecen cientos de rosales en verano, se encuentra un monumento de la Emperatriz Elisabeth y el Theseus Temple, una réplica del templo ateniense de Teseo. En el Parque del Ayuntamiento, de aire paisajista inglés hay una buena colección de viejos árboles autóctonos y algunos espléndidos árboles exóticos.

En el antiguo Burggarten, se encuentra el coqueto monumento a Mozart, que atrae a muchos turistas, así como el bello invernadero “Palmenhaus“. Y más al este, en el Stadtpark, sus románticos espacios están salpicado de estatuas, entre ellas la dorada imagen de Johann Strauss hijo, según se dice la escultura más fotografiada de Viena.

Schotenring

Va cambiando de nombre el Ring, a medida que rodea la ciudad. El tramo más norte es el de Schotenring.

La Universidad de Viena, al fondo, las torres de la iglesia Votiva © WienTourismus / Christian Stemper

En este sector comenzaremos por señalar el edifico número 23, debido a Otto Wagner, arquitecto vienes que se inició como historicista y que evolucionando hacia la modernidad, siendo impulsor de un nuevo racionalismo y de la propia Secession, el Modernismo en versión vienesa.

Cerca de allí está también la Bolsa de Valores, obra inaugurada en 1877. Se trata de un edificio de aire helenizante...pero en el que se une la piedra y el ladrillo rojo. Es una obra de Theophil von Hansen, arquitecto danés que también intervino en la academia de Bellas Artes y el Parlamento.

Otro edificio notable cercano, junto a Schittentor, en la iglesia Votiva, Votivkirchen. Heinrich Freiherr von Ferstel fue su autor y diseño la obra cuando solo tenía 26 años.

Se trata de una obra espectacular, neogótica, que nos recuerda a las catedrales medievales francesas, aunque algo más estilizada. En alguna medida, se asemeja a las ensoñaciones góticas de Karl Friedrich Schinkel.

La Iglesia Votiva se construyó como acción de gracias cuando el emperador Francisco José pudo sobrevivir a un atentado en 1853. La grandiosa obra se finalizó en 1879. Sus flechas se elevan un centenar de metros. En el lugar pensó crearse el Mausoleo de austriacos ilustres, pero la idea no llego a cuajar. Si está enterrado en la misma Niklas Salm, un héroe nacional que lucho frente a los turcos.

La airosa fachada de la iglesia Votiva. Imagen de Ruben Alvarez/Guiarte.com

Karl Lueger Ring

A la altura de Schotentor finaliza la Schotenring y comienza la Karl Lueger Ring, en cuyos márgenes se hallan otros inmensos edificios como la Universidad y el Burgtheater.

El Burgtheater al anochecer ©WienTourismus / F3

La Universidad de Viena
Este inmenso edificio, construido entre 1877 y 1884, es obra de Heinrich von Ferstel, que eligió un estilo Neorenacimiento, por estimar que fue en el Renacimiento cuando eclosionaron las ciencias y los conocimientos.

La Universidad de Viena tiene gran predicamento, y fue fundada ya en el siglo XIV, por lo que fue la primera creada en un ámbito germano-hablante. El centro se enorgullece de haber tenido entre sus aulas a varios premios Nobel.

El edificio del Ring sustituye a la vieja universidad, que se halla en el casco histórico, junto con la Iglesia de los Jesuitas, que en antaño regían este centro educativo.

El Ayuntamiento
El nuevo ayuntamiento fue construido por Friedrich Schmidt. Es de estilo neogótico, hecho entre 1872 y 1883, y con escasa originalidad, pues imita al de la ciudad de Bruselas.

Pese a todo, es un edificio notable y armonioso, con sus cinco torres, presidido por la central, más elevada, con unos 100 metros de altura, donde está el Rathausman, un portaestandarte popular en la ciudad. Ante el edificio se abre una gran explanada que suele utilizarse para espectáculos públicos

El Parlamento
En la misma orilla del Ring, flanqueando al Ayuntamiento, aparece el Parlamento, otro de los edificios más destacados de la Ringstrasse, de marcado aire helenizante. En su origen, se eligió este estilo griego estimando que precisamente en Grecia está el origen de la democracia.

El Parlamento es obra de Theophil von Hansen, realizada entre 1874 y 1883, y ante su fachada se halla la fuente de Palas Atenea.

El Burgtheater
Justo al otro lado de la Ringstrasse, frente al Ayuntamiento, está el Burgtheater, que es una obra hecha entre 1874 y 1888, en el que se mezclan los aires afrancesados, el estilo Renacimiento y el Barroco.

Gottfried Semper y Freherr von Hasenauer son los autores de este gran edificio de aire palaciego para el que Gustav Klimt y Franz Matsch proyectaros varios frescos. Dañado seriamente durante la II Guerra Mundial, por bombardeos y un incendio, el edifico volvió a funcionar en 1955.

Karl Renner Ring

Ante el Parlamento, el Ring ya tiene otro nombre, el de Karl Renner Ring, a donde se asoma el Volksgarten con el templo de Teseo, en tanto que en la orilla opuesta se halla el Palacio de Justicia.

La Ópera Nacional de Viena, en invierno ©WienTourismus / MAXUM

A continuación sigue el Burgring, frente al complejo de Hofburg. Es un espacio en que se alternan grandes edificios ya descritos en los capítulos de Hofburg (Neue Burg, museos de Historia Natural y el Kunst, además de amplias zonas verdes.

Al fondo, en las antiguas caballerizas, se ha creado un auténtico maremagno cultural, un auténtico barrio museístico, en el que hay varios establecimientos de interés, entre ellos el interesante Centro de Arquitectura, el único Museo de Arquitectura del país.

Opera
Seguidamente se inicia el Opernring, ante el que se muestra la Opera de Viena, uno de los centros más importantes del mundo en su genero.

El notable trabajo se hizo entre 1861 y 1869, con planos de August Sicard von Sicardsburg y Eduard van der Nüll, y tiene aire renacentista. Se inauguró el 25 de mayo de 1869 con Don Giovanni, de Mozart. Durante la Segunda Guerra Mundial padeció serios destrozos, siendo reabierto en 1955, con ocasión del tratado que ponía fin a la ocupación de Austria.

Escuela de Bellas artes de Viena
Cerca de la Opera Estatal, ante la Shillerplatz, está la Escuela de Bellas Artes. Es un edificio de interés por varias razones, una de ellas porque allí no fue aceptado Adolfo Hitler, por suspender el examen de ingreso; otra -de mayor calado artístico- son la pléyade de artistas que ha generado a lo largo de su historia, y su magnífico contenido.

El edificio, de estilo Neo-Renacimiento, es obra de Theophil van Hansen y alberga una buena colección de arte, a disposición de los alumnos... y del público, que puede gozar allí el Juicio Final del Bosco, junto con trabajos de Lucas Cranach, Rembrandt, Murillo o Tiziano.

Karntner Ring

Continúa el Ring hacia el oeste por la Karntner Ring, zona de edificaciones nobles, algunas de ellas dedicadas a centros hoteleros como el Palacio Württemberg.

Musikverein: El concierto de Año Nuevo ©WienTourismus / Lois Lammerhuber

También se halla en esta zona el noble edificio del El Künstlerhaus, una bella sala de exposiciones, y el Musikverein, edificio destinado a salas de conciertos famoso en todo el mundo por su magnífica acústica. Fue abierto en 1870 y es también de Teophil Hansen.

Sin embargo, lo más famoso de esta parte del Ring es la sinuosa iglesia de San Carlos Borromeo, a la que dedicamos una referencia especial, y cuya construcción nada tiene que ver con la Ringstrasse por ser bastante anterior...

Siguiendo el Ring hacia el oeste, está la zona denominada Parkring. A un lado presenta el parque, y al otro una serie de excelentes edificaciones, muchas de ellas palacios de familias nobles y aristocráticas.

Finaliza esta gran arteria con el nombre de Stubenring, donde se halla otro interesante museo, el de las Artes Aplicadas.

El Museo de Artes Aplicadas
El Museum für Angewandte Kunst, MAK, se dedica al as artes decorativas y el diseño moderno y muestra muebles, objetos de cristal y porcelana, plata y textiles desde el medievo hasta la actualidad, con especial interés en lo que se refiere a los estilos de tiempos modernos en Austria.

Abundantes elementos del periodo Biedermeier y Jugendstil (Modernismo centroeuropeo) y magnificas piezas de Wiener Werkstätte, entre elementos de todas las partes del imperio e incluso de Extremo Oriente.

Secession

Cerca del Ring, a espaldas de la Academia de Bellas Artes, se halla otro de los edificios emblemáticos de Viena: el pabellón de Secession.

Pabellón de la Secession ©WienTourismus / Claudio Alessandri

En una Viena agobiada por el suntuoso y teatral gusto de los grandes edificios oficiales “neo” de la Ringstrasse, emergió un nuevo arte que rompió con los moldes conservadores. En 1897 Gustav Klimt y otros artistas fundaron una organización que se denominó Secession, para la cual, en 1898 se construyó un pabellón con el mismo nombre.

Joseph María Olbrich es el arquitecto que ideo el nuevo edificio de exposiciones modernista, que hoy es un símbolo del arte y de Viena. Se quiso construir también en la Ringstrasse, pero no hubo apoyo suficiente, y quedó cerca.

En el sótano está el Friso de Beethoven, de Gustav Klimt, una obra de 34 metros de largo, que el autor hizo en 1902, para la 14 Exposición del grupo.

La Casa Loos

La Casa Loos es un monumento muy importante, una provocación al imperio, que se halla ante el propio Hofburg.

La Casa Loos ©WienTourismus / Peter Koller

Como contrapunto a la arquitectura historicista del Ring, el arquitecto Adolf Loos hizo una auténtica provocación a los gustos reales, al ubicar frente al complejo palaciego imperial de Hofburg, en la Michaelerplatz, una realización sumamente moderna en 1909.

Fue tal el disgusto del emperador Francisco José por tal obra, que cerró las cortinas palaciegas para no ver en adelante la plaza.

Loos planifico un edificio de usos mixtos (comercial y residencial) y para ello diseñó una edificación cuadrada, sumamente geométrica, dividida en dos partes, como si se tratase de dos obras diferentes.

Esta construcción causo una gran polémica en la ciudad y el ayuntamiento incluso paralizo los trabajos en 1910, hasta que intervino otro artista, Otto Wagner que propuso unas innovaciones que sacaron al proyecto del atolladero.

Loos diseño una obra sumamente rectilínea y clara para viviendas, sobre otro edificio base, de tonos oscuros y estética distinta, separados ambos por una cornisa. De esta forma parecería que las plantas comerciales son de un tiempo, y que las residenciales eran un añadido posterior.

La ornamentación es prácticamente inexistente. Loos parece que había visitado poco antes Chicago, donde se edificaban ya interesantes rascacielos, entre ellos el Edifico Reliance, de 1906, y le encantó aquella forma moderna de construir, que quiso llevar a Viena, pero con sus propias adaptaciones.

En la parte baja Loos recurre al mármol para dar un sentido noble al establecimiento, lo que se complementa con los escudos de los mecenas que encargaron el proyecto. Una obra rompedora en su tiempo, y en una ciudad cargada de clasicismo.

La Viena de Otto Wagner

Viena tiene un notable orgullo por uno de sus arquitectos modernos, Otto Wagner (1841 -1918) cuyos trabajos se ven en varios puntos de la urbe.

Art Nouveau: detalle de Majolicahaus, obra de Otto Wagner ©WienTourismus / Hedwig Zdrazil

Se inició con trabajos clasicistas pero fue cambiando de gusto a medida que avanzaba su obra. En los 90, cuando era profesor de Bellas Artes ya era un fuerte opositor a la cultura vienesa historicista.

Trabajo en el diseño de una nueva Viena incorporando nuevas formas y nuevos materiales a sus edificios, fue maestro de grandes autores como Loos, Olbrich y Hofman, participando en la formación del grupo de la Secession.

En Viena se pueden ver diversas obras, por ejemplo en las estaciones de metro (Metro en Karlplatz), la casa de mayólica o Majolikahaus (Linke Wienzeile 40) la iglesia Steinhof (Baumgartner Höhe 1) y la Caja postal (Georg-Coch-Platz).

Para el viajero resulta magnifico ver la evolución de este arquitecto que arranca en el clasicismo imperante para incorporar un nuevo aire, en el que incorpora la sencillez, la belleza, la naturaleza y el funcionalismo. Un ejemplo son esas portadas de metro, como la de la Karlsplatz o el interesante edifico de Mayólica.

La Viena de Hans Hollein

Hans Hollein (1934 – 2014) es otro de los grandes arquitectos que ha dado al mundo Viena y que ha dejado su impronta en la ciudad natal.

Hollein marco sus teorías constructivas en la Casa Haas, sobre la que se refleja la catedral vienesa. ©WienTourismus / Peter Rigaud

Formado en Viena y Estado Unidos, dicto sus enseñanzas en diversos puntos del mundo y ha sido reconocido como uno de los grandes arquitectos posmodernos. En 1985 mereció el premio Pritzker de arquitectura.

En Viena tiene diversas obras, entre ellas la Saturn Tower en el distrito del Danubio, y la Casa Haas.

La Casa Haas es famosísima por varias razones, la primera de ellas por hallarse en el centro del casco medieval, frente a la catedral de San Esteban. La segunda por su extraña concepción rompedora y posmoderna en la que parecen integrarse/desintegrarse dos fachadas, una de formas redondeadas de vidrio y la otra con sencillos casetones.

Hollein entendió que sobre las ruinas del pasado siempre se han construido los nuevos edificios, y así, en Viena, sobre la ciudad romana y ante la catedral creó un edificio (el de los casetones) que recuerda una clásica construcción romana, en el que emerge la imagen posmoderna de la casa de vidrio.

Casa Hundertwasser

Al oeste del casco histórico, no lejos del Museo de Artes Aplicadas, esta otro de los contrapuntos de la arquitectura imperial: la casa Hundertwasser.

El colorismo y ecologismo de la casa Hundertwasser, en Viena. Imagen de Ruben Alvarez/Guiarte.com

Friedensreich Hundertwasser (1928 - 2000) es en realidad un pintor impregnado del hastío clasicista y un afán ecológico que es padre de un complejo residencial construido entre 1983 y 1985 y que ha llegado a ser otro de los iconos rompedores de Viena, con sus propuestas naturalistas, su color, las terrazas verdeantes... todo muy lejano al racionalismo geométrico y a la ampulosidad historicista.

Espacios inclinados y ondulados, aberturas extrańas, colores vivos, escasas aristas, formas irregulares, vegetación... Este complejo vienes fue hecho en colaboración con el arquitecto Josep Krawina y en una cita para los viajeros que llegan a la ciudad.

La mayor pega, el coste, por problemas de estructura, mantenimiento y humedades.

El Belvedere

Johann Lukas von Hildebrandt, arquitecto austriaco formado en Roma, fue el autor al que el príncipe Eugenio de Saboya (1663-1736), encargo el palacio Belvedere.

El Palacio de Belvedere ©WienTourismus / MAXUM

La obra estaba destinada a ser una lujosa residencia de verano de este brillante general que contribuyó a la expulsión de los turcos otomanos. Se hizo en las afueras de la ciudad entre 1714 y 1723, y tras la muerte de su propietario el palacio fue adquirido por la emperatriz María Teresa.

Esta obra de arte barroca consta de dos palacios (Belvedere Superior y el Inferior) unidos por jardines. En ambos centros se presentan ricas colecciones de arte austriaco.

El Belvedere Superior reúne una magnífica colección de obras de Gustav Klimt, pero además hay obra de otros maestros como Schiele y Kokoschka, así como obras del Impresionismo, con trabajos de Renoir o Courbet.

El Belvedere Inferior se muestran otras pinturas también de pintores vieneses y exposiciones temporales, así como excelentes dependencias del príncipe que encargo la obra. No perderse un paseo por el parque, porque es uno de los encantos de la visita.

Schönbrunn

La antigua residencia de verano imperial, Schönbrunn, se compara con Versalles y es la residencia barroca más notable de Centroeuropa. Es Patrimonio de la UNESCO desde 1996.

Palacio de Schönbrunn ©WienTourismus / Manfred Horvath

El edificio se halla en las afueras de la ciudad, inmerso en un espacio boscoso y su nombre deriva de una fuente (brunnen) amada por los antiguos Habsburgo 


Esta parte de Viena había una huerta perteneciente al monasterio de Klosterneuburg, que en 1569 paso engrosar una propiedad de los Habsburgo, donde el emperador construiría un pabellón de caza, transformado en residencia veraniega hacia mediados del siglo XVII.

Dañado durante el asedio turco de 1683, se hizo una reconstrucción integral dirigida por J. B. Fischer von Erlach el padre, que dio como resultado un magnífico edificio barroco.

Con la emperatriz María Teresa, el edificio tomaría aún más brillo al ampliarlo y convertirlo en centro de su actividad social y política. 


Jardines de Schönbrunn en otono ©WienTourismus / Manfred Horvath  

El Schönbrunn fue ocupado por Napoleón, en el inicio del XIX, y poco más tarde fue lugar de trabajo del Congreso de Viena. Francisco José I, que nació allí, también lo eligió como residencia preferida e hizo nuevas reformas.

El interior está lleno de lujos con un predominio de la decoración rococó. Hay espacios magníficos como la Gran Galería, los salones de Rosa, el Gabinete Chino, la escalera Azul. De la Gran galería, destacar que fue un espectacular escenario de estilo rococó, coronado por los frescos del italiano Gregorio Guglielmi, propicio para las fiestas grandes del Imperio 

El Museo de Carrozas (Wagenburg), muestra magníficos ejemplares de estas. 


El parque de Schönbrunn ha estado abierto al público desde la antigüedad. Jardines, estanques, estatuas... Todo hace que sea un espacio sumamente ameno, en el que no faltan ruinas románticas.

Y además el parque Zoológico, el más antiguo del mundo, creado en 1752, para goce de la familia imperial y que aun funciona. Tiene prestigio porque en él se han reproducido distintas especies (entre ellas un panda).

Otros atractivos de la ciudad

Viena es mucho más. Palacios, cultura, jardines, historia, pasado y modernidad.

La popular estatua de Johann Strauss en el Stadpark   ©WienTourismus / Willfried Gredler-Oxenbauer  

Hay muchas otras cosas que ver, entre ellas interesantes palacios.

El Palacio Liechtenstein, se inició en el siglo XVII por uno de los príncipes de Liechtenstein y en el trabajaron gentes como los Fischer von Erlach y Enrico Zucalli. Esa una exhibición de poder y barroquismo, y está abierto al público como museo, exhibiendo una magnífica colección de pintura. En Bankgasse 9, cerca de la Ringstrasse y en Burgtheater.

El Palacio Pallavicini es otro de los grandes edificios de la ciudad, muy bien situado, en el entorno de Hofburg y la Josephsplatz, y sigue siendo uno de los lugares sociales más destacados de Viena donde se dan recepciones de Gobierno. Es del XVIII y fue encargado por un financiero al arquitecto Johann Ferdinand Hetzendorf von Hohenberg. 


El Palacio Palffy, de finales del XVI y con remodelaciones posteriores tiene una fachada equilibrada, renacentista. Se asoma también a la Josephsplatz y es famoso porque en 'el intervino en varias ocasiones el propio Wolfang Amadeus Mozart

El Palacio de los Liechtenstein en Viena   ©WienTourismus / Karl Thomas  

Por cierto, Mozart es un autor de obligada referencia en la ciudad. En Domgasse 5 esta la única vivienda que se conserva del músico en Viena. Aunque tuvo más, fue en esta casa señorial donde compuso algunas de sus obras mejores. Es visitable.

Beethoven también está ligado a la ciudad. Hay diversos lugares en los que se cita su presencia. Estuvo algún tiempo en la casa ubicada en Mölker Bastei 8, en Probusgasse 6 escribió su testamento, en Ungargasse número 5 hizo la Novena Sinfonía.... y en el Cementerio Central reposan sus huesos

Otro punto popular de Viena es la Torre del Danubio, de los años sesenta del pasado siglo, con 252 metros de altura y un restaurante-mirador a 165 metros de altura suelo que garantiza unas vistas magnificas.

Porque Viena sigue creciendo y buscando nuevas perspectivas arquitectónicas. Hay que hacer mención además a una serie de interesantes edificaciones de la Viena Moderna, de autores que emparentan con los grandes innovadores vieneses desde Loos, Wagner o Hollein. Así se alzan ahora nuevos trabajos en los que han tenido participaciones notables arquitectos mundiales como Jean Nouvel, Zaha Hadid o Dominique Perrault, autor este último de la espectacular DC1 Tower, el edificio más alto de Austria (220 metros). La Torre DC1 superó en altura a la Millennium Tower fue diseñada por los arquitectos Gustav Peichl, Boris Podrecca y Rudolf F. Weber, que ostentaba el record anterior, con algo menos de 200 metros.

Viena busca el cielo… para seguir creciendo.

La DC1 Tower, en Viena    © WienTourismus / Christian Stemper  

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