Guía de Viena

Viena –Wien en alemán- es una de las ciudades más bellas de Europa, cargada de historia, de música, de arte, y llena de rincones evocadores.

La ciudad se halla a orilla del Danubio, en un territorio cercano a los Alpes, y es una meca del turismo mundial; un turismo seducido por el patrimonio, los grandes centros museísticos y ese glamur inherente a una urbe que fue capital de un poderoso imperio, y donde se desarrollaron vigorosos movimientos artísticos y culturales.

Se dice que en las grandes ciudades el turista camina sobre el asfalto, pero en Viena, el viajero lo hace sobre la historia y la cultura, en medio de una interminable teoría de palacios barrocos o historicistas, e iglesias cargadas de arte y recuerdos del pasado.

Viena es una urbe incluida en el listado del Patrimonio Mundial de la UNESCO, desde el 2001.

Guiarte.com te acerca a la capital austriaca con textos de Artemio Artigas e imágenes de Guiarte.com y Turismo de Viena.

Información general de Viena

La ciudad de Viena se halla a orilla del Danubio, en un territorio cercano a los Alpes, y es una meca del turismo mundial.

La ciudad

Viena, la capital de la pequeña república de Austria, en el centro de Europa, es una de las urbes más notables del mundo, una ciudad que emociona por su densidad histórica y artística.

El palacio de Schönbrunn, en otoño. Detalle. WienTourismus/Maxum

Con unos dos millones de habitantes, la urbe alberga notabilísimos elementos de valor histórico y patrimonial, acumulados en dos milenos de vida, durante los cuales ha protagonizado momentos claves de la historia.

Museos, centros políticos o culturales, palacios e iglesias exhiben a lo largo de sus calles y plazas la opulencia del poder de un imperio ligado a una familia, cuyo ocaso marcaría el destino de la Europa.

En el inicio del siglo XX Viena alcanzaría los 2,2 millones de habitantes. Fue su momento de mayor poderío. Luego llegarían el final del Imperio, los oscuros días del nazismo, la Guerra Mundial, y ya no volvería a alcanzar tal demografía.

Viena sería a partir de las Guerras Mundiales una ciudad maravillosa, cargada de arte y recuerdos del pasado, pero sin la vitalidad necesaria para encabezar los movimientos artísticos, pictóricos o filosóficos mundiales, como había hecho hasta los inicios del siglo XX.

El Parlamento en la Ringstrasse de Viena. Imagen de Ruben Alvarez/Guiarte.comde

Aparte de una larga serie de magnates y estadistas, el nombre de Viena está íntimamente ligado, durante esos años de esplendor de la cultura, con figuras como Schubert, Beethoven, Mozart, los Strauss, Schönberg; a artistas como Kokoschka, Klimt; autores como Músil, Stefan Zweig o Freud; filósofos como Popper... Y también a una gran cantidad de arquitectos que recordaremos al hablar de los grandes edificios vieneses.

Todo ese pasado se palpa aún en las calles de esta ciudad imperial, que forma parte de la lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO. Ya en 1996 se incluyó en ese listado universal al palacio de Schönbrunn, la residencia imperial de la dinastía de los Habsburgo desde el siglo XVIII hasta 1918, con sus jardines, en los que se instaló el primer parque zoológico que hubo en el mundo, en el año 1752.

En el año 2001, Viena volvió a ser inscrita en el listado de la UNESCO, esta vez por su centro histórico, donde se albergan notables edificios edificados desde la Edad Media hasta la actualidad. La ciudad -según valoro la UNESCO- destaca por haber sido un centro notable en el arte y en la música: de hecho, su nombre está ligado al de destacados compositores.

El centro de la ciudad antigua, en el que se yergue la altiva flecha de la catedral, alberga numerosos edificios de valor, y en el entorno se halla una buena colección de iglesia y palacios de diversas épocas, destacando el cercano conjunto palaciego de los Habsburgo, el Hofburg, un núcleo residencial en el que se amalgaman diversas edificaciones del siglo XV al XIX, donde resplandecen tanto los magníficos exteriores como sus patios, escalinatas y tesoros.

La iglesia de Steinhof, una obra de Otto Wagner ©WienTourismus / Karl Thomas

Fuera de este “centro” se desarrolla la Ringstrasse, ronda que ocuparon las murallas hasta el siglo XIX, y en la que surgieron multitud de residencias señoriales y edificios culturales y administrativos unificados por el aire historicista y ampuloso de su estilo, propio de un imperio orgulloso de su existencia pero que se revelaría como una creación política con los pies de barro.

... Y en el entorno, los espectaculares lugares de Belvedere o el palacio imperial de Schönbrunn

Esparcidos por varios puntos de la ciudad, los edificios rompedores surgidos al amparo del modernismo vienes -la Secession- o de la Viena Roja... Y todo englobado en un “paquete” en el que entran las delicias de la música, la gastronomía, los cafés...

La ciudad, que es cabeza de una conurbación de unos 2,5 millones de habitantes, tiene un clima que resulta duro en invierno y suave en verano. Posee una buena red de infraestructuras y un excelente transporte público. En general, por su urbanismo, limpieza y niveles de seguridad se cita a Viena como un ejemplo destacado de urbe con calidad de vida.

La historia de Viena

Viena, unos de los grandes centros mundiales de la filosofía, literatura y arte, fue antes aldea celta y pequeña población romana de nombre Vindobona, asentada en las fronteras del imperio.

Detalle de la Cúpula en el complejo imperial de Hofburg. ©WienTourismus/Peter Rigaud

En la antigüedad, en Viena se situó la Legio X Gemina para controlar la región de Panonia, que pronto acabaría en manos de los bárbaros. Ocupada por Carlomagno, en el inicio del siglo IX, desempeñó un papel activo en el Imperio Romano Germánico, especialmente tras su ocupación en el siglo XIII por la dinastía de los Habsburgo.

A partir del siglo XVI Viena empieza a descollar en lo político y en lo artístico. La familia imperial, vinculada también durante dos siglos a la corona española, ejerció un papel preponderante en el imperio y atrajo a los mejores artistas del Renacimiento. El palacio del Hofburg fue creciendo a medida que lo hacían los Habsburgo, cuya divisa ponía a Austria al frente del dominio del universo.

Si Viena fue punto de apoyo para el envío de los cruzados a Oriente, también fue punto de choque con los ejércitos otomanos que, tras la caída de Constantinopla, entendieron que Viena era la clave para dominar el centro de Europa. Su resistencia ante los sitios del siglo XVI y XVII, seguiría con una explosión de dinamismo y espíritu barroco, de la mano de gentes como los Fischer von Erlach y Lukas von Hildebrandt, la urbe y el imperio alcanzarían momentos cumbres con gobernantes como la reina María Teresa, con la que la cultura se orienta hacia lo germánico.

El siglo XIX traería el triunfo ante Napoleón, y luego el Congreso de Viena, que estableció las fronteras y políticas de la nueva Europa. Entonces, el hombre fuerte de la política austriaca fue el canciller Metternich, y el Imperio se convertiría en el eje de la política de Europa continental durante los siguientes 30 años.

Iglesia de San Carlos Borromeo. Detalle de la portada. Imagen de Ruben Alvarez/Guiarte.com

La segunda mitad del siglo XIX fue ambivalente. Por un lado, el imperio mostró grandes signos de debilidad, incapaz de amalgamar una teoría de sociedades y naciones radicalmente distintas, entre las que se hallaban territorios rumanos, de silesios, checos, bosnios, húngaros, rumanos o italianos. El conjunto empezó a agrietarse con la independencia de las regiones norteñas italianas o la perdida de territorios frente a Prusia. En un tiempo de romanticismos, las aspiraciones nacionalistas hicieron cada vez más inviable aquel anárquico conjunto de países regidos desde Viena. Frente a aquel declive anunciado, la ciudad de Viena despegó en la demografía y se amplióó con un urbanismo espectacular, grandilocuente, apabullante. Las grandes construcciones historicistas de la Ringstrasse nos hablan de ello.

Frente a todo ese mundo mayestático dictado por el imperio y sus arquitectos, en el tramo final del XIX, surgieron reacciones en todos los planos del arte y la cultura, marcando un contrapunto a veces dramático. La literatura, la pintura y la arquitectura dejarían muestras incontables en Viena.

El inicio del XX fue duro en esta ciudad crisol de culturas y movimientos artísticos y sociales. Francisco José es el último de los grandes de la dinastía Habsburgo. El diría que las desgracias para la familia eran infinitas. El gobernante perdería a su heredero, suicidado por un asunto pasional; a su esposa Sisí, asesinada en Suiza por un terrorista italiano; a su hermano Maximiliano, fusilado en México, y finalmente a su sobrino el archiduque Francisco Fernando de Austria, heredero del imperio, asesinado en Sarajevo en 1914. Este hecho seria el que acabaría generando la Primer Guerra Mundial, punto final del imperio austriaco. El emperador moriría en 1816, sin ver cómo en 1918 la derrota acabaría con el imperio y la monarquía de los Habsburgo.

Surgió entonces la pequeña República de Austria, y Viena quedaría en la esquina occidental del territorio como capital, una capital que viviría su "época roja" bajo el gobierno socialista y que acabaría siendo anexionada a Alemania por los nazis, al frente de los cuales estaba un vienés de sino también trágico, Adolfo Hitler.

El periodo nazi fue horroroso, se inició con el discurso de Hitler a los vieneses desde el palacio de Hofburg, continuó con masivas deportaciones, especialmente de judíos, un grupo que había dado al país prestigio y notables genios. El 1944 trajo los bombardeos sobre la ciudad y 1945 la derrota militar. Viena fue ocupada por los rusos y Austria quedaría en manos de los grandes vencedores: rusos, norteamericanos, británicos y franceses.

Solo en 1955 acabaría esta agonía, y la ciudad recuperaría en parte su esplendor, aunque nunca su protagonismo político y cultural anterior. Hoy, la Viena sigue enamorando a románticos y amantes del arte, de la música o la literatura. Es, sin duda, una urbe que ha perdido vigor vital pero que es indispensable para conocer a fondo el arte y la historia de Europa.

Art Nouveau. Detalle decorativo en la Wienzeile. ©WienTourismus/Hedwig Zdrazil

Ocio y Gastronomía

Viena es una magnifica ciudad para comprar... y para comer.

Demel, un nombre mitico en Viena  ©WienTourismus / Peter Rigaud  

Cuando busquéis recuerdos del viaje, si queréis algo consumible, siempre estará al alcance uno de los típicos aguardientes de ciruelas o albaricoque. Son famosos y buenos. También cabe el recurso de traer de la capital austriaca chocolates o bombones (de Mozart)...

Como otros objetos típicos se puede recurrir a los objetos de vidrio, a las bonitas jarras de cerveza o a la cerámica con la imagen del edelweiss, una flor muy reiterada por aquí y por Suiza. También podéis encontrar esta flor como colgante.

Aunque si hablamos de productos de ornato no está de más recordar que el cristal de Swarovski es de aquí.

En Viena hay tiendas para todos los gustos, desde palacios reformados para adaptarlos a galerías comerciales a mercadillos, como el de Naschmarkt, el más conocido...

En el entorno de Graben y Kohlmarkt abundan los establecimientos en los que se puede adquirir desde vajillas o cristal a artículos de moda. Otra recomendable calle comercial es la Mariahilferstrasse, así como las adyacentes. Allí se encuentra también de todo, desde objetos de regalo a tiendas de ropa.

Las cocinas
Como ciudad que ha sido centro político de un estado plurinacional, en Viena se dan cita saberes culinarios de toda Europa.

En los restaurantes, un plato habitual es el Wiener Schnitzel. Que no es sino un filete de ternera (extendido mediante golpes de mazo para ablandarlo y aplanarlo) que se fríe empanado. Se sirve tradicionalmente con ensalada o papas fritas.

Otro plato que se elabora con ternera es el típico gulasch, plato de carne cortada en dados que se guisa encebollada, con mantequilla, pimentón y vino tinto.

Una de las tabernas de Viena, "Heuriger" ©WienTourismus / Claudio Alessandri  

Además, otro plato típico vienes es el Tafelspitz, carne cocida con verduras y luego trinchada en rebanadas, que se presenta con algún tipo de compota, alguna salsa (habitualmente con cebollino) y puré de papas

En el territorio austriaco, en general, se encuentran también otros platos típicos de Alemania, como las salchichas y en codillo de cerdo.

Para postres, el popular strudel de manzana y la famosísima tarta Sacher, Sachertorte , deliciosa elaboración con chocolate y mermelada. La tarta lleva el nombre del pastelero que la invento en 1832... y que dejo a la familia un tesoro inagotable.

Tabernas, vinos y bodegas
Otra institución vienesa son los Heuriger, las típicas tabernas austriacas que en origen servía el vino familiar, con algunos embutidos o quesos de sabor artesanal.... Hoy ya están la mayoría de estas tabernas adaptadas para el turista, con vinos internacionales y música para animar al personal... pero aún hay algunas con sabor.

En Viena se bebe vio de la zona del Danubio, un vino generalmente blanco y ligero. La gente pide vinos de la zona cada vez más, pero como ciudad que aglutino a un imperio... es habitual beber en Viena vinos de otros ámbitos, desde el Mediterráneo a la cuenca del Rin.

Para el viajero que quiera conocer bodegas, extractamos una de las páginas de Turismo de Viena:

La Bodega Villon, de 500 años de antigüedad, se cuenta entre las más antiguas de Viena. Emplazada justo en el casco antiguo de Viena, sus cuatro pisos subterráneos se hunden 16 metros bajo tierra. Tras la visita por la bodega se pueden degustar sus vinos a la luz de las velas mientras se cuentan historias de su pasado. La degustación de vinos comentada se puede organizar individualmente para grupos a partir de 15 personas o se puede asistir por libre a la cita de cada viernes y sábado (se precisa inscripción).

Un suntuoso goulash vienes ©WienTourismus / Robert Osmark  

La Bodega del Palais Coburg se construyó entre unas históricas paredes que datan del s. XVI. Seis espacios distintos, todos ellos dedicados a algo en especial, moldean esta vinoteca, que también incluye una bodega de champán. 60.000 botellas descansan aquí en una superficie total de 755 metros cuadrados. La colección de valiosas rarezas se encuentra entre las mejores colecciones del vino del mundo y ha ganado varios premios. El Palais Coburg ofrece una gran diversidad de visitas por la bodega y degustaciones.

Las bóvedas de la bodega del Restaurante Artner en la Franziskanerplatz provienen, en parte, de la Edad Media. La amplia bodega, enclavada en un ambiente histórico, se combinó con un diseño moderno y alberga una oferta de 7000 botellas. El epicentro de esta cultura vinícola, sin embargo, se encuentra en la región de Carnuntum, en la Baja Austria.

También merece la pena acercarse a la bodega de champán Schlumberger, la más antigua de Austria. Más de dos millones de botellas descansan en esta bodega de 300 años de la Casa Schlumberger en Döbling, Viena. La visita por el kilométrico laberinto que conforma las bodegas incluye detalles sobre la elaboración del champán, y al final de la visita guiada se pueden degustar unas copas de champán.

Páginas web:

www.villon.at

www.palais-coburg.com
www.artner.co.at

www.schlumberger.at

El popular Flea market cercano a Naschmarkt ©WienTourismus / Popp & Hackner  

El café de Viena
El café es una bebida que en los últimos siglos ha ido ganando adeptos en todo el mundo, pero que en el siglo XVIII era prácticamente desconocido en Europa. La religión trato de impedir su consumo y de hecho en parte de los países protestantes estuvo incluso penado su consumo... Pero en Viena se implanto como fruto de una victoria.

La historia es la siguiente: En 1683, los turcos asediaron la ciudad y estuvieron a punto de tomarla... pero llegaron refuerzos de Polonia y la alianza polaco-austriaca derroto a los invasores. Entre el botín de guerra inmenso (miles de toneladas de trigo, cientos de camellos millares de caballos...) aparecieron unos sacos de un material que nadie sabía para que servían... Un polaco, Franz Kolschirzky, que contribuyo activamente en la victoria y conocía las costumbres turcas obtuvo como recompensa los sacos y abrió el primer café de Viena... Fue el inicio de un negocio lucrativo que hoy da fama a la ciudad.

El café es ya parte de la vida de la ciudad, tanto social como cultural, y en los establecimientos (frecuentemente cafe-pasteleria) se sirven deliciosos cafés que se suelen acampanar con alguna porción de tarta... En el casco antiguo hay numerosos, entre ellos el legendario café central (Herrengasse/Strauchgasse), el Hawelka (Dorotheergasse 6) o Demel, en cuya pastelería se empezó a hacer al por mayor la tarta Sacher y que sigue encantando por sus pasteles (Kohlmarkt 14).

Vienna-Card
Existe una Vienna-Card que facilita reducciones de precios y desplazamientos en metro, autobús y tranvía; descuentos en museos y lugares de interés turístico, teatros y conciertos, en compras, cafés, restaurantes y en las tabernas Heuriger. Se puede adquirir en las Oficinas de Información Turística (Albertinaplatz, Estación central de trenes, en el aeropuerto), en puestos de venta de las Wiener Linien, etc.

Direcciones de interés

Datos de interés para el viajero en la ciudad de Viena, capital de Austria.

En el agua se reflejan las arcadas de la Glorieta de  Schönbrunn    ©WienTourismus / MAXUM  

Oficinas de Turismo

En Albertinaplatz: Albertinaplatz/Maysedergasse

En la Estación central: Am Hauptbahnhof 1

Ayuntamiento
Rathausplatz
www.wien.gv.at

Palacio de Schönbrunn
Schönbrunner Schlossstrasse. 1130
http://www.schoenbrunn.at/

Complejo de Hofburg
Hofburg
www.hofburg-wien.at

Kunst
Maria-Theresien-Platz
http://www.khm.at/

Albertina
Albertinaplatz 1
www.albertina.at

Academia de Bellas Artes
Schillerplatz 3,
https://www.akbild.ac.at/

Centro de Arquitectura
MuseumsQuartier, Museumsplatz
http://www.azw.at/

Museo Artes Aplicadas
Stubenring 5
http://www.mak.at/

Belvedere
Prinz-Eugen-Strasse 27.
http://www.belvedere.at/de

Secession
Friedrichstrasse 12 
www.secession.at

Catedral
Stephansplatz 
http://www.stephanskirche.at/

San Carlos
Karlsplatz 
http://www.karlskirche.at/

Opera Nacional
Opernring 2
http://www.wiener-staatsoper.at/

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