Praga, en el Centro

Praga es una ciudad muy bella, probablemente la más bella de Europa. Muchos años de intensa historia ha propiciado momentos de esplendor y gloria y otros de subyugación y crisis, pero sólo los primeros han dejado huella, generando un magnífico espacio para el paseo y el disfrute.

Un paseo por Praga de la mano de Ignacio Muro Benayas, incansable viajero y amante de la cultura y la utopía.

Cuentaviajes Praga, en el Centro

Relato de viaje a Praga, en el Centro

Centro de espacio y de historia

Acostumbrados a separar Europa entre un este y un oeste divididos por una línea imaginaria, con Praga al otro lado, hay que empezar a reubicar a esta urbe en el espacio central que disfruta y merece.

La ampliación de la Unión Europea vuelve a colocar el centro europeo donde ya estuvo en buena parte de su historia.

Praga es parte de ese centro en muchos sentidos. En primer lugar geográfico. A menos de 1.000 km. se encuentran prácticamente todas las grandes capitales de Europa a excepción de Madrid, Londres, Moscú y Estambul.

Reloj del Ayuntamiento

Ser centro no es solo un resultado de distancias espaciales. Es centro también porque lo fue siempre; porque ha sufrido, como el que más, los conflictos europeos entre tolerancia e intransigencia y entre desarrollo económico y progreso social o entre la centralización de los imperios y el deseo de supervivencia de las sentimientos nacionales; porque ella misma fue capital imperial y también cabeza de sublevados contra el Sacro Imperio Romano Germánico, primero, y contra el Austro Húngaro después; porque participó durante 40 años de la Europa socialista y representó, dentro de ella, casi siempre, su parte más lúcida y rebelde contra Moscú.

Torre de la Polvora
Porque durante cientos de años ha formado parte de ese espacio fronterizo en el que las religiones católicas, ortodoxas, protestantes, judías y musulmanas han librado batallas, a menudo sangrientas entre ellas, y también en conjunto contra el racionalismo y el agnosticismo en los dos últimos siglos; porque es frontera entre la lengua y cultura germánica y la eslava, entre el alfabeto cirílico y el romano... porque conserva huella en su arte de la presencia de germanos, ucranios, franceses, suecos, españoles, rusos, italianos...

    

Rebeldía y cultura

...Y también con la huella de EEUU. Porque los checos y Praga mantienen vínculos afectivos y culturales con EEUU que se manifiestan, sobre todo, a través de la música.

No solo porque su principal compositor musical Antón Dvorak (1841-1904) fuera director del conservatorio de Nueva York durante cuatro años y compusiera, allí y para ellos, la simbólica sinfonía del Nuevo Mundo.

También porque, desde siempre, Praga ha sido la capital del jazz en Europa, donde disfruta, desde mediados de la década de los 30, de una influencia que no puede compararse con ninguna otra ciudad.

Kavarna Slavia en Narodni

El jazz supuso también un signo de identidad nacional y de rebeldía bajo el comunismo, cuando se consideraba un producto típicamente capitalista. Y es frecuente encontrar bandas que a la manera de Nueva Orleáns amenizan las calles y el puente con el libre juego de clarinetes y violas.

Iglesia de San Wenceslao de Zderaz, Siglo XIV
El empuje y la riqueza de burguesía, desde los siglos XIIII y XIV, el poso cultural que desprenden sus diversos rincones, la superposición de estilos y el equilibrio de su mestizaje y del pasado y el presente conforman una ciudad única. Disponiendo de tres monumentos emblemáticos, iconos turísticos del primer nivel, como lo son el puente de Carlos sobre el río Moldava, la plaza de la Ciudad Vieja y el Castillo, lo mas bello de Praga es, sin duda, Praga misma. Sus calles y rincones, sus iglesias, sus monumentos, sus múltiples cafés y restaurantes, sus casas modernistas, sus espectáculos, su río, sus montañas y parques... en resumen su historia, su esencia recuperada, mantenida y conservada.

    

Disfrutar de la urbe

Por ello, el consejo al viajero es que pasee y disfrute a su aire, que haga sus propios recorridos o que se pierda sin ellos, que se deje sorprender y que busque en sus guías cualquier dato que le permita relacionar lo que le sorprende.

...Y, también, que intente visitar los sitios más simbólicos a horas intempestivas, si no quiere verse arrollado por otros semejantes: merece la pena.

Edificio Modernista de la calle Paristka

Uno de esos recorridos deberá gozar de los edificios modernistas de la calle Paris, Parizska, que divide en dos el barrio judío, pasear por sus calles transversales. Otro deberá partir de la plaza de Wenceslao y recorrer el paseo Imperial, (el palacio Municipal, la Torre de la Pólvora) y la Narodni hasta su desembocadura en el rio, junto al Teatro de los Estados y la Isla Eslava.

San Vito detalle puerta lateral

Pero sobre todo, relájese y disfrute de su estancia.

    

El sabor de un puente

Vamos a hablar brevemente de lo más destacado.

Puente de Carlos. - Si hay un arquitecto que haya dejado impronta en Praga ha sido el alemán Peter Parler (1330-1399) autor no solo del puente de Carlos IV, sino también de la Torre de la Pólvora y de la parte oriental de la catedral de San Vito, todos ellos monumentos emblemáticos del gótico tardío.

El puente, construido en 1380, consta de dos torres, una de ellas la de la Ciudad Vieja también del mismo arquitecto, y de 30 estatuas, copias de los originales, que fueron instaladas 300 años después en un goteo representativo de las distintas ordenes religiosas.

Puente de Carlos

Desde que, en 1683, los jesuitas colocaran en el centro del puente la primera, correspondiente a San Juan Nepomucemo, patrón de los checos, surgieron otras hasta que en 1850 se completaron las últimas que cierran esta cartelera expositora de los diferentes santos y las diversas ordenes influyentes en cada momento. Si de un ranking de influencias se tratara, España, con cuatro santos, se sitúa entre los primeros puestos, por detrás de checos, franceses e italianos.

Puente de Carlos

    

Una plaza-libro de historia

La plaza de la ciudad vieja. Es imposible no disfrutar de sus falladas barrocas y renacentistas, con sus cafés, sus omnipresentes músicos ambulantes y sus carretas en la que ofrecen cerveza, vino caliente o panecillos

En la plaza destaca el Ayuntamiento de la Ciudad Vieja con su reloj astronómico (1410), la iglesia de Nuestra Señora de Tyn coronada por sus imponentes agujas góticas y la Iglesia barroca de San Nicolás.

Pero sobre todo se la debe disfrutar sabiendo que es y ha sido el centro de la historia checa, pues casi todos los episodios significativos han tenido lugar en esta plaza.

Agujas de Nuestra Señora de Tyn desde la plaza

Allí fueron ejecutados (en 1422 y 1437) los lideres husitas, reformadores radicales enfrentados a Roma y seguidores de Juan Huss, símbolo de la independencia de los checos contra todos los poderes; allí fueron decapitados 200 años más tarde 27 protestantes después de que las tropas de la Santa Alianza y los Habsburgo, apoyados por España, derrotaran a los checos en la batalla de la Montaña Blanca (1621).

Sala Municipal y Torre de la Polvora

Una derrota por la que pierden su élite y su autonomía durante tres siglos y que trajo consigo la despoblación de Praga (de 64.000 a 20.000 habitantes), y la imposición del catolicismo por la fuerza en un proceso que combina absolutismo, germanización y Contrarreforma; allí se enfrentan los checos a las unidades nazis de las SS en retirada cuando intentaban destruir el Ayuntamiento de la Ciudad Vieja, tres días antes de que Praga fuera liberada por el Ejercito Rojo; y allí también se simboliza la finalización de la Primavera de Praga cuando en 1968, es ocupada por los tanques del Pacto de Varsovia.

    

...Y un símbolo del poder

El castillo es el otro símbolo de Praga, centro de poder de los últimos 1200 años cuyos titulares han dejado huellas mediante múltiples reconstrucciones y renovaciones hasta redondear la fortaleza antigua más grande del mundo.

Cuenta con 570 metros de longitud y 128 metros de anchura como promedio.

Incluye edificios emblemáticos como la catedral de San Vito diseñada en el más puro gótico francés por el arquitecto de Carlos IV, Matías de Arras, pero culminada a su muerte por el alemán Peter Parler en el estilo más libre del gótico tardío con portadas ricamente decoradas por escenas históricas y bíblicas (ver la Puerta Dorada). Destacan también sus vidrieras tradicionales y modernas.

Iglesia de San Vito puerta lateral

En el antiguo Palacio Real, otro edificio del Castillo, destaca la Sala Vladislav cuyo gran tamaño permitía, no solo el ser utilizada para grandes banquetes y fiestas, sino también para celebrar, cuando hacía mal tiempo, torneos a caballo. Y en el mismo palacio la Sala de los Nuevos Registros de la Tierra, el antiguo archivo de los títulos de propiedad cuyas paredes están cubiertas con antiguos escudos. Incluye también la Torre de la Pólvora y la Basílica de San Jorge.

Iglesia de San Vito. Interior.

Información general de la ciudad en la Guía de Praga, de guiarte.com