Qué ver en Petra, la ciudad rosa

Visitas y monumentos y otras cosas que hay que ver en Petra, la ciudad rosa

la visita

El punto de partida ideal es el centro de visitantes de la ciudad de Petra.

Beduino con caballería, en las rampas de entrada a la ciudad. imagen de guiarte.com. Copyright

Allí hay numerosos jordanos que ofrecen al viajero desde gafas de sol hasta agua o refrescos, sin olvidar las posibilidades de contratar un animal para hacer el recorrido a lomos de él o en carrito.

Es preciso empezar la visita adecuadamente: ropa deportiva; calzado cómodo y para campo, sombrero o gorra, crema de piel para evitar las quemaduras por la sequedad y el sol...

Y agua… mucha agua.  

Djin blocks

El camino va, polvoriento y con olor de deyecciones del ganado, en dirección el oeste, en suave descenso, al lado de una rambla habitualmente seca, en un paisaje atractivo y seco.

uno de los Djin blocks. Imagen de guiarte.com. Copyright

Lo primero que halla el visitante son los Djin blocks, monumentos de forma cuadrada y de construcción nabatea, de función misteriosa.

Pudiera tratarse de una tipología inusual de tumbas, aunque tampoco sería extraño que fueran construcciones en honor del dios nabateo Dushara, representado usualmente con forma geométrica.  

Tumba de los obeliscos de Petra

A medida que avanza el camino, el ánimo del visitante empieza a subir (al igual que la temperatura) al comprobar cómo van apareciendo construcciones monumentales.

Tumba de los Obeliscos. Imagen de guiarte.com. Copyright

La primera de las grandes construcciones es la tumba de Los Obeliscos, coronada por cuatro de éstos.

Debajo de los obeliscos se observa un triclinio y en la parte inferior tres habitaciones que hacen sospechar que estuvieron destinadas a la organización de banquetes funerarios en honor de los muertos.  

El siq

Poco más adelante se inicia el Siq, que no es sino un angosto desfiladero de cuatro a seis metros de anchura, 40 a 170 metros de alto y 1,2 kilómetros de longitud.

El desfiladero se va estrechando a medida que avanza. imagen de guiarte.com. Copyright

Al comienzo del mismo, la rambla se desvía de forma artificial por un túnel en dirección al norte, y quedan únicamente a ambos lados del desfiladero, unos canalillos por los que se conducían sendos reguerilllos hacia el interior de Petra.

Un arco nabateo de aspecto triunfal, al inicio de la travesía, está arruinando, pero aún se ven sus muñones. Luego el camino va descendiendo. Antaño estuvo cubierto de gruesas piedras, a la usanza de las vías romanas, cobertura que ha ido desapareciendo por los arrastres de agua.

El desfiladero fue tal vez una vía de purificación espiritual, un lugar donde encanta el ambiente de silencio, en el que se goza del frescor de la umbría y del aroma de las higueras que crecen entre la roca, y al que llegan cantos de alondras.

El impacto del Siq se hace impresionante al final. cuando el desfiladero termina y el viajero ve aparecer, poco a poco, el edificio del Tesoro. Fotografías de guiarte.com. Copyright

En las paredes se observan hornacinas en honor al dios Dushara, un desfile procesional de hombres y animales (casi borrado por el tiempo y la barbarie), inscripciones históricas y hasta un altar de sacrificios, sencillo, en medio del camino, y al lado de un pequeño habitáculo excavado en la roca, tal vez lugar del sacerdote o para almacén de elementos de culto.

Muy cerca del altar, una de las inscripciones reza: “El enemigo de mi enemigo es mi amigo”, y alude a la amistad con Roma, enemiga del imperio de Cleopatra.

El tortuoso avance por el siq termina de forma abrupta, cuando por la estrecha abertura del desfiladero aparece El Tesoro.

El Tesoro del faraón

El Tesoro es el edificio más emblemático de Petra, ubicado estratégicamente en un espacio reducido y relativamente protegido de la intemperie, con un suave color rosado y una factura sumamente clasicista.

El Tesoro. Imagen de guiarte. Copyright

Debe su nombre a una leyenda –tal vez influenciada por los datos de Egipto- relativa a la existencia de tesoros de algún rey o faraón, riqueza que estaría en la urna que se halla en el piso superior. El afán por el tesoro hizo que numerosa gente disparase, infructuosamente, sobre esta piedra maciza, consiguiendo, únicamente el deterioro estético de la misma.

El conjunto esta integrado por una fachada de dos niveles, la de abajo sostenida por seis columnas, y coronada por sendos obeliscos no finalizados. El interior es una sala cuadrada sin decoración actual alguna.

En su entorno, bulle una animada sociedad de muchachuelos vendiendo piedras de Petra (tres un dinar) y collares labrados en huesos de camello; no faltan los beduinos con burritos o camellos, dispuestos a facilitar el traslado aquellos que al cabo de un par de kilómetros de andar sienten ya la presión de los zapatos o el cansancio de los músculos.

A partir de este lugar el siq varía en dirección noroeste, pasando ante otra Sala Sagrada (al otro lado del Tesoro), donde debieron realizarse antaño funciones relativas a los enterramientos.  

Calle de las Fachadas

El viajero sigue adelante, hacia el corazón de Petra, por la Calle de las Fachadas. Se trata de un denso conjunto de tumbas construidas por los nabateos en los farallones rocosos, con una cierta reminiscencia del arte asirio.


Las Fachadas. Imagen de guiarte.com. Copyright

Se puede acceder fácilmente a ellas, y hay al menos una cuarentena, de estructura notablemente similar.

En este lado del desfiladero, aparece pronto una escalera que sube en dirección sur y luego gira hacia el oeste y acaba en una cumbre, ante un altar de sacrificios en honor a Dushara, con sumideros para que corriese la sangre de las víctimas.

Merece la pena subir la escalera cuando el sol caliente poco. Exigirá esfuerzo, pero desde arriba hay una excelente vista general.

El Teatro

En la dirección de la rambla de Petra se halla el teatro. Los nabateos lo construyeron en el siglo I a de C. para un aforo de unos 4000 espectadores. Lo hicieron al modo griego, más abierto hacia el exterior.

El Teatro. Imagen de guiarte.com Copyright
Los romanos, tras la conquista de la ciudad, ampliaron el lugar para darle un aforo de 7000 personas. Pero un terremoto lo dañó severamente en torno al 363 después de Cristo, y parte de la estructura se reutilizó en otras dotaciones.

Las Tumbas Reales

El desfiladero deja de serlo a la altura del teatro. En la montaña opuesta aparecen unos inmensos enterramientos colectivos, los más grandes de Petra, denominados tumbas reales.

Es particularmente grandiosa la Tumba de la Urna. Imagen de guiarte.com Copyright

Es especialmente destacable la Tumba de la Urna, donde se guardaron los restos del rey nabateo Maluchos II, con una gran terraza abierta y columnatas en torno a ella, y un gran interior de paredes rectilíneas y gran capacidad (18 por 20 metros).

Esta tumba tuvo utilización civil en tiempos romanos y fue catedral bizantina más tarde. En el fondo tiene, para la función religiosa, tres pequeñas cámaras abiertas.

Otras tumbas son las de La Seda, interesante por sus coloraciones; La Corintia, muy deteriorada, pero de una estructura similar a la del tesoro, y la monumental tumba del Palacio, de inmensa fachada.

El decumanus de Petra

Siguiendo la dirección de la rambla y paralela a ésta, aparece la vía romana pavimentada, el decumanus.

El decumanus fue construido en el año 106 al modo romano y está el centro de la nueva ciudad.

En torno a ella se amontonan restos de numerosos monumentos: el ninfeo, los mercados, el Palacio Real, los baños nabateos, y las puerta del Témenos.

El solitario decumanus romano. Imagen de guiarte. com. Copyright

Qasr al Bint

Cerca del decumanus aparece otro templo nabateo de considerables dimensiones, que se ha mantenido vigorosamente enhiesto hasta la actualidad. Los beduinos le llaman Templo de la Hija del Faraón.

Probablemente se trata de un gran lugar de culto, en honor del dios Dushara.

Tienen sus muros 23 metros de altura y es un documento excepcional constructivo porque se trata de la única edificación nabatea no excavada en la piedra.

Qasr al Bint. Imagen de guiarte,.com. Copyright

Otros atractivos de Petra

Petra tiene una enorme extensión. la zona de la flecha verde, se esta investigando actualmente y es la ciudad bizantina. La flecha roja indica la ubicación de El tesoro, tras la montaña.

Imagen de guiarte. Copyright

La relación puede ser notablemente mayor. Incluiría la zona norte del decumanus, llena de ruinas, donde estaban sendas iglesias bizantinas; el templo de los leones alados, dedicado a la diosa de la fertilidad, Atargatis, compañera de Dushara; los recintos amurallados y el monasterio, muy parecido al Tesoro, aunque mayor.

Es un magnífico edificio del siglo III a. C. y fue utilizado de iglesia en época bizantina, como atestiguan las cruces talladas en los muros.

Es interesante la visita al monasterio, por el monumento y las vistas, pero es dura la caminata. Presenta una subida de 800 escalones, muy irregular, que requiere como una hora de ascenso.

En todo el territorio de Petra y alrededores se pueden hacer recorridos distintos para conocer elementos adicionales, entre ellos los castillos de los cruzados. El recinto de Petra debe abandonarse por la noche. No se puede acampar.