Astorga: Arte y chocolate

Murallas romanas, catedral gótica, palacio de Gaudí... y chocolate. Astorga es una de las pequeñas ciudades españolas con mayor riqueza de arte, historia y gastronomía.

Astorga posee una larga historia chocolatera. Guiarte.com

Tomas Álvarez. Guiarte.com. Astorga, 13/03/2017
Para el viajero interesado en probar los sabores clásicos derivados del cacao y conocer nuevas experiencia en la materia hay una cita muy importante: el IV Salón Internacional del Chocolate (16 al 19 de Marzo de 2017) donde se pueden degustar las creaciones chocolateras, escuchar a los maestros y conocer la elaboración del producto desde el pasado a la actualidad.

Desde tiempos romanos –cuando Astorga fue fundada- esta urbe ocupó el centro viario del noroeste peninsular. A ella afluían vías que comunicaban con Andalucía, en este peninsular, Portugal, Galicia y Asturias. En Astorga confluyen la Vía de la Plata y el Camino de Santiago... y por todos esos caminos trascurrieron los trovadores, los peregrinos, los guerreros, los artistas, los mercaderes... y los cocineros.

Para el turista, para el peregrino que viene desde Florencia, Estrasburgo o París siguiendo la ruta hacia Compostela, Astorga es un enclave sorprendente porque reúne el atractivo de lo monumental y lo culinario. Escritores de todo el mundo han dado fe de ello. El norteamericano James A. Michener escribió un libro a mediados del siglo XX en el que afirmaba haber comido en esta ciudad la carne más exquisita de su viaje por España. Otro prestigioso gastrónomo francés, Raymond Dumay, en su Guide du Gastronome en Espagne, calificó a esta pequeña urbe como “Rosa de los vientos” de las cocinas peninsulares.

Cartel chocolatero de principios del siglo XX, en el Museo del Chocolate. Guiarte.com

Capital episcopal desde tiempos romanos, esta ciudad atesora conocimientos culinarios que entroncan con amplios tiempos y territorios. Dumay ya dejó escrito que los arrieros maragatos proveían a la urbe de todo tipo de viandas y que a su vez fueron apóstoles de la difusión de productos y modos de cocinar.

Pero aparte del dominio de las preparaciones de embutidos, cecinas, carnes o productos del mar… Astorga tiene una historia propia en el Chocolate.

Se cuenta que Hernán Cortés fue el primer europeo que probó el chocolate, y que envió semillas de cacao al marqués de Astorga, en el siglo XVI. Esa relación pudo ser el primer encuentro entre este producto y Astorga.

El chocolate sería más tarde elemento de encuentro y goce en las buenas mesas y uno de los “vicios” de la clerecía. A buen seguro que en las acomodadas casas de la ciudad y en sus conventos se disfrutó de esta exótica bebida llegada de América. Los datos lo refrendan; en el siglo XVIII ya tenía Astorga ocho artesanos chocolateros, según el catastro del Marqués de la Ensenada. En los inicios del siglo XX hubo hasta 50 fábricas de chocolate. Hoy quedan cinco.

El coqueto Museo del Chocolate de Astorga ocupa un edificio modernista. Guiarte.com

Fruto de esa tradición, la ciudad posee un bello Museo del Chocolate que pasa por ser uno de los mejores en su género, con una esmerada colección de maquinaria, cartelería y litografías. Excelente colección de calendarios y carteles publicitarios modernistas de los chocolateros de inicios del siglo XX. En el propio museo se puede adquirir chocolate de los artesanos locales.

Pero además, la ciudad ha organizado un Salón Internacional del Chocolate de Astorga (SICA), que celebra ya su cuarta edición del 16 al 19 de Marzo de 2017, y en cuyos puestos habrá productos que satisfarán a los mayores golosos de este producto.

En este Salón, los sabores chocolateros de siempre suelen aparecer al lado de atrevidas experiencias para quienes buscan nuevas alianzas en torno al maridaje del cacao.

El objetivo del encuentro es fomentar la cultura y el negocio del chocolate, incrementar los conocimientos e intercambios con elaboradores de distintas regiones y países, y además, incentivar a la industria chocolatera local que hace unas décadas estaba alicaída y que poco a poco va recuperando negocio y calidad.

El Salón del Chocolate ocupa distintos espacios. El principal, el espectacular claustro del Seminario Mayor; pero también habrá otros ámbitos para la degustación, las conferencias técnicas, etc. Con todo ello, el viajero puede disfrutar del arte de la ciudad y del mejor chocolate.

Y si además se atreve con la cecina, el pulpo o el cocido maragato... pues buen goce y provecho.

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