Qué ver en La Rochelle

Visitas y monumentos y otras cosas que hay que ver en La Rochelle

El patrimonio artístico

El patrimonio de la ciudad de La Rochelle está ligado a su época de prosperidad. No se puede decir que La Rochelle tenga grandes tesoros artísticos ni soberbios edificios.

En la ciudad hay importantes edificios, como este de la Bolsa, Foto guiarte

De sus edificaciones medievales, gran parte han ido desapareciendo con el tiempo, especialmente durante las luchas religiosas.

Si tiene La Rochelle ese aire de historia y marinería que evoca una edad pasada, en la que fue puerta de salida de Francia hacia nuevos territorios y mercados.  

La tour de la Lanterne

Su forma, una base sólida y pesada de piedra y una aguzada flecha de aire gótico, otorgan una acusada personalidad a esta torre.

Tour de la Lanterne. Foto guiarte. Copyright

Fue realizada en el final del siglo XV, al borde mismo del mar, unos centenares de metros al oeste de la tour de la Chaîne, y unidas ambas por un mismo lienzo de murallas.

Con 55 metros de altitud, la torre debe su nombre de la Lanterne a su cualidad de torre-faro.

También se ha llamado torre de los Padres, en recuerdo de que allí fueron alojados (siglo XVI) trece religiosos, ahorcados y lanzados al mar. Eran los tiempos de las luchas protestantes.

La flecha es curiosa. Tiene una galería intermedia que da acceso a la torrecita donde estaba el faro.

Desde arriba hay buena vista hacia las islas, y en el interior se hallan también curiosos graffiti de prisioneros, ingleses o españoles, que purgaron su menas en tan lóbrego lugar.

Es una pena que la explanada existente ante la torre y el lienzo de murallas está permanentemente llena de automóviles, con lo que pierde encanto el enclave.

El puerto viejo

Construido por Leonor de Aquitania, el viejo puerto de La Rochelle es un recinto de sólidas defensas.

Interior del Viejo Puerto. Foto guiarte. Copyright

Entre estas defensas destaca la torre de San Nicolás, de 42 metros de altura y construida sobre pilares de roble.

Las torres de San Nicolas y de la Cadena guardan la estrecha entrada al puerto viejo. Foto guiarte

La tour Saint-Nicolas, de la segunda mitad del siglo XIV, reemplazó a otra anterior. Tiene tres salas octogonales superpuestas y un pequeño laberinto de escaleras y pasajes que termina en la parte superior, donde estaban los vigías.

Enfrente está la tour de la Chaîne, torre de la cadena, creada en el siglo XIV y gravemente dañada en conflictos posteriores, aunque restaurada en el XIX y XX.

Entre un fuerte y el otro se tendía la pasada cadena que obstruía la entrada al puerto.

El puerto ya no está repleto de mercaderes, corsarios o burgueses. Hoy el tráfico se ha desplazado más hacia el Atlántico. Pero conserva un marcado ambiente turístico. En torno al mismo,(cour des Dames y quai Duperré) se abren establecimientos de souvenirs y cafés, y por allí pasea una colorista caterva de turistas.

La Ciudad Vieja

A la ciudad vieja de La Rochelle se accede desde el puerto por la puerta de La Grosse Horloge. En principio era un acceso de la villa fortificada.

La histórica torre del Gran Reloj. Foto guiarte

Se trata de una puerta enmarcada entre sendas torrecillas, a la que en el siglo XV se le elevó la parte central para poner un campanario octogonal. En el siglo XVIII se volvió a modificar esta estructura para ampliar la entrada y darle el aspecto actual. Es un nudo neurálgico de La Rochelle, por que enlaza dos zonas de interés, muy amadas por los paseantes.

Esparcidos en la ciudad vieja hay bellos edificios, entre los cuales uno destacable es el monumental palacio de Justicia.

Se trata de un edificio que en 1604 ordenó construir Henri IV para manifestar su generosidad a los habitantes de la díscola urbe. De aquel trabajo quedan cuatro puertas esculpidas y un corredor, porque al final del XVIII se reemplazó casi en su totalidad por un nuevo con columnas corintias. En la fachada, monumental, y de apariencia greco-romana hay una inscripción: Templo de la Justicia bajo el reino de la libertad y la igualdad; el año segundo de la República Francesa.

Otro edificio interesante es la Maison Henri II, construida en el siglo XVI, en estilo renacentista. También tiene interés el hôtel de la Bourse. Se trata de un noble edificio del siglo XVIII, impulsado por los comerciantes de La Rochelle, y donde está actualmente la Cámara de Comercio y el Tribunal de Comercio. La edificación testifica el poder de la burguesía local del siglo XVIII.

Pero el casco antiguo es también un lugar agradable para pasear y contemplar casas de arquitectura tradicional y edificios nobles de piedra.  

Iglesias y catedral

En La Rochelle queda poco arte religioso, y gran parte de culpa la tuvo el permanente conflicto de religiones.

La inacabada catedral de la ciudad. Foto guiarte

Entre los materiales que restan está la torre de Saint-Barthélemy, del siglo XV, único vestigio que pervive de un templo originario del XIII. Como en otras ocasiones, la supervivencia del campanario se basó en que era una atalaya importante para la estrategia militar durante las guerra religiosas.

San Salvador fue edificada hacia el siglo XIII, y destruida en el XV por un incendio. Se reconstruyó en gótico, pero las luchas religiosas lo dañaron severamente por lo que la obra actual es parte gótica y el resto básicamente del XVIII.

La Rochelle pertenecía religiosamente a Saintes, pero tras las guerras religiosas, los católicos consiguieron hacer del lugar una sede diocesana.

Primero hizo de catedral un edificio de los protestantes, pero éste ardió y la cristiandad local clamó por una catedral.

Jacques Gabriel hizo los planos pero murió sin ver la primera piedra, en 1742; su hijo Jacques-Ange prosiguió la tarea, interrumpida a veces por falta de dinero. En el 1784 se bendijo la nueva edificación.

En el XIX se terminaron el ábside y la cúpula, pero nunca se abordó la realización de los campanarios, por lo que el edificio parece incompleto. El exterior es severo y poco grandioso; el interior tiene cierta elegancia.  

El Ayuntamiento

Situado en el casco antiguo, el ayuntamiento de La Rochelle es sumamente interesante.

Airoso aspecto exterior del ayuntamiento de la ciudad. Foto guiarte. Copyright

Encerrado tras un muro del gótico final, protege en su interior una poderosa fachada renacentista y una escalera posterior.

La fachada se asienta sobre unas gruesas columnas, todo ello con una acusada personalidad propia y bastante originalidad. Parece ser del arquitecto hugonote Du Cerceau.

Estatuas de mujeres, representando las virtudes cardinales, destacan en esta fachada interior. Dentro, las restauraciones del siglo XIX han mantenido un aire de gran dignidad.  

Los museos de La Rochelle

Museo Orbigny-Bernon, Museo de Bellas Artes, Museo de Historia Natural, Museo del Nuevo Mundo, Museo Marítimo y El Acuarium.

Museo Orbigny-Bernon
Consagrado básicamente a la cerámica, tanto local como de extremo oriente.

Museo de Bellas Artes.
Tiene buena pintura del siglo XX; bastante obra de pintores regionales y otra de gentes conocidas como Corot, Doré, Rouault, etc.

Museo de Historia Natural.
Muy interesante en materia de ciencias de la naturaleza y etnografía.

Museo del Nuevo Mundo
Con muestras de las relaciones entre la metrópoli francesa y ultramar

Museo Marítimo
Con materias del mundo del mar: pesca, comunicaciones, meteorología, así como elementos vinculados a Yves Cousteau.

El Acuarium
Uno de los mejores acuariums de Europa, a partir del 20001, destinado a ser una Meca para un millón de visitantes año.  

Los alrededores

Es posible disfrutar del entorno de La Rochelle. Muy cerca está la Isla de Ré, donde se conservan las marismas. Pero hay más islas: Oléron, Aix, etc.

La bahía de La Rochelle es como un entorno propicio para gozar del paisaje o navegar.

Entre Olerón y Aix está el Fort Boyard, una especie de gran navío de piedra construido sobre un banco de arena, destinado a proteger el arsenal de Rochefort y el entorno en caso de conflictos bélicos.

El fuerte se hizo en el XIX y allí se iba a ubicar 74 cañones, aunque el progreso de la artillería hizo pronto inservible este fuerte, monumento histórico, que muestra al mar permanentemente la futilidad de las construcciones humanas.

Cerca de la ciudad está también Rochefort, nacida en el siglo XVI bajo el impulso de Colbert, ministro de Marina, para proteger este flanco atlántico.

En 1690 se hizo allí un gran arsenal. Pero el mayor calado de los barcos arruinó aquel momentáneo esplendor. Quedan muchas casas de la época buena del lugar; una iglesia estupenda, neoclásica;la antigua Bolsa; la gran fábrica de cordajes, etc., evocando todo un pasado ya lejano.  

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