Guía comarcal de la Isla de Santa Catarina

Uno de los destinos más bellos de Brasil es la Isla de Santa Catarina, en el estado del mismo nombre.

La isla – a unos mil kilómetros al sur de Río de Janeiro- acoge a la capital del estado, Florianópolis, y a muchas otras poblaciones cargadas de belleza y atractivos. La parte norte de la misma está llena de centros hoteleros, en tanto que la zona sur es más salvaje y desconocida, pero sin duda aún más atrayente para el turista que no busca la masificación.

Guiarte.com ha hecho un recorrido a fondo de este territorio, para elaborar una guía que oriente al viajero que busque algo más que el sencillo binomio de sol y playa.

Una guía con textos del escritor Tomás Alvarez y fotografías del equipo de guiarte.com

Gastronomía y compras en la isla de Santa Catarina

Información general de Isla de Santa Catarina

Uno de los destinos más bellos de Brasil es la Isla de Santa Catarina, en el estado del mismo nombre.

La isla de Santa Catarina

Decenas de miles de turistas llegan cada año a Santa Catarina, atraídos por la fama de sus playas norteñas. Pero la gran parte de ellos regresa a sus lugares de origen sin haber visto lo mejor.

Playa de Canasvieiras. Imagen de Guiarte.com

El norte de la isla tiene el famoso “binomio” de sol y playa… Pero afortunadamente Santa Catarina es más, mucho más.

La isla, de unos 500 kilómetros cuadrados, tiene forma alargada, con más de 50 kilómetros en línea recta desde su extremo norte hasta el sur. Y está bastante poblada, porque en el centro de la misma, frente al continente, se halla el cogollo de la ciudad de Florianópolis, capital del estado de Santa Catarina, que llega desde el Atlántico hasta el noreste de Argentina.

La población de la isla, unos 300.000 habitantes, se distribuye muy irregularmente, pues buena parte del espacio geográfico aún está ocupado por la Mata Atlántica, la selva primitiva que cubre gran parte de la zona montuosa, y de forma especial el entorno de la Lagoa da Conceióao y la parte sureña.

La Isla de Santa Catarina. Guiarte.com

Santa Catarina pertenece administrativamente al municipio de Florianópolis y se divide en doce distritos. Además de la propia Florianópolis, están los de Barra da Lagoa, Cachoeira do Bom Jesus, Campeche, Canasvieiras, Ingleses do Rio Vermelho, Lagoa da Conceióão, Pвntano do Sul, Ratones, Ribeirão da Ilha, Santo Antonio de Lisboa y San Joao do Rio Vermelho.

Desde la capital, Florianópolis, hay tres puentes para llegar al continente: el más famoso de ellos lleva el nombre de Hercilio Luz, ahora está fuera de servicio, aunque es el icono local. Los otros dos -ponte Colombo Salles y ponte Pedro Ivo Campos- acaparan la amplia circulación rodada que fluye entre la isla y el continente, generada en buena parte por el turismo. Argentinos, paraguayos y uruguayos, además de los brasileños, abarrotan en verano las playas más concurridas del norte, y muchos de ellos utilizan el vehículo propio.

La isla de Santa Catarina se une al continente, en Florianópolis, a través de tres puentes. Guiarte.com

Sin embargo, conducir por la isla es un martirio. Malas carreteras, colapsadas, mal trazadas, mal firme… y para colmo una serie de bandas elevadas, anárquicamente dispuestas, mal construidas, peor mantenidas y desastrosamente señalizadas, que transforman el viaje en una expedición de riesgo.

Durante mi larga estancia en la isla, en Ribeirao da Ilha, contemplaba perfectamente el tráfico aéreo del aeropuerto, porque estaba a una distancia real de cuatro kilómetros del mismo. Sin embargo, el día que abandoné el lugar tuve que salir con tres horas de antelación, y aun así en algún momento vi peligrar el plan de viaje. Para llegar al aeropuerto había que hacer más de 20 kilómetros por una carretera colapsada (a veces cortada) en un rodeo ridículo, máxime cuando hay una carreterita cercana a la costa que lo evita …pero cuyo tráfico está vedado a la generalidad de la población, por estar en terreno militar.

Casas de aire azoriano, en Ribeirao da Ilha. Guiarte.com

Sin embargo, vale la pena soportar el abandono a que está sometida la isla, especialmente por su enorme encanto natural.

A lo largo de sus 500 kilómetros cuadrados se hallan numerosos montes, el más de elevado de los cuales es el de Ribeirao, con unos 530 metros de altitud. Hay también dos bellísimas lagunas. La mayor, es la Lagoa da Conceióão, de agua salina y situada hacia el centro de la isla; la otra, de agua dulce, es la Lagoa do Peri. Una naturaleza magnífica y salvaje rodea ambos espacios.

A varios lugares de la isla es imposible llegar con vehículos de ruedas. No hay carreteras en gran parte de la zona sur, y también son escasas en el entorno norte de la Lagoa da Conceióão. Y lo deseable es que no se hagan, porque la situación actual ha permitido una extraordinaria conservación del hábitat. Allí donde no se llega con el automóvil es posible acceder a través del algún sendero o mediante el uso de embarcaciones.

Florianópolis y la isla de Santa Catarina

Mucha gente confunde Florianópolis con la Isla de Santa Catarina y cree que la isla se denomina realmente Florianópolis. Explicaré las razones de la confusión.

Pueblos como Canasvieiras, a 30 kilómetros de la ciudad de Florianópolis, tienen entidad y vida activa propia. Guiarte.com

Formalmente, el Ayuntamiento de Florianópolis engloba la isla de Santa Catarina y parte del continente.

Por esta razón, "administrativamente” se entiende que los pueblos ubicados en la isla son barrios o distritos del mismo Florianópolis, aunque estén a más de 30 kilómetros, separados por montañas, lagos o manglares.

A efectos de organizar una guía de la región, Guiarte.com adopta una definición universal, no política sino geográfica, y por ello entendemos que es necesario distinguir bien lo que es la isla (Santa Catarina) y lo que es la ciudad (Florianópolis).

La ciudad de Florianópolis es el gran entramado urbano que se ubica en el centro de la isla, al lado del continente, y en la parte inmediata de este. Asimismo, entendemos que multitud de otros lugares de la isla -Armaçao, Canasvieiras, Santo Antonio, Ribeirao etc.- son localidades con identidad propia y no barrios o distritos de Florianópolis .

Catedral de Florianópolis, la gran ciudad de la isla de Santa Catalina. Guiarte.com

Una localidad es una división territorial o administrativa genérica que define a un núcleo de población con identidad propia. Cualquiera de los lugares citados tiene esa identidad, un espacio, un entramado urbano, una historia propia. Son por lo tanto pueblos o ciudades y no distritos o barrios, de acuerdo con lo que señalan los tratados de Geografía Humana.

Lo que sí es posible identificar en torno a Florianópolis es el criterio que define las conurbaciones. Una conurbación integra varias ciudades, no necesariamente con una continuidad de los espacios urbanos.

La conurbación de Florianópolis
Un área conurbana suele componerse de varias ciudades que se diferencian funcional y orgánicamente, y cada una de ellas presenta una organización del espacio propio. Desde el punto de vista espacial, la conurbación no requiere la continuidad física de los espacios construidos. Una conurbación integra poblaciones con actividades diferenciadas, dinámica propia y espacios económicos y urbanos propios. En este sentido si es posible hablar de la conurbación de Florianópolis, en la que entrarían las localidades de la isla y también varias poblaciones del continente, que tienen en Florianópolis un espacio especializado de compra, administración, aeropuerto, etc. Esta conurbación, con lugares continentales como San José, Palhoça, Biguaçu, etc. alcanzaría el millón de habitantes.

Santo Antonio de Lisboa, otro lugar de notable personalidad, en la isla de Santa Catarina. Guiarte.com

Norte y Sur de la Isla de Santa Catarina

Hay un Norte y un Sur de la isla: un norte con más dotaciones turísticas y mejores vías de acceso y un sur más bello, pero más abandonado.

Playa Brava, en Cachoeira, un espacio bellísimo en el que sobra mucho cemento. Imagen de guiarte.com

Personalmente, me inclino por el sur, pero el lector debe saber que siempre he amado el disfrute de la belleza y lo natural, lo auténtico.

El aeropuerto de Hercilio Luz se halla al sur de la ciudad de Florianópolis, pero los caminos de su entorno conducen hacia el norte. Una autovía une la ciudad con las poblaciones del norte de la Isla, para dejar a los miles de turistas en lugares como Canasvieiras, Jureré, Cachoeira o Ingleses do Rio Vermelho.

En estos lugares abundan las calles bien asfaltadas, las excelentes edificaciones, los negocios turísticos, los restaurantes con oferta internacional, las grandes discotecas…

Las playas son excelentes, aunque –como ocurre en gran parte de la isla- se ha permitido en muchos casos a los particulares avanzar hasta la arena, en detrimento de los paseos marítimos o instalaciones de uso público.

A Costa da Lagoa no llega la circulación rodada; sólo los barcos. Imagen de guiarte.com

Para muchos, Jureré es la Ibiza o el Miami del Atlántico Sur, con su “movida” juvenil y festera. En lugares como este es habitual encontrar a personajes populares de la farándula brasileña y también de otros países del Cono Sur.

Frente a esta imagen frívola y turística del norte, el sur ofrece otra visión, más popular, más rural y pesquera.

En el lado occidental se suceden espacios con pequeñas playas y zonas de cultivos marinos. A un lado de la carretera se eleva la montaña dominada por una frondosa vegetación, al otro el mar, con numerosas casas de gente dedicada a la pesca o restaurantes.

Ribeirao da Ilha y las localidades más sureñas son humildes. En Caeira da Barra do Sul termina la carretera. Aún queda un buen trecho a pie para llegar a Naufragados, en el extremo sur.

Atardecer en Tapera do Sul, en el distrito de Ribeirao da Ilha. Guiarte.com

Por el otro lado de la isla aparecen espacios bellísimos en la Lagoa do Peri, Armacao o Pantano do Sul, donde se acaba la carretera, en una bahía llena de belleza, con el archipiélago de las tres islas Irmã, en la bocana.

Estos espacios recónditos conjugan belleza y gastronomía. Ribeirao es el paraíso de las ostras, y en Armacao o Pantano do Sul se ofrecen magníficos pescados. Son localidades de origen azoriano en las que la pesca se ha practicado siempre, incluso la de ballenas.

Y entre Norte y Sur, la Lagoa da Conceióão. En torno a ella, el viajero también encontrará lugares maravillosos.

Y arriba, en el norte, playa y ocio, en un espacio en el que el mar adquiere unos azulados esplendorosos.

La Historia de Santa Catarina

Por toda la isla hay concheros que testimonian las zonas de vida de grupos tribales muy antiguos, así como rocas con inscripciones diversas que han sido fechadas en varios milenios antes de Cristo.

Petroglifo en una roca de la Isla de Campeche. Imagen de Guiarte.com

Cuando llegaron los españoles a la zona, habitaban en ella tribus tupi-guaranís. Se le dieron al lugar diversos nombres, pero pronto quedó denominada la isla como Santa Catalina, Santa Catarina, en portugués.

El personaje más legendario que estuvo en la isla fue Alvar Nuñez Cabeza de Vaca. Este explorador fue uno de los supervivientes de un naufragio ocurrido en 1526 en una exploración de Florida. Conviviendo con los indios, aprendiendo sus lenguas y costumbres, realizó un viaje de ocho años recorriendo todos los territorios sureños del actual EE.UU. hasta llegar a California. Vuelto a España tras aquella gesta, recibió un nuevo destino en Rio de la Plata, territorio que tenía su capital en Asunción del Paraguay.

Cabeza de Vaca se asentó en Santa Catalina y desde la zona –con el apoyo de un grupo de indios tupi-guaranís- emprendió un viaje en línea recta para alcanzar por vía continental (no fluvial) la ciudad de Asunción. Esa empresa, que le exigió un recorrido de cinco meses, le llevó también a descubrir las cataratas de Iguazú.

Templo colonial en Lagoa da Conceição. Imagen de Guiarte.com

Pero el mayor impulso colonizador a la isla llegó con el bandeirante Francisco Dias Velho, quien, en 1675, fundó la actual Florianópolis con el nombre de Nuestra Señora del Destierro.

La corona portuguesa intervino posteriormente en la zona para reforzar un flujo migratorio de gentes de las Islas Azores, con intención de utilizar la isla con fines estratégicos.

Aún en el siglo XVIII la zona volvió a poder español, merced a una expedición al mando de Pedro de Ceballos, aunque pocos tiempo más tarde volvería a la corona de Portugal, que cedió a de Santa Catalina cambio sus posesiones en Guinea Ecuatorial.

En el siglo XIX, la ciudad de Nuestra Señora del Destierro (Desterro) se convirtió en capital de la provincia de Santa Catarina. Y en el final de ese mismo siglo simpatizantes del dictador militar Floriano Peixoto cambiaron el nombre de la población tras controlar la zona y fusilar a los dirigentes opositores.

La creación de puentes entre la isla y el continente ha sido una iniciativa clave para el desarrollo de la región. Luego, con el aeropuerto, se completaría la dotación de comunicaciones que ha permitido el despegue económico, en especial mediante el revulsivo del turismo.

El puente Hercilio Luz, el primero que unió la isla de Santa Catarina y el continente. Guiarte.com