Guía de Fráncfort

Fráncfort del Meno o Frankfurt am Main, es una de las ciudades históricas de Alemania, pero también es la capital económica europea.

Desde la Edad Media al siglo XIX, esta urbe fue el punto donde se elegían y coronaban los emperadores del Sacro Imperio Romano Germánico. También fue centro importante en la unificación alemana, aunque la capitalidad acabó en Berlín.

Sin embargo, Fráncfort ha sabido mantener su pujanza económica y hoy es una rica ciudad, sede del Banco Central Europeo, del Deutsche Bundesbank, de la principal bolsa de valores del continente y de una feria de importancia mundial.

Conserva además diversos monumentos que testimonian su vigoroso pasado, muy cerca de un espectacular conjunto de rascacielos que muestra el poderío económico de la urbe.

Una guía de Fráncfort realizada para guiarte con textos de Tomás Álvarez y fotos de Guiarte.com y Turismo Alemán.

Información general de Fráncfort: capital económica de Europa

Fráncfort ha sabido mantener su pujanza económica y hoy es una rica ciudad que conserva diversos monumentos que testimonian su vigoroso pasado.

La ciudad

Fráncfort del Meno o Frankfurt am Main, en alemán, es una ciudad sorprendente por su poderío económico y su larga historia, de la que quedan diversos testimonios pese a los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial.

La torre de la catedral imperial de Fráncfort emerge sobre el caserío del casco antiguo. Imagen de Guiarte.com

Ciudad prácticamente destruida en 1944, Fráncfort ha sabido acomodarse con vigor a los nuevos tiempos y hoy exhibe a lo largo de ambas orillas del Rin una gran oferta cultural, a la par que desempeña un papel directivo en las finanzas europeas.

Los rascacielos más emblemáticos de Alemania están en su casco urbano, pero también centros civiles y religiosos íntimamente unidos a la historia del Imperio Romano Germánico y a los procesos de unificación alemana.

Fráncfort ha sabido mantener su poderío económico y es sede del Banco Central Europeo, del Deutsche Bundesbank, de la principal bolsa de valores del continente y de una feria de importancia mundial, en la que se presentan notables salones comerciales, entre los que destacan los dedicados al Libro y al Automóvil, aunque el calendario es extenso, salvo en los meses de estío y diciembre.

Rascacielos de Fráncfort, al anochecer. Imagen de Guiarte.com

El centro de Fráncfort se halla al norte del río Meno o Main. Su corazón histórico se extiende alrededor de la Römerberg. Pero fuera de ese centro –en el que abundan edificios de marcado valor histórico –muchos de ellos reconstruidos en la segunda mitad del siglo XX- hay una excepcional orilla sur del río, con una oferta museística de primera línea.

Pero aparte de los museos, Fráncfort es también ciudad de cultura. Su tradición cultural va desde el ámbito de la Ópera al mundo del libro, en el que destaca por tres motivos: la mencionada feria del libro, la sede de la Biblioteca Nacional Alemana y el ser cuna de Johann Wolfgang von Goethe.

Todos estos ingredientes hacen de Fráncfort -con sus 700.000 habitantes- una urbe culta, atractiva, cosmopolita y rica. Su riqueza y su skyline es la causa de que algunos la bauticen como Bankfurt o Mainhattan.

Fráncfort posee una de las ferias más importantes del mundo en el ámbito de la automoción. Imagen Deutsche Zentrale für Tourismus Joachim Messerschmidt

Historia

Fráncfort es una de las ciudades alemanas de historia más densa. Su mismo nombre alude a su pasado: Fráncfort o Frankfurt equivale a “Paso de los francos”.

Rascacielos de Fráncfort vistos desde el Puente de Hierro sobre el Main. Imagen Guiarte.com

Esta ciudad ya tuvo cierta vida en tiempos romanos. La zona denominada Rцmerberg, en el casco histórico, recuerda precisamente la presencia romana.

Creció en la Edad Media amparada por su situación estratégica en el punto de cruce del caudaloso Main, y el mismo Carlomagno estuvo algún tiempo residiendo en la ciudad.

En el periodo del Sacro Imperio Romano Germánico, la ciudad fue sede de la coronación del emperador, y desempeñó un papel crucial en el siglo XIX en el proceso de unificación de Alemania.

Tumba en la capilla de la Magdalena, de la catedral de Fráncfort. Imagen Guiarte.com

El sino de Fráncfort llegaría con la guerras. En la II Guerra Mundial resulto salvajemente destruida por los bombardeos de la aviación aliada. Tras la guerra, estuvo a punto de ser denominada capital del país... pero triunfo Bonn y luego Berlín.

Pese a todo, Fráncfort es una ciudad clave de Alemania. Tierra de origen de los Rotchild y de Goethe, mantiene una capitalidad en los ámbitos de la economía y la cultura.

Con la unificación europea, la ciudad ha quedado como sede del banco Central Europeo, lo que le otorga una especia de capitalidad económica del continente, que se refuerza con su gran feria, le principal bolsa del continente y otras instituciones económicas y financieras...

Ocio y gastronomía

Fráncfort es una ciudad muy animada, con abundantes lugares para el ocio y buenos centros de compra.

La Zeil de Fráncfort es la popular avenida de comercial, siempre abigarrada de público. Imagen de Guiarte.com.

Todo el centro es fácil para el peatón, y tiene buena animación. Abundan los bares y cafés y los puntos donde comprar. …Y si el viajero quiere dejar el suelo y ver la ciudad desde el las alturas también tiene excelentes miradores, no sólo en los rascacielos de la ciudad (recomendable la Maintower) sino en la propia catedral cuya torre está abierta también al público… Otro punto para ver desde el bullicio de la urbe es el ático de la Zeilgalerie.

Aparte de los puntos de interés ya citados, la oferta es aún mayor, con lugares como el zoológico, siempre apreciado por el público infantil, o el Palmengarten, un excelente jardín botánico de más de un siglo de existencia.

Sobre 22 hectáreas, el visitante encontrará en el Palmergarten bellos jardines de plantas tropicales, palmeras, rododendros, cactario, rosaleda… con algunos puntos como la Casa de las Flores en las que todo el año hallará especies en floración.

En todas las zonas de la ciudad hallaremos bullicio. Curiosamente, la afluencia de visitantes es mucho mayor de lo que cabría pensar para una ciudad que está tan desequilibrada urbanísticamente y que apenas conserva grandes joyas arquitectónicas del pasado.

Interior de un centro comercial de Fráncfort: Imagen Deutsche Zentrale für Tourismus.Jochen Keute.

Pero tal vez su renombre por el poderío económico y sus centralidad como lugar de paso de las grandes vías aéreas que cruzan Europa facilitan que un denso turismo deambule por los lugares más típicos de la urbe.

Este último punto -el del tráfico aéreo- es importante. El aeropuerto de Fráncfort es el primero de Alemania y uno de los mayores del mundo por el volumen de su flujo de pasajeros. Las instalaciones se hallan a unos 10 kilómetro de la ciudad, bien conectadas con la urbe, a la que se llega bien merced a sus trenes rápidos. La estación ferroviaria del aeropuerto está junto a la terminal uno.

Esa cualidad de “puerta de Europa” se palpa en las calles, en las que se ve una sociedad cosmopolita, y donde sorprende la gran presencia de visitantes, sobre todo el gran número de orientales.

La potencialidad de la ciudad, por el volumen de visitantes y por su nivel económico, hace de la misma un lugar en el que abundan los establecimientos de restauración. Abunda la comida internacional y la oferta típica de Alemania, en la que no faltan los suntuosos codillos, con purés y chucrut..

Al frente de las carnes, En la ciudad, como en la generalidad de Alemania, están los preparados de cerdo curado, frecuentemente ahumado, en compañía de purés y y mostaza, como es el caso del Frankfurter rippchen, chuleta de lomo de tonos rosados.

Aunque lo más universal del lugar es la Frankfurter Wírstchen, la popular salchicha de Frankfurt, de cerdo ahumado, que se sirve con una ensalada de patata y mostaza

Un conjunto típico de Fráncfort: el Handkäs mit Musik (queso con música) y la sidra. Imagen de Guiarte.com

Entre los condimentos populares de la ciudad está la conocida Grie Soя, salsa verde hecha con nata y una mezcla de siete u ocho hierbas: berros, acedas, perejil, cebollino… Con ella se elabora el típico plato Frankfurter Gríne Soяe mit Kartoffeln und Eiern que integra huevos cocidos con papas al vapor y la famosa salsa verde. Esta salsa se utiliza también para acompañar otros productos como el pescado.

No falta otro preparado singular, típico como tapa para acompañar a una cerveza o una sidra: el Handkдs mit Musik. También se sirve como aperitivo previo a un sustancioso plato principal. Se trata de una porción de queso manipulado manualmente y marinado en una salsa avinagrada de cebolla.

Este queso no resulta recomendable para quienes quieren que su aliento no “cante”. Tal vez de ese “canto” –acompañado con algún regíeldo cuando la sidra o la cerveza ha sido abundante- deriva el nombre de “Handkдs mit Musik”, que se podría traducir al español como queso manipulado con música. Matrícula de honor para quien o quienes lograron dar al preparado un nombre tan apropiado.

El queso con música se acompaña con cerveza –muy buena en toda Alemania- o con el popular ƒppelwoi (vino de manzana) que es la sidra habitual de la ciudad.

La sidra – ƒppelwoi - Apfelwein o Ebbelwoi según los dialectos- es típica de algunos establecimientos, especialmente las tabernas de Sachsenhausen, el barrio que se halla frente al casco viejo, en la otra orilla del Meno, y también en el noroeste del casco viejo, en la zona más juvenil, en torno a la Bergerstrasse.

Entre los postres, típico y recomendable el Bethmдnnchen, un mazapán con forma esférica recubierto de almendras. También hay excelentes tartas, entre ellas las de manzana, Apfelstrudel.

Imagen habitual en una taberna de Fráncfort: Frankfurter Grüne Soße mit Kartoffeln und Eiern, cerveza y el popular appelwoi (vino de manzana o sidra) . Imagen de Guiarte.com

Hay restaurantes por doquier. En la zona de la Rómerberg abundan. Los hay populares también en la zona de la catedral, aunque la calle más típica para la restauración es la Fressgass, cercana también a la popular Zeil.

Si hablamos de tomar algo por la noche o al atardecer, hay lugares frecuentados y atractivos tanto en la zona de Rцmerberg como en la de la ”pera. Pero siempre cabe destacar la zona de Sachsenhausen, donde los asistentes se atiborran de sidra, que animan con salchichas o con el queso con música.

Para compras, la Zeil, la calle peatonal llena de bullicio, tiendas y centros comerciales. Se halla prácticamente en el centro de la ciudad, rodeada por callejas animadas donde abundan los cafés y las tiendas.

Entre las calles animadas cercanas, la Goethestrasse o la Schillerstrasse. En la Zeil hay también algunas grandes galerías comerciales que facilitan el encontrar cualquier tipo de productos.

Hay otros lugares también con ambiente y tiendas de diverso tipo, como la Bergerstrasse o la Schweizerstrasse, la principal calle comercial de del sur, en el ámbito del barrio de Sachsenhausen .

Palmergarten, tropicarium. Imagen de DZT/Palmengarten Frankfurt/Ernst Wrba

Entre los recuerdos típicos: la sidra, los mazapanes, las salchichas… en la misma Fressgass, calle culinaria por excelencia, se pueden encontrar.

Pero además de estos productos cabe llevarse de esta ciudad alguna de las típicas jarras de cerveza… o moda o joyas. En la Bankfurt, ciudad del dinero, hay también una amplísima oferta de lujo para los bolsillos de altísimo contenido.

La ciudad tiene una densa red hotelera que va desde el camping a los hoteles de alto lujo. Se recomienda cuidar las fechas porque hay ferias que atiborran la urbe de pasajeros y esto puede dificultar el acceder a una habitación del estatus que buscamos.

Que ver en Fráncfort

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