Qué Ver en Braga

Braga es una de las más bellas ciudades de Portugal. Su catedral es una joya, y ocupa el centro de un casco viejo en el que abundan los rincones llenos de encanto y monumentos de calidad extraordinaria.

Elementos romanos

Pocos elementos de la romanidad quedan visibles para el viajero que recorre la ciudad portuguesa de Braga. Entre ellos está la Fuente del Ídolo.

Muy cerca del casco viejo de la ciudad está la llamada Fuente del Ídolo, que no es sino una gran roca en la que aparecen algunas inscripciones y unas figuras esculpidas, ya muy deterioradas.

Una de las figuras es una persona vestida de toga, y a la izquierda se halla un nicho, en cuyo interior aparece un busto. Parece ser que se trata de un monumento religioso erigido por Célico Fronto, natural de Arcóbriga, dedicado al dios Tongoenabiago, del panteón indígena.

Reconstrucción virtual de la Fuente del Ídolo. Foto Guiarte Copyright

La visita está musealizada, con elementos informativos que reconstruyen el viejo monumento religioso, y que también informan sobre la vía romana que unía Bracara Augusta(Braga) y Asturica Augusta(Astorga), marcando un itinerario clave del noroeste hispano. Precisamente, esta vía pasaba por las inmediaciones del monumento.

Hay una zona de importantes contenidos arqueológicos en la llamada fregesía de Cividade, en ella están las termas públicas, aún no descubiertas en su complejidad, levantadas en los días de la dinastía Flavia. Cerca, al noroeste, hay otras importantes ruinas que parecen ser de un teatro, en tanto que al oeste se encuentran vestigios de las murallas.

La catedral

Principal sede eclesiástica en Portugal, Braga tuvo una catedral románica que contribuyó al despliegue artístico de este arte en el noroeste de la Península Ibérica.

Sala de relicarios, en la catedral de Braga. Foto Guiarte Copyright

Sin embargo, a lo largo de los siglos han continuado las obras en este monumento, de modo que apenas destaca el románico en la portada principal en cuyo acceso conviven los elementos góticos y románicos, así como la puerta sur, donde perduran tres hermosas arquivoltas, e interesantes capiteles de motivos florales y animalísticos.

Portada de la catedral de Braga. Foto Guiarte Copyright

El interior, de tres naves, es obra rehecha en el siglo XVIII, y en él conviven elementos dispersos de diverso tipo. En la capilla mayor un altar del gótico final, en la parte posterior una pila bautismal manuelina y -sobre todo- unos órganos barrocos realmente impresionantes, enfrentados uno al otro.

En el conjunto religioso hay varias capillas de distintas épocas, entre las que cabe citar las de San Geraldo, la de la Gloria y la de los Reyes. En esta última están las tumbas de los padres de Alfonso I de Portugal, Enrique de Borgoña y Teresa de León, hija de Alfonso VI de León.

El claustro y la portada principal están realizados en el siglo XVIII. En la portada reina cierta desarmonía, no sólo por la mezcla de estilos, sino por disponer las ventanas del hastial en distintos niveles que las de las torres y al incorporar otras anomalías, como el hecho de tener en la torre norte dos huecos para campanas y en la sur sólo uno.

El “Tesoro” alberga una extraordinaria colección de elementos, relicarios, ornamentos y orfebrería en general.

El Palacio Episcopal

El Palacio episcopal de Braga es un noble conjunto de edificios que se sitúa al norte de la catedral de la ciudad portuguesa.

Palacio Episcopal de Braga, fachada lindante con la catedral. Foto Guiarte Copyright

En el Largo do Pazo (Plaza del Palacio) se pueden contemplar hermosas fachadas en las que se asoman los estilos renacentista y barroco, pero el aspecto más medieval se percibe por la parte posterior, desde el coqueto Jardín de Santa Bárbara, con unas arcadas góticas y unas estancias de aire medieval, en las que destaca una robusta torre almenada.

En el palacio, que conserva estancias de el siglo XIV al XVIII, destaca la existencia de una importante biblioteca rica en elementos medievales.

Iglesia de San Fructuoso de Montelios

Hacia el noroeste de la ciudad de Braga, en el extrarradio, se halla una iglesia de un valor excepcional: San Fructuoso de Montelios.

Uno de los brazos de la iglesia de San Frutuoso penetra en el templo de San Francisco. Foto Guiarte Copyright

Se trata de una pequeña iglesia de la época visigótica, y de influencia bizantina, que estaba construida sobre planta de cruz griega, con cuatro brazos cubiertos con cúpulas. Los brazos confluyen en un bello transepto en el que destacan las columnas y arcos ultrapasados.

Fue construido en el año 656 como mausoleo de San Fructuoso, obispo de Braga y monje que tuvo una activa vida religiosa en el entorno del Bierzo(León)

La iglesia sufrió varias modificaciones en la Edad Media, fue redescubierta en 1897 y restaurada en el siglo XX. Se halla adosada a una buena iglesia, de fachada barroca relativamente austera.

Interior de San Fructuoso. Foto Guiarte Copyright

Bom Jesús do Monte

El monumento más famoso de Braga es sin duda el santuario del Buen Jesús del Monte, con su impresionante escalera barroca.

El templo del Bom Jesus, visto desde el arranque de las escaleras. Foto Guiarte Copyright

El santuario está ubicado en la cima de un monte en el extrarradio oriental de la ciudad, a unos cinco kilómetros del centro de la ciudad, donde ya había una capilla en el siglo XIV.

Interior del Bom Jesus. Foto Guiarte Copyright

Esta capilla fue sustituida por una nueva iglesia dedicada a la Pasión. Durante el siglo XVIII, varios obispos abordaron las espectaculares escaleras, que se complementaban con capillas dedicadas al Via Crucis y a las virtudes.

Ya en el final del siglo XVIII se iniciaron las obras de un nuevo templo de aire neoclásico, consagrado en 1834. Se trata de una magnífica iglesia, obra de Carlos Amarante, de una sola nave, magnífica luz, con una bella cúpula y un espectacular retablo, de aire teatral, dedicado a la Crucifixión.

El entorno de este conjunto es un parque sumamente animado.

Otras iglesias de Braga

Esparcidas por la geografía local, aparecen magníficos templos, entre los que cabe citar la Capilla de los Coimbras, el monasterio de Tibaes o el convento del Pópulo.

Portada barroca de la iglesia de San Francisco, a la que está adosada la de San Fructuoso. Foto Guiarte Copyright

La Capilla de los Coimbras, cerca a la catedral, obra de inicios del siglo XVI, pero con ciertos detalles de aire manuelino. Cerca de ella se halla un coqueto palacio, de los Coimbras, también de bella factura manuelina.

Iglesia de los Congregados. Foto Guiarte Copyright

Entre las edificaciones barrocas cabe citar al oeste de la ciudad el monasterio de Tibaes, magnífico complejo monacal del XVII.

Ya en el entrono más urbano, el convento del Pópulo, de origen manierista, pero que acaba engarzando con el barroco y aún el neoclásico.

Cerca de la catedral, las iglesias de la Santa Cruz y el poderoso complejo del hospital de San Marcos, con su templo barroco en el centro, cuya fachada avanza hacia el espectador.

Otro de los magníficos templos barrocos es el de Los Congregados, atribuido a André Soares, que sólo se terminó en el siglo XX. Y para cerrar este elenco, la iglesia de Santa María Magdalena, otra magnífica obra del mismo arquitecto.

Hospital de San Marcos, en Braga. Foto Guiarte Copyright

Palacios y otros atractivos

La casa del Mexicano o Palacio do Raio es uno de los edificios más bellos de la ciudad portuguesa de Braga.

Portada del Palacio do Raio. Foto Guiarte Copyright

Se trata de un inmueble construido en 1754, con un proyecto del arquitecto André Soares, por encargo de un negociante local. Sus formas barrocas y los tonos azulados de su fachada le otorgan un aire alegre y vitalista.

También es de Soares el palacio del Ayuntamiento, iniciado en 1753 pero no concluido hasta un siglo más tarde Enfrente se halla otra fuente barroca, la del Pelícano, llamada así por el motivo central de la misma.

Cabe recordar entre los bellos edificios del lugar al palacio o casa de los Coimbras, del siglo XVI, con bellos detalles manuelinos.

En la ciudad perviven otros destacados elementos arquitectónicos, como el Arco de Porta Nova, del siglo XVIII, obra de André Soares.

Casa de los Coimbras. Foto Guiarte Copyright

Museos de Braga

El Tesoro-museo de la catedral ocupa la Casa del Cabildo, siglo XVIII, y otras edificaciones aledañas.

Museo dos Biscainhos. Foto Guiarte Copyright

El centro muestra una notable colección de arte y elementos religiosos desde el siglo V a la actualidad.

El museo de los Vizcaínos está en un edificio del siglo XVI, que tiene magníficos salones y jardines. En el edificio, en la Rua dos Biscainhos, se hallan piezas artísticas de diverso origen, especialmente elementos etnográficos, pero lo más importante es la conservación de los ámbitos de vida -tanto estancias como jardines- de las nobles familias de tiempos del Barroco.

Cerca de la catedral, en Capo del Hortas 35, está el Museu da Imagem, dedicado a la fotografía. Está en un bonito enclave, al lado de la Porta Nova, adosado a una torre de la vieja muralla nedieval. Tiene una gran colección de cámaras, fotos y exposiciones temporales.

El museo Pio XII, en Largo de Santiago, 47, cuenta con diversos materiales que permiten profundizar en la historia de Braga, con elementos liticos, cerámicos, escultura, pintura, etc.


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