Qué ver en Almadén: la ciudad del azogue

Visitas y monumentos y otras cosas que hay que ver en Almadén: la ciudad del azogue

Una ciudad humilde

Una ciudad que, a pesar de no poseer grandes monumentos, huele a historia y deja buen sabor de boca.

Esta humilde portada, de la iglesia del barrio Alto, junto al castillo de Retamar, muestra la sencillez de Almadén

La ciudad está desparramada en torno a un cerro alargado con dirección este-oeste y cuyo extremo occidental está coronado por las ruinas del castillo de Retamar.

No hay monumentos espectaculares. Tal vez lo más original es la plaza de Toros, íntimamente vinculada a la historia de la minería local.

Pero en el lugar se encuentran retazos de historia y sabor minero, en medio de un entorno atractivo pero humilde, y con sabiduría popular en materia culinaria.

 

El castillo de Retamar

El castillo es originario de la época árabe y ampliado por los señores de la Orden de Calatrava.

Los restos del castillo de Retamar. guiarte.com. Copyright

Una torrecilla-campanario, con un humilde reloj, corona el muñón de los restos del castillo, en cuya base se ve la roca, con vetas del rojo bermellón característico del cinabrio.

Este castillo era parte de la red de fortificaciones que se extendían por las sierras cercanas, como elemento de vigilancia y defensa en tiempos más turbulentos.

 

Humildes iglesias

Al lado del castillo, está la iglesia más vieja de la ciudad, cuyo campanario asoma sobre la mina milenaria.

El sencillo templo de la Plaza de la Constitución de Almadén. guiarte.com. Copyright

Es del siglo XVIII, con planta rectangular y una sola nave. Estructura humilde y sencilla, de ladrillo, una humildad que se refleja en el barrio alto, un barrio casi deshabitado. El temor a la mina hizo más atractivas otras partes de la ciudad.

Otra vieja iglesia, de la misma época, se halla en la plaza de la Constitución, en el centro de la ciudad. Tiene planta de cruz griega, con viviendas adosadas a ella. Su fachada ha sido recientemente restaurada. Con su ladrillo original, el templo refleja a la vez humildad y hermosura.

Ya en la zona relativamente nueva de la ciudad está otro edificio religioso. Sobre una vieja ermita de Jesús Nazareno, se edificó en 1747 la iglesia de Nuestra Seńora de la Estrella, la principal parroquia de la ciudad. Tiene planta de cruz latina y portada con columnas dóricas, y una fuerte torre cuadrada con reloj coronada en chapitel metálico.

 

Mina y Puerta de Carlos IV

La gran mina es como un enorme artilugio depositado en un extremo de la propia ciudad.

Puerta de Carlos IV. imagen de guiarte.com. Copyright

En ella está un estupendo museo del Cinabrio, visitable mediante solicitud previa, y una serie de instalaciones que ya son valiosa arqueología industrial y minera.

Un elemento histórico de interés es la Puerta de Carlos IV, neoclásica, construida en 1795. Es de ladrillo y con arco rebajado; de doble columna adosada a doble pilastra y frontón triangular con escudo en piedra blanca.

Por esta puerta, se accedía a las instalaciones metalúrgicas. Por ella salían las carretas que transportaban el mercurio desde Almadén a Sevilla para la minería de americana.

 

Hospital y Academia de Minas

Dos grandes edificios destinados a la enseñanza del oficio y a la cura de los males derivados del azogue.

Hospital

También en los días del pavoroso incendio de la gran mina, se empezó a construir el hospital, primer centro especializado para tratar los males derivados del azogue, y las epidemias que afectaban a la población minera.

Destaca en una orilla de la ciudad por su bella y austera fachada con un cuerpo central integrado por la bella puerta de acceso, la balconada y una espadaña. En un nicho, la imagen del arcángel San Rafael, patrono del personal sanitario.

En su interior unas buenas salas abovedadas destinadas a la enfermería

Academia de Minas

Construida en 1782 y situada en la calle Mayor de San Juan en el casco antiguo de la población, este edificio albergó hasta 1973, cuando se traslado a la nueva Escuela Universitaria Politécnica, la enseñanza de la minería desde los antiguos Capataces, Facultativos y Peritos hasta los actuales Ingenieros Técnicos de Minas.

El edificio es de dos plantas con dos sótanos, gracias a la inclinación del terreno en la parte posterior, lo mejor del edificio es la portada con columnas y balcón en la parte superior, en el remate tiene un pequeño balcón bajo y un escudo, todo ello en piedra, el resto de la fachada está enfoscado y pintado con dibujos de almohadillado

 

La plaza de Toros

La plaza de Almadén es bastante inusual. No es redonda, como la generalidad de los cosos taurinos, sino hexagonal.

La plaza de toros, hexagonal, es de sorprendente belleza. guiarte.com. Copyright

Tras el incendio que destruyó la gran mina, en el siglo XVIII, se utilizó a buena parte de los mineros en la construcción de la

Tiene capacidad para contener 4.000 personas. Su superficie está rodeada de bellos balcones cubiertos. Es Monumento Histórico Artístico desde 1979. Ha sido tradicionalmente utilizada como residencia(pequeñas viviendas) hasta 1998, que ha sido remozada un convertida en un lujoso hotel.

 

Pueblos del entorno

Se considera a Almadén cabecera de comarca con pueblos como Almadenejos, Agudo, Alamillo, Chillón, Saceruela, Valdemanco del Estera, Gargantiel o Guadalmez.

Malacate de San Carlos, en Almadenejos. Imagen de guiarte.com. Copyright

Entre los pueblos citados hay que destacar a Chillón. Un pueblo con un ambiente más agrario y un bello paseo hasta el cerro de la Virgen del castillo, donde se tienen unas excelentes vistas sobre la región. En el casco urbano destaca la iglesia de San Juan Bautista, muy bella, con su excelente techumbre mudéjar y una graciosa torre que no es sino la torre del homenaje del castillo que hubo en el lugar, y que fue remodelado para la edificación del templo. A su lado esta una bella ermita del Cristo.

Es también interesante la cercana población de Almadenejos. La población está cercada (en su origen fue una mina), con una airosa puerta de entrada. Cerca de ésta se halla el malacate de San Carlos, otro pequeño edificio de una explotación de mercurio del siglo XIX.