Ennedi, el edén en el desierto

Algunos de los parajes más sorprendentes de África se hallan en la región de Ennedi, en el nordeste de Chad, desde 2016 en el listado del Patrimonio Mundial de la UNESCO.

El imponente Arco de Aloba, en Ennedi, Chad. © Comité Technique/ Sven Oehm/UNESCO

Artemio Artigas. Guiarte. 03/01/2017

Es un mundo lejano y sorprendente, cercano a las fronteras de Libia y Sudán. A la belleza del paisaje se unen los yacimientos con restos prehistóricos y una fauna y una flora sorprendentes. Este es el territorio de los cocodrilos del desierto.

El enorme cambio climático padecido por el Sahara durante los últimos 12.000 años ha dado como resultado un entorno de impresionante belleza, en el que aún se albergan especies vegetales y animales increíbles para una zona enclavada en el corazón del Sahara. Por ello se ha hablado de Ennedi como de un edén relíctico en medio de la aridez norteafricana.

En el macizo de Ennedi, en Chad, aparecen estas pinturas de hombres de la Edad del Hierro (con lanza y escudo) junto al ganado. © Tilman Lenssen-Erz/UNESCO

El macizo de Ennedi está formado por arenisca. Con el tiempo, la erosión del agua y el viento esculpieron la meseta, formando gargantas y valles y creando paisajes espectaculares con arcos de piedra, picos y barrancos. Entre los arcos, uno de los más famosos es el de Aloba, con 120 metros de altura y cerca de 80 de ancho.

En los cañones más grandes, las aguas perpetuas desempeñan un papel capital en el ecosistema y tienen una importancia fundamental para la supervivencia de la fauna, la flora y la escasa población humana.

En el macizo de Ennedi, Chad, perviven los únicos cocodrilos del desierto del Sahara. © Eric Goethals/UNESCO

Las pocas lagunas o charcas (gueltas) y esa fauna relíctica nos recuerdan los tiempos en los que el Sahara era una región fértil en la que pastaban los rebaños de ganados, y en cuyos ríos había desde un abundante elenco de peces hasta hipopótamos.

De aquella fauna perviven en la guelta de Archei unos pocos cocodrilos del desierto (crocodylus suchus) una especie que habitó también en el Nilo y que aún se puede hallar en algún otro punto de África. También perviven orix, adax, babuinos, cigüeñas, sisones…

En el macizo de Ennedi, Chad, se hallan paisajes de arena y roca de inusitada belleza. © Comité Technique/ Sven Oehm/UNESCO

El bien inscrito en el Patrimonio de la UNESCO incluye una amplia zona en la parte occidental de la región de Ennedi y es de muy difícil acceso. No hay carreteras y apenas un pequeño poblado en el extremo occidental. Se llega con largos recorridos en vehículo todoterreno o caravanas.

En las superficies rocosas de las grutas, cañones y refugios hay millones de imágenes pintadas y grabadas que constituyen una de las mayores colecciones de arte rupestre del Sáhara. Los restos arqueológicos establecen un vínculo entre el pasado y el presente, testimoniando la presencia humana en la zona y su desarrollo cultural.

Camellos en la guelta de Archei. macizo de Ennedi, Chad. © Comité Technique/ Sven Oehm/UNESCO

Estos sitios remotos y poco conocidos albergan pinturas y grabados que permiten conocer aspectos en la vida cotidiana y los valores culturales de los antepasados y de las grandes etapas de la historia humana y natural en el norte de África. Este arte rupestre también cuenta la historia del cambio climático en la región, al conservar representaciones de animales salvajes como jirafas, avestruces, elefantes, etc. realizadas durante un periodo de 7.000 años. También hay curiosas representaciones humanas con adornos geométricos.

Los yacimientos, poco estudiados por la lejanía y peligrosidad del territorio, también conservan otros restos arqueológicos: herramientas y útiles de cerámica o de piedra.

La región de Ennedi, en el nordeste de Chad (África), alberga especies vegetales y animales increíbles en el corazón del Sahara.

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