El reto del clima

El futuro del orbe se juega en varios campos, no sólo en el tablero desgarrador del Cercano Oriente, sino en las selvas de África o del Amazonas y en las polucionadas urbes de Eurasia y América.


Elefantes marinos en Bahia Ainsworth, en el sur de Chile. Imagen de Guiarte.com

Paris, 01 de diciembre de 2015
En París acaba de dar inicio este lunes la Cumbre del Clima. Multitud de jefes de Estado acuden a esta “pasarela” de la actualidad, unos acuden preocupados por la realidad, otros sencillamente a hacerse la foto… Se inician 15 días muy importantes para el futuro del planeta.

No es esta cumbre, como no lo han sido las anteriores, una cita más. Son estos encuentros una llamada de atención al orbe de un fenómeno, el del calentamiento global, que debe ser tenido en cuenta necesariamente. Ya pasaron los tiempos de duda en los que muchos decían que el calentamiento era una cuestión no demostrada. La realidad es tozuda y las publicaciones serias informan de la regresión de los glaciares, el crecimiento de los océanos, el agotamiento de los recursos y la pérdida de efectivos, cuando no la desaparición de distintas especies.

Se está jugando la capacidad de luchar con cierta posibilidad de éxito para limitar los efectos destructores del Cambio Climático. Pero queda mucho por hacer.

No cabe duda de que la mirada de millones de seres humanos de todos los continentes está dirigida estos días hacia París. Y también la esperanza de encaminar al mundo hacia la racionalidad en el uso de los recursos, hacia unos nuevos modelos de energía renovable, un respeto al uso sostenible del territorio, la delimitación de las emisiones de gases del efecto invernadero y el establecimiento de metas objetivas para las décadas venideras a fin de limitar el crecimiento de las temperaturas en el planeta. 

Plantación de girasoles en León, España. Imagen de Guiarte.com

Si. Muchos esperan un acuerdo sobre el clima que pueda impulsar nuevas acciones que limiten el aumento de la temperatura mundial en 2 grados hacia el 2100.

Urge la responsabilidad de los países, en primer luchar China y EE UU, los grandes emisores, que han desdeñado reiteradas veces una implicación más definida en la defensa de la calidad del medio ambiente. El presidete norteamericano, Barack Obama y el chino, Xi Jinping, parecen estar cercanos en su posicionamiento favorable a un avance serio en la materia.

Hay mucho que debatir estos días en los planos energético y en la defensa de nuestros recursos y ecosistemas. En un mundo que está destrozando selvas y humedales, hay que recordar –como lo hace la UICN en un reciente documento- que los ecosistemas naturales, tales como bosques, cuencas de ríos y humedales, absorben y almacenan carbono. Los ecosistemas terrestres almacenan casi tres veces la cantidad de carbono que se encuentra en la atmósfera, mientras que los océanos en buena salud absorben más del 25% de las emisiones anuales de dióxido de carbono. Conservar, restaurar y gestionar de manera sostenible estos ecosistemas puede generar soluciones basadas en la naturaleza para luchar contra el cambio climático, aportando además importantes beneficios económicos, sociales y ambientales.

Tras el fracaso de la Cumbre de Copenhague, en 2009, hay ahora una esperanza de cambio, y parece que una mayoría de asistentes quiere trabajar para que la temperatura media no supere en el 2100 en dos grados Celsius a la actual. Sin duda, uno de los temas difíciles será la distribución de los costes para afrontar las compensaciones a los países menos poderosos por soportar unas medidas y una contaminación de la que prácticamente no son responsables. Hay mucho que negociar. El reto es difícil, pero de no conseguirlo el futuro será calamitoso…. Aún más.

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