Una cacería intolerable

Un informe de BirdLife International estima que anualmente 25 millones de aves son exterminadas de forma ilegal en el entorno del Mediterráneo.

Un pajarillo capturado en una vara con pegamento, en la portada del informe de BirdLife International. Guiarte.com

El análisis se centra en una lista de los diez países del Mediterráneo destacados por el número de aves exterminadas, aunque no incluye los datos de España, donde el método del parany acaba también cada año con varios millones de ejemplares.

El informe destaca las mortandades en Egipto, 5,7 millones de aves, y en Italia (5,6), pero también recuerda las de Siria y Líbano, sumamente elevadas, o la de Chipre, que con 2,3 millones de aves muertas, es un auténtico infierno para las aves con 248 exterminadas por kilómetro cuadrado. El área de Famagusta, en Chipre, tiene el lamentable privilegio de ser el punto más mortífero del Mediterráneo.

Las ubicaciones insulares -punto de paso de aves en las migraciones- son especialmente delicadas. El caso de Chipre se repite en Malta, por ejemplo, donde se estima que la mortandad por kilómetro cuadrado es aún superior.

Hay fechas especialmente sensibles como la del final del verano/otoño, cuando millones de aves cambian de territorio y surcan grandes espacios para soportar el invierno.

La Unión Europea tiene una directiva de Aves, actualmente en revisión, que prohíbe las prácticas que representan una amenaza para la conservación de las especies, tales como determinados métodos de la captura y muerte, la destrucción de nidales o la recogida de huevos. Para BirdLife, esta Directiva debe ser más reforzada.

Entre estos sistemas mortíferos figuran la captura con redes o la colocación de palos con pegamentos que atrapan a los pájaros, seducidos por reclamos naturales o por grabaciones de sonidos de aves que los llevan a los lugares de captura.

Los animales más saqueados son el pinzón vulgar (2,9 millones de muertes) la curruca capirotada (1,8 millones), las codornices comunes (1,6 millones) y zorzales (1,2 millones).

La directora General de BirdLife, Patricia Zurita, dijo que estos datos muestran una realidad espantosa para las aves del Mediterráneo, donde “poblaciones de algunas especies que alguna vez fueron abundantes en Europa están disminuyendo, una caída que puede llevar a algunas a desaparecer por completo".

La directiva de BridLife destacó la necesidad de unos corredores aéreos más seguros para las migraciones de los pájaros. “Queremos que los esfuerzos de conservación se incremente ahora, antes de que sea demasiado tarde."

Se anuncia para fechas próximas una evaluación completa de la situación en el Mediterráneo.

El Parany
En España, un conocido y mortífero modo de captura que hiere la sensibilidad de los amantes de la naturaleza es el parany, un sistema de trampas que se utiliza especialmente en el entorno de Cataluña y Valencia. Consiste en podar los árboles, especialmente algarrobos de una forma especial para ubicar en el interior de la copa varas con pegamento. Con ayuda de reclamos se atrae a las bandadas de zorzales en migración nocturna para atraparlos en cantidades masivas.

Según organizaciones ecologistas del territorio valenciano, en los 2.500 paranys valencianos caen anualmente unos dos millones de zorzales, aparte de innumerables ejemplares de otras especies protegidas. Pese a la gravedad de esta práctica, pervive una “complicidad” de buena parte de la dirigencia política del país, que incluso ha hecho gestiones para legalizar el uso.

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