Ushuaia: belleza y sombras

Ushuaia, la ciudad más austral del continente americano, tiene una corta historia, de luces y sombras, y se halla en un magnífico territorio. Es, sin duda, un destino turístico con gran futuro.

No tiene Ushuaia la solera de la también sureña Punta Arenas, fundada bastantes años antes y famosa por su puerto que fue de los mas importantes del mundo antes de la apertura del Canal de Panamá; pero tiene un entorno más atractivo en lo turístico, con sus magníficos lagos andinos, sus glaciares y sus pistas de esquí.

Un acercamiento a esta ciudad, de la mano del periodista y escritor Tomás Alvarez.

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Ushuaia, la ciudad más austral del continente americano, tiene una corta historia, de luces y sombras, y se halla en un magnífico territorio. Es, sin duda, un destino turístico con gran futuro.

La ciudad del extremo sur

Amanece el día con tonos plomizos y silva el viento. El barco que durante cuatro días nos ha llevado por el entorno del canal Beagle y el cabo de Hornos permanece en un muelle del puerto de Ushuaia.

Un chimango, ave falconiforme de Sudamérica, vigila el bosque en el entorno de Ushuaia. Imagen de guiarte.com

Ushuaia. Su nombre siempre tuvo para mí una resonancia siniestra.

Cuando residía en Buenos Aires oí alguna vez hablar del Penal, donde durante la primera mitad del siglo XX delincuentes y opositores políticos sufrieron los rigores carcelarios, unidos al frío glacial de la ciudad más austral del mundo y a las soledades de un extremo del continente del que resultaba impensable huir.

Desde la cubierta, sin embargo, el paisaje transmite otra sensación. Hace frío. Es octubre, y entre el viento flotan a veces solitarios copos de nieve. Las gaviotas hacen cabriolas por encima de la embarcación, jugando con las ráfagas.

La visión de la ciudad resulta amable. El conjunto semeja un paisaje invernal suizo. Ushuaia se expande por la ladera de una cadena de montes cubiertos de nieve. Las casas aparecen, coloristas, al lado del bosque patagónico, mirando hacia el sur, en dirección al canal de Beagle.

Las montañas que aparecen al fondo son los Andes, el inmenso espinazo de América del Sur que en su tramo final vira hacia el este, como si quisiera alcanzar África del Sur. Es una curiosidad, Ushuaia es la única ciudad de Argentina que está en la “otra ladera” de los Andes.

Antigua edificación, en Ushuaia. Imagen de guiarte.com

Casas rodantes y aires de Galicia

El puerto de Ushuaia no muestra gran actividad. Apenas un par de barcos herrumbrosos, un montón de contenedores y media docena de embarcaciones de pasajeros, preparadas para pequeños circuitos.

Crucero Gallego en Ushuaia. Imagen de guiarte.com

No lejos de aquí hay buenas zonas para contemplar una naturaleza llena de vida.

El Canal de Panamá alejó hace un siglo el tráfico del Cono Sur para gran parte de los grandes navíos que pasaban al Pacífico, y en Ushuaia apenas recalan algunos buques de contenedores, embarcaciones turísticas y científicas, y expediciones que pasan desde aquí a la Antártida.

La estructura urbana tiene una forma de arco, mirando a la bahía. El mismo nombre del lugar alude a esta identidad geográfica. Los nativos yaganes llamaban a esta parte ush (fondo) waia(bahía).

La red de calles es cuadriculada, y sus nombres –al igual que en todo el país- tiene un regusto oficialista y militaroide: calles, plazas y avenidas dedicadas a generales, comodoros, comandantes en jefe del ejército, gobernadores, presidentes (también generales)... El viajero echa de menos el callejero de esas ciudades europeas, en las que los nombres tienen sabor a algo más cercano a la sociedad; a los oficios, a las figuras literarias, a la historia del lugar: calle de la Fuente, de la Encina, de los Libreros, de la Fragua, del Pan, del Mercado…

Algunas casas más antiguas se asientan sobre gruesos troncos de madera. Son móviles. Si alguna vez la municipalidad advertía de que estaban en un lugar incorrecto, cabía el recurso de moverlas.

Las arterias urbanas mantienen vida comercial y aire cosmopolita. Se nota en el rostro de las gentes que esta ciudad ha sido lugar de destino de emigrantes europeos, muchos de ellos provenientes de los países centrales. Si, gallegos también hay. Nos lo confirma un cruceiro que parece arrancado de algún lugar de las Rías, de piedra granítica, en el que no falta ni el patrón Santiago ni la vieira debajo del crucificado. Por si hubiera dudas, un letrero lo advierte. Dice así: “Galicia brila neste fin da terra. 1996”.

Reponiendo los troncos sobre los que se mantienen algunas edificaciones. Imagen de guiarte.com

Jabón y balas de Winchester

Todo es joven aquí, como la inmensa estatua metálica rectangular en la que se identifica el hueco de las Malvinas, recordando una guerra que humilló a este país.

Estatua dedicada a las Malvinas. Imagen de guiarte.com

La gente no olvida, y un inmenso letrero lo recuerda en la misma salida del muelle del puerto, colgado de un edificio del Gobierno. Pero poco a poco las heridas de la guerra van soldando ¡Ojalב que algתn dםa las islas acaben perteneciendo tambiיn oficialmente a este paםs! Mientras, en las afueras de la poblaciףn perviven elementos que nos indican los eternos conflictos… como el pequeסo caסףn que apuntaba a Chile, y que ahora semeja un cadבver metבlico embalsamado por pintadas.

Parte de este extremo sur de Amיrica ha estado en disputa hasta nuestros dםas. En general, desde la Independencia, los generales argentinos se preocuparon mבs por las luchas de poder que por defender la integridad del territorio. Los espaסoles abandonaron las Malvinas en 1811 y nadie defendiף las islas en 1833 tras la llegada de los ingleses. Tampoco nadie se preocupף de reafirmar los dominios del extremo sur del continente… donde los ingleses intentaron elaborar algתn puerto estratיgico, hasta ya cercano el siglo XX.

Cartel reivindicativo de las Malvinas, en un edificio de Gobierno. Imagen de guiarte.com

El creciente interיs por la zona fue mortםfero para los nativos. La muerte llegף de manos de los misioneros ingleses y los estancieros. Entre las normas de urbanidad que se inculcaron los primeros a los indios y los disparos de los rifles… se acabף eliminando a las tribus. Si. Los jabones eliminaron la grasa de ballena con la que protegםan sus cuerpos los antiguos canoeros, los vestidos europeos arruinaron a sus portadores con pulmonםas (en esta tierra hתmeda apenas seca la ropa) y los Winchester acabaron con los indios errantes que habםan vivido de la caza de guanacos y que descubrieron que en sus campos habםan aparecido otros animales –las ovejas- semejantes en la forma y el sabor y mבs fבciles de capturar.

El clima frio (llega a nevar algתn verano), el fuerte viento, y la humedad hacen que el territorio sea poco atractivo. Aun asם, desde 1869 funcionaba aquם una misiףn anglicana que tratף de asentar y catequizar a los aborםgenes, una misiףn que tenםa contactos continuos con los ocupantes de las Malvinas. Thomas Bridges estuvo al frente de este nתcleo hasta que un militar argentino, Augusto Laserre, llegף en la caסonera Paranב, y puso en el enclave la bandera argentina. Era el aסo 1884. Thomas Bridges aceptף la soberanםa y fue recompensado con una estancia de 20.000 hectבreas.

Las pintadas disfrazan a este cañón que apunta hacia el suelo de Chile. Imagen de guiarte.com

Historias del Penal

Ushuaia creció, al principio de forma desmadejada, hasta que en 1902 se inició el famoso penal, mientras que por el territorio también se extendían las grandes estancias ganaderas, en las que se practicó la salvaje cacería de indios.

El viejo Presidio es ahora museo múltiple. Imagen de guiarte.com

Ese exterminio, y el Penal son la losa que pesa sobre la imagen de la colonización de estas tierras. Este último dejó de funcionar en 1947 y en sus instalaciones desvencijadas hay ahora un museo que recoge aspectos relativos al mar y la navegación, la historia de Tierra del Fuego y sus habitantes, junto a un ámbito para la explicación relativa al presidio.

En las instalaciones, se recuerda el paso de famosos políticos o de peligrosos asesinos. Entre estos últimos el Petiso Orejudo, violento muchacho, hijo de inmigrantes, primer asesino en serie detectado en Argentina, también incendiario, quien murió en el penal de forma extraña, previsiblemente a manos de los propios reclusos.

También estuvo aquí otro famoso anarquista ucraniano, Radowick, y parece que el mismísimo Carlitos Gardel… aunque sobre esto último hay más leyenda que datos concretos.

Galerías superior e inferior del Presidio. Imagen de guiarte.com

El futuro

Historias tristes aparte, hoy, la ciudad de Ushuaia tiene más de 50.000 habitantes, y una vida activa.

Calle de Ushuaia. Imagen de Guiarte.com

Hay en Ushuaia universidad, cultura, museos, aeropuerto… En las calles existente diversos negocios, entre ellos los restaurantes que ofrecen el cordero asado en cruz, a fuego lento. Pero también se come por aquí buen pescado, y la popular centolla.

En el entorno hay paisajes solitarios para perderse. La Nacional 3, conduce hacia el norte pasando por lugares magníficos, y en los días del verano del hemisferio Norte siempre cabe el recurso de buscar la nieve por estos lares, donde la temporada de esquí es la más larga del mundo. Hay varios complejos de invierno cerca de la ciudad.

Ushuaia está viva, creciente, enclavada en un territorio lleno de belleza. El drama del pasado apenas enturbiará el futuro. Eso sí, no tardando mucho perderá el eslogan de “la ciudad más austral del mundo”. Puerto Williams, la localidad chilena al otro lado del Canal de Beagle, parece destinada a hacerse con esta seña de identidad.

Muelles del puerto. Imagen de Guiarte.com