Guía de Sahagún, barro y leyenda

Pese a un urbanismo caótico, la villa de Sahagún, con unos 2.000 habitantes, es uno de los puntos de mayor interés histórico y religioso del Camino de Santiago en su recorrido por la meseta norte española.

Sahagún también es lugar de leyenda. Hasta las mismas historias carolingias expandidas por toda la cristiandad en la Edad Media recuerdan el paso de Carlomagno por el lugar, un hecho que jamás ocurrió. Según la Vita Caroli (Vida de Carlomagno) atribuida al obispo Turpín, a la vera de Sahagún, en la ribera del río Cea, ocurrió el famoso milagro de las lanzas, unas lanzas dejadas ante las tiendas de los guerreros y que reverdecieron en la noche, dando lugar a los bosques que rodean al río.

Engrandecida por el prestigio de las leyendas, el tráfico de peregrinos y la vida económica generada en torno a la gran abadía, Sahagún creció en la antigüedad medieval y floreció artísticamente. Pese a la decadencia, aquellos destellos aún se pueden detectar en algunos puntos de población.

Guiarte.com te lleva a Sahagún con textos de Tomás Alvarez y Belén Molleda. El grabador José Holguera es el autor de las imágenes.

Información general de Sahagún, barro y leyenda

Sahagún es una villa leonesa surgida en torno a una prestigiosa abadía dedicada a los mártires Facundo y Primitivo, hijos ambos de San Marcelo y Santa Nonia.

La ciudad

Sahagún es una villa leonesa surgida en torno a una prestigiosa abadía dedicada a los mártires Facundo y Primitivo, hijos ambos de San Marcelo y Santa Nonia.

Antes de llegar al casco urbano de Sahagún, el peregrino se encuentra con el pequeño santuario de la Virgen del Puente. Imagen de José Holguera (www.grabadoyestampa.com), para Guiarte.com

Precisamente, el nombre de Sahagún deriva de San-Facundo, el primero de los mártires citados. Por cierto, que la familia de San Marcelo y Santa Nonia fue un semillero de santos. Marcelo, centurión de la tropa romana que se asentaba en León, fue martirizado por profesar la fe cristiana, y toda su familia -tuvo 12 hijos- corrió la misma suerte. Como curiosidad cabe recordar que hay al menos otra ciudad española que también recibe el nombre de uno de los hijos de Marcelo, en este caso del hijo llamado Emeterio. Santander deriva de Sant-Emeterio, pues la capital cántabra creció en torno a un santuario con los restos de este mártir leonés.

La localidad de Sahagún ocupa un ámbito en el que la reseca llanura de la meseta se torna verdeante por efecto de la corriente del río Cea, un tipo de paisaje que se repite a lo largo de la senda peregrina santiagueña. En el ancho espacio mesetario se contempla una orografía en la que alternan las llanuras de secano con los valles fluviales que descienden desde las montañas del norte hacia el Duero, creando unas riveras de inusitada feracidad.

Tejados del caserío de Sahagún. En primer término torre del antiguo monasterio de los santos Facundo y Primitivo. Imagen de José Holguera (www.grabadoyestampa.com), para Guiarte.com

Sahagún surge entre las corrientes del Cea y del Valderaduey y tiene un casco urbano humilde, en el que aparecen las construcciones de barro; muy frecuentemente ocultas por nuevos revestimientos, con los que se trata de disimular la humildad de la edificación tradicional. Es difícil hacer comprender a la gente que la belleza y dignidad de la edificación tradicional es casi siempre superior a las de las “modernidades”.

En consonancia con el terreno sobre el que se asienta, Sahagún es una población de barro, bien sea crudo (tapial o adobe) o cocido (ladrillo). Esta belleza de materiales humildes se detecta en sus principales monumentos, en los que escasea el trabajo de piedra.

En viajero que llega por el Camino Francés, descubre el punto fuerte de la arquitectura de Sahagún apenas llega al lugar. En las afueras, el peregrino verá un pequeño puente de origen romano y una humilde iglesita, el santuario de la Virgen del Puente, con bellos detalles mudéjares. Luego descubrirá detalles extraordinarios en los restos del viejo convento de La Peregrina, o en las deliciosas iglesias de San Tirso y San Lorenzo. Pero también se empapará de melancolía al descubrir los escasos restos del gran cenobio que dominó sobre gran parte del Reino de León.

Detalle del ábside de San Lorenzo, en Sahagún. Imagen de José Holguera (www.grabadoyestampa.com), para Guiarte.com.

La historia

Hay autores que dicen que el origen del lugar fue una villa romana denominada Camala, aunque el crecimiento de Sahagún se debió al célebre monasterio de San Facundo y Primitivo, más tarde conocido como de San Benito.

Las viejas ruinas de la abadía medieval aún se detectan en la geografía de Sahagún. Imagen de José Holguera (www.grabadoyestampa.com), para Guiarte.com

Se dice que los cuerpos de los santos mártires fueron arrojados al río Cea, de donde los fieles cristianos los recogieron para enterrarlos en un pequeño altozano ribereño, en torno al que surgió un ermitorio y luego un cenobio, destruido y restaurado durante los duros tiempos medievales.

Se cita documentalmente al monasterio en el año 904, cuando Alfonso III Magno entrega la iglesia de los santos Facundo y Primitivo a un abad que viene huyendo de Córdoba, aunque su mayor pujanza tuvo lugar en tiempos del emperador Alfonso VI, quien por disputas familiares pasó algún tiempo recluido en el propio cenobio.

En el reinado de Alfonso VI este monasterio pasó a control cluniacense y se constituyó como un poderoso centro religioso, que luego decaería en 1494, al pasar al control del convento al de San Benito de Valladolid, fundado un siglo antes con monjes de Sahagún.

De la importancia de Sahagún en la Edad Media encontramos datos en el Códice Calixtino donde se dice que tras pasar Carrión está Sahagún, lugar “pródigo en toda clase de bienes, y en donde se encuentra el prado de las resplandecientes lanzas de los victoriosos campeones de la gloria del Señor”, en alusión al milagro de las lanzas.

Cabecera absidial de la iglesia de San Lorenzo de Sahagún. Imagen de José Holguera (www.grabadoyestampa.com), para Guiarte.com

En el mismo texto se alaban las aguas del Cea, “dulces y buenas”, y se recomienda al peregrino que “ha de visitar los cuerpos de los santos mártires Facundo y Primitivo, cuya basílica levantó Carlomagno”.

Su importancia fue tal que la población llegó a tener hasta cinco hospitales de peregrinos. Pero la actividad comercial y religiosa, entró en decadencia en el final del medievo, decadencia que se amplificó con la del centro monástico y la práctica desaparición de la peregrinación.

El monasterio, del que dependían decenas de cenobios desde el cantábrico a Segovia, llegó a poseer un centro de estudios (Universidad) para Teología y Derecho Canónico, que cayó en el olvido en el siglo XVI.

En varios momentos, la historia de Sahagún registra enfrentamientos entre los burgueses y el poderoso cenobio, esos perduraron hasta el final del centro religioso, víctima del terremoto de Lisboa, la desamortización, los incendios y saqueos...

Hoy apenas quedan unos restos, entre ellos una orgullosa torre que se salvó de la barbarie porque en ella estaba el reloj que medía el transcurrir de los tiempos.

Pese a todo, Sahagún es un lugar para pasear, recordar la historia y sentir la belleza humilde del arte en barro, del Mudéjar.

Entre los hijos ilustres del lugar se hallan el agustino San Juan de Sahagún, y el franciscano Bernardino de Sahagún, misionero en México, que dejó escritos extraordinarios, básicos para el conocimiento de la cultura e historia de aquel país.

La única torre que resta del antiguo monasterio de Sahagún, al atardecer. Imagen Carmen de Prado/guiarte.com

Ocio y Gastronomía

Ocio y Gastronomía en la villa leonesa de Sahagún.

Imagen de la iglesia de San Tirso, desde el entorno de las ruinas del monasteriomedieval. De Sahagún. Imagen Carmen de Prado/guiarte.com

Si hay una fecha recomendable para visitar y disfrutar de la villa de Sahagún esa es Semana Santa, sin olvidar las fiestas patronales de San Juan de Sahagún o el propio verano.

La Semana Santa de Sahagún
Declarada de Interés Turístico Regional, la Semana Santa de Sahagún está plagada de tradiciones, que comienzan ya el domingo anterior al de Ramos, llamado Domingo Tortillero, con la subasta de los pasos, organizada por la Cofradía de Jesús Nazareno y Patrocinio de San José. Se trata de una puja de pasos que se celebra desde tiempos inmemoriales y en la que adjudican al mejor postor los derechos a llevar las imágenes escultóricas y cruces de la procesión del Santo Entierro, en Viernes Santo.

La calidad de las imágenes de la Semana Santa de Sahagún, procedentes de la Escuela de Gregorio Fernández o de Juan de Juni, así como las peculiaridades de los actos organizados en estos días, religiosos y no tanto, hacen que la villa se convierta en un hervidero de gente.

Al margen de las procesiones, destacan tradiciones como la "Ronda", en Jueves Santo, que consiste en realizar un recorrido al finalizar la procesión, por las iglesias del lugar, rezando una oración en cada una de ellas, a modo de "estaciones". Los rezos finalizan con una degustación de higos pasos con aceitunas negras y limonada.

El rito de la "isa" es otra de las curiosidades de Sahagún, en este caso del día de Viernes Santo por la mañana, antes de la Procesión de los Pasos, cuando los vecinos de la villa cogen a los forasteros en volandas, a modo de tronco de árbol, y les golpean por los pies contra las puertas de la capilla donde se guardan las imágenes que salen a continuación de la procesión. Esta procesión, la de los Pasos, es conocida también como la de "Los Borrachos", un sobrenombre que se debe a que, con motivo de la procesión, se toma, a veces en exceso pan con orujo, conocido como "Pan de Jesús", y en muchas ocasiones el orujo solo.

Sahagún tiene numerosos establecimientos para atender a peregrinos y turistas. Habitación de Los Balcones del Camino. Imagen Carmen de Prado/guiarte.com

Fiestas de San Juan de Sahagún
El patrono de la villa es San Juan de Sahagún, un santo al que, entre otros milagros, se le atribuye uno acaecido en Salamanca, donde fue capaz, según cuentan, de detener a un enorme toro bravo que deambulaba por las calles de la ciudad sembrando el pánico, al que le ordenó detenerse diciendo: "tente necio".

Al margen de las celebraciones religiosas en honor al santo, destacan los festejos taurinos. Sahagún es la única localidad de León que conserva la tradición de los encierros. Con más de 600 años de antigüedad, son los únicos que se mantienen en el noroeste español, su origen se remonta exactamente al año 1410.

Existe una crónica de José María Pérez, un escribiente de la villa, que recuerda el día en que se autorizaron por primera vez las corridas en Sahagún, que por entonces no eran de toros, sino de vacas. Fue por la Plaza de Santa María, hoy de San Tirso. De aquella autorización no se conserva el documento original.

A pocos kilómetros de la villa, al oeste, existe una dehesa de reses bravas, la de Valdellán, en Santa María del Río. Es la que está situada más al norte de España y la única que existe en la provincia de León, donde se crían toros de encaste Santa Coloma.

El ambiente veraniego
La época estival es también atractiva para difrutar de Sahagún. Al margen de la oferta de establecimientos hosteleros de la localidad, a orillas del Cea se ubica un cámping municipal, llamado "Pedro Ponce", de capacidad para unas 600 personas y junto a las piscinas municipales, ubicadas en unas instalaciones deportivas habilitadas con espacios para el fútbol, pádel, etc...

A mediados de julio, destaca la celebración del "Encuentro de Juglares", en el que la villa regresa al medievo para rememorar lo que fue la Primera Escuela de Juglares que se creó en España. Esta escuela está documentada en el siglo XII y de ella se hace eco el investigador Ramón Menéndez Pidal.

La juglaría encontró en el Camino Francés un lugar propicio para el ejercicio de sus habilidades, en especial en aquellas localidades en que el trasiego de peregrinos fue mayor, como fue el caso de Sahagún. En esta villa se refugió una juglaría internacional que se organizó y tomó parte activa en la revuelta de Sahagún del 1110 contra la abadía y el poder feudal.

También en verano, hacia mediados de agosto, destaca de la fiesta del Veraneante, en torno al día de Nuestra Señora, cuando se celebra el "Descenso del Cea", el concurso de paellas y una amplia serie de actividades lúdicas dedicadas a los turistas y veraneantes.

En el lugar hay buena tradición culinaria, especialmente en productos de la hueta y carnes. Pollo al coñac. Imagen Carmen de Prado/guiarte.com

...Y la mayor cuba de Europa
Es fama que Sahagún albergó en el siglo XIV la mayor cuba de Europa, la cual tenía una capacidad superior a 30.000 cántaras, o lo que es lo mismo unos 500.000 litros. Esta cuba se hallaba en el antiguo monasterio benedictino y la usaban los monjes para guardar cereal, que no vino. De ello se hace referencia en la obra literaria La Pícara Justina, del siglo XVII.

Pero en esta villa pródiga en bienes, jamás pasaron los peregrinos necesidad de vino ni de yantares. Porque Sahagún es un punto importante del peregrinaje. En esta población confluye la ruta del Camino de Santiago que viene de Madrid con el clásico Camino Francés, que avanza desde los Pirineos.

Al igual que en la Edad Media, millares de peregrinos atraviesan la villa todos los años siguiendo la ruta de Compostela. Para acogerles existen en Sahagún albergues, hostales y hoteles. Entre los centros más coquetos destaca una pequeña casa rural, llamada Los Balcones del Camino, construida a principios del siglo XX, bellamente restaurada, que constituye un lugar perfecto para aquellos peregrinos que se animan a hacer el Camino y quieren respirar un poco de tranquilidad en un ambiente tradicional.

La gastronomía de la zona es rica y variada. Destaca la huerta de Sahagún, a orillas del Cea, que es famosa por sus puerros, con un sabor característico y sobre todo blandos. Crudos o cocinados, solos o como ingrediente principal, los puerros de Sahagún se han convertido en un reclamo no solo para los restaurantes de la zona sino de toda España. De hecho, hay diversos restaurantes en la geografía española que anuncian en sus cartas los puerros de Sahagún. En honor a este producto se celebra el 28 de octubre la Feria de San Simón, también conocida la del puerro.

Son también típicos de la zona las galletas de hierro, los amarguillos o los canutillos de crema.

De la rica gastronomía de Sahagún hacen gala sus restaurantes. En el Ruedo se puede degustar el lechazo al horno; el Cepo, para un buen solomillo o chuletón, o el Luis, para degustar cocina Tradicional. Si se prefieren raciones o picoteo, cabe recomendar el Mesón Covadonga por su relación calidad precio. El bar Simón, La Trébede o el Peregrino también son buenos puntos para los picoteos.

Por toda la villa abundan los bares. Sin duda, por sus patatas bravas y por un ambiente juvenil, es recomendable ir al Bar Caracas, en la plaza de Fray Bernardino, donde en verano tienen instalada una acogedora terraza. En zona de la Plaza Mayor, se encuentra también un conjunto de bares, donde destacan el bar Sergio, La Ruta del Mejillón y el Bar España, atractivos en verano por sus animadas terrazas. Y por la noche...el sábado sin duda, sin olvidar las vísperas de fiestas, es cuando se pueden recorrer los pubs del lugar.

Direcciones de interés

Datos de interés para el viajero en la villa leonesa de Sahagún.

Yeserías de la capilla de Sandoval, en la Peregrina de Sahagún. Detalle/Guiarte.com

Ayuntamiento de Sahagún. Plaza Mayor, 13. Teléfono: 987 780 001.
http://www.aytosahagun.es/

Convento y Museo de las Benedictinas. Avda. de los Doctores Bermejo y Calderón, 10.Tel. 987 780 078.
http://www.monasteriosantacruz.com/web/

Punto de información turística y alberge Municipal de peregrinos; C/ Arco, 87 (Antigua Iglesia de la Trinidad) Sahagún.
Teléfono.: 987782117 - 987781121.
http://www.villadesahagun.es/albergue

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