Ratones, Florianópolis (Brasil).

Ratones es uno de los distritos de la Isla de Santa Catarina, en el interior de la zona norte de este territorio brasileño.

Inicio del sendero de Ratones (Ilha de Sta. Catarina) en dirección a la Lagoa da Concepção (1,8 km.). Imagen de Guiarte.com

El distrito, de algo más de 33 kilómetros cuadrados y unos 3.000 pobladores es un tanto especial, porque se halla rodeado por los lugares más turísticos de esta isla, pero alejado del tráfico de viajeros, en medio de un espacio verdeante y de aspecto prácticamente rural.

Situado a tan sólo 23 kilómetros de Florianópolis, Ratones es el único departamento de la isla que no tiene mar, y surgió de una desmembración, en 1934, del distrito de San Antonio de Lisboa, uno de los más históricos y ligados a la vida marítima. Hoy se le considera como el más humilde de los ámbitos de Santa Catarina.

Ratones (Ilha de Sta. Catarina) sigue teniendo un encanto rural, aunque está rodeado de pueblos saturados de turismo. Imagen de Guiarte.com

Desde época colonial, esta zona recibió el nombre de Ratones (en español). De hecho, sus aguas vierten al río Ratones, el más importante de Santa Catarina, que desagua ante una amplia bahía, frente a la cual se hallan las islas Ratones.

El origen de su nombre de Ratones se atribuye al navegante Juan Díaz de Solís, navegante y explorador español, descubridor del Mar de la Plata, quien pasó por la isla de Santa Catarina en 1514, y denominó Ratones a estos islotes, pues encontró que su forma alargada semejaba la de sendos roedores extendidos sobre las aguas.

La naturaleza es exuberante en Ratones (Ilha de Sta. Catarina). Imagen de Guiarte.com

Ratones fue una zona explotada agrícolamente desde el siglo XVII, pero resultó trágicamente conocida a raíz de un desastre aéreo en 1980, cuando un avión Boeing de Transbrasil, que hacía el servicio entre Belem y Porto Alegre, con escala en el aeropuerto de Florianópolis, chocó contra el Morro da Virginia, en Ratones. Llevaba 50 pasajeros y 8 tripulantes. Solo sobrevivieron 3 personas al siniestro. El avión quedó destrozado aún antes de llegar al suelo porque chocó contra una densa vegetación arbórea.

La población se alinea básicamente a orillas de la ruta que cruza la zona, y que parte de la autopista que une Florianópolis con los enclaves turísticos del norte de la isla.

El resto de la zona está aún con un bosque (mata atlántica) en bastante buen estado y que incluso ha crecido en algunas décadas debido al abandono de los cultivos agrícolas, aunque ahora de nuevo está en peligro por el crecimiento de las áreas antrópicas. De hecho, el proceso de edificación ha empezado a crecer lentamente y han comenzado a surgir urbanizaciones.

El templo de Ratones (Ilha de Sta. Catarina). Imagen de Guiarte.com

El conjunto urbano no tiene especial interés. Tienen más encanto algunas edificaciones rurales que perviven desperdigadas en las áreas del entorno y sobre todo un par de rutas de senderismo. Una de ellas conduce hacia el sudoeste, en dirección a Saco Grande, y otra, en dirección sudeste, nos lleva a la vera de la Lagoa da Concepóão, en el entorno de Costa da Lagoa.

El centro urbano de Ratones (Ilha de Sta. Catarina) apenas está integrado por un puñado de casas relativamente dispersas. Imagen de Guiarte.com

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